LA POLÍTICA DE WASHINGTON HACIA CUBA DE
 
"NO CAMBIO",
DEBE SER CAMBIADA 

Mayor General (DCNG-Ret.)   ERNEIDO ANDRÉS OLIVA, 
FORT WASHINGTON, el 25 de febrero de 2002



ecientemente, la Casa Blanca publicó un resumen sobre el Título III de la ley Helms Burton, tratando así de justificar la segunda extension aprobada por el Presidente George W. Bush, y al mismo tiempo explicar porqué el presidente no estaba implementando las leyes aprobadas en contra de Cuba como lo había prometido durante su campaña presidencial. El resumen expone al final lo siguiente: “El reciente nombramiento de Otto Reich, como Asistente del Secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, completa el grupo de política exterior del presidente (Mel Martinez, Otto Reich y Emilio Gonzalez—TODOS ELLOS HAN RENUNCIADO) . Con esto, una revision total de las herramientas que estamos utilizando para alcanzar nuestros objetivos políticos en Cuba es ahora apropiado”. Conozco personalmente al Embajador Reich, reconozco la extraordinaria capacidad profesional de este alto funcionarios y no pongo en tela de juicio sus valores democráticos. Sin embargo, debido a mis 30 años de experiencia aquí en Washington, siento decir que una de las tareas asignadas a este alto funcionario en este hemisferio, el hacer posible una transición democrática en Cuba, va a ser muy difícil de realizar si no se introducen cambios pronto. Me he relacionado personalmente con muchos de sus antiguos y actuales colegas y he podido constatar que algunos de ellos (en el Departamento de Estado) han estado siempre temerosos de confrontar directamente al tirano y opuestos rotundamente a ayudar a cubanos-americanos que pacíficamente luchan por una Cuba libre, civilista y democrática.

    
Unos días atrás, cuando fuertes rumores circulaban, dentro y fuera de la comunidad cubano-americana, sobre un posible acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos, la Casa Blanca decidió reforzar la política del presidente hacia Cuba declarando que: “no ha habido 'ningún cambio' en la decisión del presidente de lograr cambios democráticos en Cuba”.  Los rumores que circularon sobre negociaciones secretas entre La Habana y Washington fueron tantos, que no tenemos espacio suficiente para publicarlos aquí. El pasado jueves, tres altos oficiales del Departamento de Estado a cargo de los asuntos cubanos (Vicki Huddleston, Jefa de la Sección de Intereses estadounidense en La Habana; James Carragher, Coordinador de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado; y Adolfo Franco, Jefe del Departamento para Latino America y el Caribe de la Agencia de Ayuda Internacional de EE.UU.), hicieron pronunciamientos similares en Miami. 
     
   
Desafortunadamente, declaraciones oficiales de “no cambios” han sido expresadas años tras años por presidentes y altos funcionarios de nueve administraciones previas. Pero todo indica que la retórica usada en la posición “dura” del actual presidente, es solamente una postura “cosmética” para aplacar a los activistas políticos de la comunidad cubano-americana. En realidad, “no cambio” en la política de Washington hacia Cuba significa solamente la continuación del status quo, la prolongación de la única dictadura militar de latinoamérica, el contínuo sufrimiento del pueblo cubano bajo un régimen terrorista que ha intervenido política y militarmente en cada país de la América Latina, y que con impunidad se ha burlado descaradamente de nueve presidentes americanos.


     
Es mi opinión muy personal que no necesitamos una continuación de la política actual hacia Cuba. No necesitamos escuchar más promesas de “NO CAMBIO DE POLÍTICA”  y "CUBA LIBRE”; Washington ha estado haciendo idénticas promesas al pueblo cubano y a la comunidad exiliada por casi medio Siglo. Por lo tanto, no necesitamos que altos funcionarios de la administración pierdan su precioso tiempo preparando otro “papel blanco” para apaciguar a los cubanos-americanos hasta las próximas elecciones nacionales o estatales como se esta haciendo ahora y se ha hecho durante pasadas administraciones. Lo que nosotros necesitamos, es una política fuerte  para finalmente implementar las 'promesas' formuladas, como las que se incluyeron en el Reporte de “Apoyo para una Transición Democrática en Cuba” del Presidente Clinton publicado en el 1998, que nunca vieron la luz del día. Lo que realmente necesitamos es un apoyo activo a los disidentes civiles y militares cubanos que están demandando corajudamente cambios políticos dentro de la isla. Lo que necesitamos es que las trasmisiones de Radio y TV Martí sean recibidas claramente, sin interferencias, por el pueblo cubano. Lo que necesitamos es que el gobierno estadounidense ayude con recursos económicos, no sólo a académicos y universidades americanas, sino también a organizaciones del exilio cubano que están preparadas, organizadas y listas para asistir al pueblo cubano y sus fuerzas armadas tan pronto comiencen cambios democráticos en la Isla.

    
Debemos ser francos, si tomamos en serio la “Guerra Contra el Terrorismo” ¿Porqué no se adoptan medidas enérgicas en contra de Castro? ¿Porque no se informa al pueblo americano, y al mundo, sobre  las violaciones de los derechos humanos en Cuba? ¿Porqué no se denuncia enérgicamente al dictador cubano por estar aún albergando, entrenando y alentando a terroristas, nativos e internacionales, como lo ha estado haciendo durante los últimos 42 años? ¿No es ésto lo que están haciendo los países incluidos por el Presidente Bush en el “Eje del Mal”? Por todo lo expresado anteriormente, la política de Washington hacia Cuba de ‘NO CAMBIO” debe ser "CAMBIADA" si el Presidente Bush está realmente comprometido a llevar la democracia al pueblo cubano”.


    Erneido A. Oliva es un mayor general retirado de la Guardia Nacional del Distrito de Columbia  (Washington, D.C.) donde fungió por seis años como Ayudante General y Segundo Comandante General. Durante la invasión de Bahía de Cochinos, Oliva desempeñó el cargo de segundo jefe militar de la Brigada de Asalto 2506.  Nombrado por el Presidente Bush para servir por un término de tres años como miembro del  USO World Board of Governors (Julio 2002-Agosto 2005). En la actualidad, el general retirado es Presidente del Consejo Militar Cubano Americano (CAMCO).
 


 
  
  El General Oliva fue ascendido a General de Brigada USA en Agosto del 1984.
     En Julio del 1987 fue nombrado por el Presidente Ronald Reagan como Segundo Jefe General (DCG) y Ayudante General de la Guardia Nacional del Distrito de Columbia. Oliva sirvió como DCG hasta su retiro en Enero del 1993.
 


    El General Oliva fue ascendido al grado de Mayor General de la Guardia Nacional del Distrito de Columbia en Diciembre del 1992. 
    La foto capta el momento en que el Teniente General Russell Davis, ex-Jefe del Buró de la Guardia Nacional, y la esposa de Oliva, Ana Graciela, colocan las dos estrellas de plata sobre los hombros del general.