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ecientemente,
la Casa Blanca publicó un resumen sobre el Título
III de la ley Helms Burton, tratando así de justificar
la segunda extension aprobada por el Presidente George
W. Bush, y al mismo tiempo explicar porqué el presidente
no estaba implementando las leyes aprobadas en contra
de Cuba como lo había prometido durante su campaña
presidencial. El resumen expone al final lo siguiente:
“El reciente nombramiento de Otto Reich, como Asistente
del Secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental,
completa el grupo de política exterior del presidente
(Mel Martinez, Otto Reich y Emilio Gonzalez—TODOS ELLOS HAN RENUNCIADO)
. Con esto, una revision total de las herramientas
que estamos utilizando para alcanzar nuestros objetivos
políticos en Cuba es ahora apropiado”. Conozco
personalmente al Embajador Reich, reconozco la extraordinaria
capacidad profesional de este alto funcionarios y no pongo
en tela de juicio sus valores democráticos. Sin
embargo, debido a mis 30 años de experiencia aquí
en Washington, siento decir que una de las tareas asignadas
a este alto funcionario en este hemisferio, el hacer posible
una transición democrática en Cuba, va a
ser muy difícil de realizar si no se introducen
cambios pronto. Me he relacionado personalmente con muchos
de sus antiguos y actuales colegas y he podido constatar
que algunos de ellos (en el Departamento de Estado) han
estado siempre temerosos de confrontar directamente al
tirano y opuestos rotundamente a ayudar a cubanos-americanos
que pacíficamente luchan por una Cuba libre, civilista
y democrática.
Unos
días atrás, cuando fuertes rumores circulaban,
dentro y fuera de la comunidad cubano-americana, sobre
un posible acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos,
la Casa Blanca decidió reforzar la política
del presidente hacia Cuba declarando que: “no ha
habido 'ningún cambio' en la decisión del
presidente de lograr cambios democráticos en Cuba”.
Los rumores que circularon sobre negociaciones secretas
entre La Habana y Washington fueron tantos, que no tenemos
espacio suficiente para publicarlos aquí. El pasado
jueves, tres altos oficiales del Departamento de Estado
a cargo de los asuntos cubanos (Vicki Huddleston, Jefa
de la Sección de Intereses estadounidense en La
Habana; James Carragher, Coordinador de Asuntos Cubanos
del Departamento de Estado; y Adolfo Franco, Jefe del
Departamento para Latino America y el Caribe de la Agencia
de Ayuda Internacional de EE.UU.), hicieron pronunciamientos
similares en Miami.
Desafortunadamente, declaraciones
oficiales de “no cambios” han sido expresadas
años tras años por presidentes y altos funcionarios
de nueve administraciones previas. Pero todo indica que
la retórica usada en la posición “dura”
del actual presidente, es solamente una postura “cosmética”
para aplacar a los activistas políticos de la comunidad
cubano-americana. En realidad, “no cambio”
en la política de Washington hacia Cuba significa
solamente la continuación del status quo, la prolongación
de la única dictadura militar de latinoamérica,
el contínuo sufrimiento del pueblo cubano bajo
un régimen terrorista que ha intervenido política
y militarmente en cada país de la América
Latina, y que con impunidad se ha burlado descaradamente
de nueve presidentes americanos.
Es
mi opinión muy personal que no necesitamos una continuación
de la
política
actual
hacia Cuba.
No necesitamos escuchar más
promesas de “NO CAMBIO DE POLÍTICA” y "CUBA LIBRE”; Washington ha estado haciendo
idénticas promesas al pueblo cubano y a la comunidad
exiliada por casi medio Siglo. Por lo tanto, no necesitamos
que altos funcionarios de la administración pierdan su
precioso tiempo preparando otro “papel blanco” para
apaciguar a los cubanos-americanos hasta las próximas
elecciones nacionales o estatales como se esta haciendo
ahora y se ha hecho durante pasadas administraciones. Lo que
nosotros necesitamos, es una política fuerte para
finalmente implementar las 'promesas' formuladas, como las
que se incluyeron en el Reporte de “Apoyo para una
Transición Democrática en Cuba” del Presidente Clinton
publicado en el 1998, que nunca vieron la luz del día. Lo
que realmente necesitamos es un apoyo activo a los
disidentes civiles y militares cubanos que están
demandando
corajudamente cambios políticos dentro de la isla. Lo que necesitamos es que las
trasmisiones de Radio y TV Martí sean recibidas claramente,
sin interferencias, por el pueblo cubano. Lo que necesitamos
es que el gobierno estadounidense ayude con recursos
económicos, no sólo a académicos y universidades americanas,
sino también a organizaciones del exilio cubano que están
preparadas, organizadas y listas para asistir al pueblo
cubano y sus fuerzas armadas tan pronto comiencen cambios
democráticos en la Isla.
Debemos ser francos, si tomamos en serio la “Guerra
Contra el Terrorismo” ¿Porqué no se
adoptan medidas enérgicas en contra de Castro?
¿Porque no se informa al pueblo americano, y al
mundo, sobre las
violaciones de los derechos humanos en Cuba? ¿Porqué
no se denuncia enérgicamente al dictador cubano
por estar aún albergando, entrenando y alentando
a terroristas, nativos e internacionales, como lo ha estado
haciendo durante los últimos 42 años? ¿No
es ésto lo que están haciendo los países
incluidos por el Presidente Bush en el “Eje del
Mal”? Por todo lo expresado anteriormente, la política
de Washington hacia Cuba de ‘NO
CAMBIO” debe ser "CAMBIADA"
si el Presidente Bush está realmente comprometido a llevar
la democracia al pueblo cubano”.
Erneido
A. Oliva es un mayor general retirado de la Guardia Nacional
del Distrito de Columbia (Washington, D.C.) donde
fungió por seis años como Ayudante General
y Segundo Comandante General. Durante la invasión
de Bahía de Cochinos, Oliva desempeñó
el cargo de segundo jefe militar de la Brigada de Asalto
2506.
Nombrado por el Presidente
Bush para servir por un término de tres años como miembro
del
USO World
Board of Governors (Julio 2002-Agosto 2005).
En la actualidad, el general retirado es Presidente
del Consejo Militar Cubano Americano (CAMCO).
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