
os buenos magos saben cuando retirarse,
notan en sus extremidades y en su mente
la falta de agilidad que se requiere
para que los trucos surtan el efecto
deseado y no sean descubiertos por el
público, los tiranos ni son magos ni
saben cuando retirarse, acostumbrados a
una platea repleta de aduladores no se
percatan de que ya no engañan a nadie,
los Castro y Chávez son de esta
siniestra estirpe.
Cuando la represión es llevada a límites
insospechados, los secuestros de Antúnez
y su esposa con la consiguiente paliza,
la golpiza y el aislamiento para Darsi
Ferrer, la coacción y amenazas a las
Damas de Blanco y de apoyo, los arrestos
preventivos para que ningún opositor ore
en la Iglesia del Carmen, los ataques
contra los opositores en Santiago, los
decomisos de los donativos para celebrar
tardíamente la llegada de los Reyes
Magos, las amenazas telefónicas contra
los blogueros y periodistas
independientes...
Un rosario sinfín de violaciones de los
Derechos Humanos de mis compatriotas que
tratan de ocultar con un falso, huero e
hipócrita debate sobre el racismo en mi
patria. Todos sabemos que existe, lo
impusieron ellos para elegir a sus
cargos por el color, a las mucamas
negras y a las meseras, trigueñas y
guapas, a los mismos agentes de
inteligencia y los mandos del ejercito,
médicos, abogados y el resto de las
disímiles profesiones nos indican la
cruda realidad, los castristas son
xenófobos y esta maniobra de ocultación
no ha impedido que la violencia contra
la oposición quede reflejada en la
prensa, al menos en Internet.
Otro hito se avecina, la reunión en
Miami del Gobierno Constitucional Cubano,
apoyado dentro y fuera de la Isla por
centenares de grupos; el miedo ha
campado por sus respetos, no sea que
algún insigne compatriota decida
postularse y le de el protagonismo que
merece, así sea. Para tratar de tapar el
congreso de patriotas ha decidido
orquestar una reunión con la quinta
columna en el exilio. Esos que contratan
cantantes, que necesitan y quieren el
pasaporte, mercenarios de medio pelo al
fin al cabo, comunistas disfrazados de
cubano-americanos, tiéntense la bolsa
que les pasarán la cuenta...
No hay duda de que el gorila rojo
atraviesa los momentos más difíciles de
su mandato, la carestía de alimentos y
luz ha sido agravada con el cierre de
Radio Caracas Televisión, la calle está
en candela, al menos un muerto se
reporta en las manifestaciones contra el
desgobierno bolivariano, la inteligencia
castrista no da abasto, el asunto se le
está escapando de las manos, aplicaran
la única receta que conocen, represión
violenta.
Repetiré una vez más que el muerto vivo
no escribe sus reflexiones sino un
camarilla teledirigida a la que se
orienta desde atrás y aprovechan alguno
de los desvaríos que se le ocurren al
enfermo. Este grupo trata de hacer mucho
ruido con respecto a la irrestrictamente
dadivosa, adecuada y generosa actuación
del ejercito estadounidense en Haiti,
tremenda desgracia que encoge mi corazón
y que me hace musitar oraciones tanto
por los muertos como por los heridos y
los supervivientes.
El desgobierno cubano cree que si arman
el escándalo suficiente la opinión
pública internacional no se hará eco de
los desmanes que los bolivarianos y los
castristas están cometiendo en sus
respectivos países, una vez más una
pantalla para tapar las vergüenzas de
los tiranos, otra ocasión en que no
conseguirán su objetivo.
Despreciando el hecho de que,
estratégicamente hablando, la
permanencia del ejercito americano en la
Isla de la Española resulta ser un
sándwich del archipiélago cubano; hay un
asunto que les resulta en extremo
preocupante a los desgobernantes de mi
patria, si los chicos de Obama consiguen
realmente una reconstrucción de Haití
sería cuestión de tiempo que mis
compatriotas se pusieran a rezar por un
terremoto o mejor todavía que
proclamaran que quieren una invasión
cuanto antes.
El enemigo tradicional puede pasar a ser
visto como los salvadores de la patria
que todos ansían y eso es un hecho que
el aparato de desinformación castrista
tiene orden de evitar a toda costa, de
hecho no han dejado de trabajar en ello
desde la llegada de los uniformes de las
barras y estrellas al escenario de la
tragedia.
Mientras tanto algunos de los médicos
cubanos, que no son tales sino agentes
de inteligencia, están muy ocupados en
recoger información sobre el ejército
que ellos consideran como enemigo, los
buques, las naves, las aeronaves, los
carros, el armamento, la capacidad de
los oficiales y suboficiales, las
estrategias y un inacabable listado de
asuntos de interés están siendo
rigurosamente observados para poder
vender la información a los primos
árabes, rusos o chinos, quien pague
mejor o todos a la vez, no importa, las
divisas son las divisas.
Supongo que muy pocos se habrán parado a
pensar en esta coyuntura pero está
completamente demostrado que no sale un
grupo de médicos de mi patria sin la
debida infiltración de la seguridad del
estado por lo que Haiti no iba ser una
excepción, mientras unos ayudan
realmente otros lo fingen y se dedican a
lo que les interesa, fulas para
mantenerse en el poder; de nuevo, la
treta del mago ya no convence, el
auditorio ya no aplaude, pronto el
abucheo será ensordecedor.
Ubi mel, ibi apea.
Dónde está la miel están las abejas.
Oswaldo Yáñez.
Ciudad de La Habana.
A veinticinco de enero del año de la
inminente libertad para todos los
cubanos.