
l supremo hacedor la llamó a su lado,
antes la privó de su conocimiento con un
derrame cerebral, no podía ser de otra
manera, Dios sabía que haría caso omiso
al ángel de la muerte, le hubiera
respondido con una hebra de voz, no sin
mis hijos y mi patria en Libertad, su
voluntad era inquebrantable.
Rondaba la treintena cuando cambiamos a
un tirano por otro, ella manifestó una
vocación democrática que marcó la
educación de sus cinco hijos: Juan
Francisco, Guido, María Victoria, Miguel
y Ariel, fruto de su matrimonio con
Liberato Sigler Conde. Ni la enfermedad
de su esposo, ni los esfuerzos del
castrismo para que depusiera su actitud
la alejaron de su senda.
Al ser apartada de la fuerza laboral
estatal aprendió a sobrevivir a espaldas
del régimen, las necesidades y
padecimientos no hicieron mella en su
ideario, la denostaron y apalearon por
defender a los marielitos que
abandonaban nuestra patria, para ella
solo ejercían su libertad, los
furibundos comités aplicaban un acto de
repudio tras otro apoyados e instigados
por la Seguridad del Estado, todo fue en
vano.
El dieciséis de noviembre de 1996 fundó
el Movimiento Independiente Opción
Alternativa junto a su prole, un grupo
que defendía los Derechos Humanos
mediante la práctica de la desobediencia
cívica pacífica, un pecado capital para
los represores castristas que jamás le
perdonarían pues sus contactos se
multiplicaban fuera de Matanzas, era
algo que debían erradicar...
El veintidós de enero del año 2000
realizaba un ayuno de oración para
solicitar la libertad de sus hijos Guido
y Ariel y Oscar Elías Biscet, en
compañía de sus hijos Juan Francisco,
Miguel, algunos familiares y otros
opositores, en el exterior los rugidos
barruntaban que la fiera estaba a punto
de perder el control, los agentes de
contrainteligencia azuzaban a los
voluntarios de los comités de defensa,
las piedras presagiaban lo peor y con un
estruendo estalló el pandemónium.
La incontrolada, ebria y violenta turba
forzó la entrada del domicilio, Gloria
fue la primera en ser derribada, las
anónimas piernas patearon su cuerpo, una
fue definitiva, quebró una de sus
vertebras condenándola a no volver a
caminar jamás, sus hijos no corrieron
mejor suerte en cuanto a la golpiza,
pero sus huesos rotos no tuvieron
lesiones de tanta gravedad, lo peor fue
para su madre.
Lejos de amedrentar a la familia la
invalidez de la madre les hizo cobrar
fuerzas, la silla con ruedas se
convirtió en su compañera de vindicación,
un mudo testigo de la lucha de una mujer
por la democracia y la Libertad, desde
ella tuvo que contemplar como el aparato
de contrainteligencia se ensañaba con
sus hijos, la infausta primavera negra
se llevó definitivamente a Guido y
Ariel.
Desde su trono rodante siguió peleando,
visitaba a sus hijo cuando el criminal
sistema lo permitía y cada peregrinación
a las ergástulas castristas le clavaba
una espina en el corazón, el alma se le
partía al ver en lo que los carceleros
habían convertido a sus hijos,
auténticos cadáveres andantes, pero ni
eso le permitieron a Ariel, como su
madre ya no puede ni caminar, el antiguo
púgil ha sido virado a la lona a base de
torturas y maltratos indescriptibles.
Gloria se unió a las Damas de Blanco
sus ruedas abrían camino, sus manos
apenas con fuerzas para sostener el
gladiolo era el símbolo del triunfo de
la voluntad, los cánticos ofensivos no
la impresionaban, al fin y al cabo los
había escuchado más de veinte veces
dedicados en exclusiva a su persona,
cuando caminaba con las mujeres de los
presos políticos sabía que la voz de los
abusadores perdía fuerza día a día.
Estas jornadas en que los monos chiflan,
no de hambre sino también de frío, han
sido los últimos vividos por Gloria, se
sentía mal, al punto de no poder visitar
a su hijo, quizás se esperaba algo,
acaso no, pero lo cierto es que ya está
en compañía de Mariana Grajales, tal
para cual, que dirán los poetas, pues
aunque el censor traté de emborronar las
cuartillas, serán ríos de tinta los que
glosen la vida de esta Mambisa del siglo
XXI, su legado vive en sus hijos, nietos,
biznietos y en otros tantos compatriotas
que la admirarán por siempre.
Hasta los oficiales tuvieron que torcer
el brazo y permitir que los hijos presos
de la Dama acudieran a su velatorio, con
nocturnidad y alevosía, por separado y
custodiados por decenas de uniformes,
sus vástagos pudieron decirle el último
adiós a su madre del alma.
Contemplaron el féretro con la bandera
patria cubriéndolo, con guardia de
honor, no en vano hablamos de una
heroína que hasta su ultimo aliento
deseó y pidió la liberación de los
injustamente encarcelados, democracia y
libertad, las muestras de afecto que
recibieron fueron abrumadoras, incluso a
pesar de ver el fantasma de Ariel
entrando en la camilla las condolencias
y las muestras amor y respeto de sus
compatriotas fueron harto numerosas.
Las consignas democráticas y
libertarias se comenzaron a escuchar con
timidez pero fueron ganando la fuerza
necesaria para hacer recular al aparato
de seguridad, el momento más álgido fue
durante el entierro, allí la retirada
fue más acusada; la moral de los agentes
no puede ser más baja, algunos defienden
su actuación en público pero saben y
reconocen en privado que su conducta es
deleznable, condenable, reprochable,
inexcusable e injustificable.
Las detenciones preventivas para
impedir el recuerdo a Miguel Tamayo
Valdés, los secuestros y palizas que
reciben Antunez y su esposa, las
amenazas para impedir actividades
relacionadas con los Reyes Magos por
diversas asociaciones y las coacciones
recibidas a lo largo y ancho de mi
patria a los periodistas independientes
y blogueros eran en principio el tema de
mis letras pero he decidido hablar de
Gloria.
No en vano ha sido dicho, verba volant,
scripta remanent sed exempla trahunt,
las palabras vuelan, lo escrito
permanece pero los ejemplos arrastran;
recordar a Gloria es necesario para
todos los que enfrentamos el tiránico
régimen de terror que nos sojuzga,
recordar su fuerza nos alentará a
transitar el camino a la Libertad por
este valle de lágrimas al que nos ha
avocado el tirano en jefe y sus dislates.
Los cubanos estamos de luto pero no
podemos evitar sentirnos henchidos de
orgullo, Gloria era nuestra compatriota
y mientras nuestra patria sea capaz de
alumbrar a personas como ella nada puede
amilanarnos, sabemos que es nuestro
derecho y nuestro deber liberar nuestra
tierra, los mártires nos contemplan
desde el cielo y no podemos defraudarlos,
Gloria lo haremos en tu nombre y en el
del resto de cubanos que murieron sin
poder ver a nuestra Cuba liberada de la
lacra que nos oprime.
Dulce et decorum est pro patria mori.
Ad perpetuam Gloria Amaya memoriam.
Dulce y decoroso es morir por la
patria. En perpetuo recuerdo de Gloria
Amaya.
Oswaldo
Yáñez.
Ciudad de La Habana.
A diez de enero del año de la inminente
libertad para todos los cubanos.