
e cuenta que cuando el Emperador Nerón
se encaprichó de un muchacho y lo hizo
castrar para celebrar más tarde una boda
con el efebo devenido en eunuco, uno de
los invitados al evento comentó que Roma
hubiera merecido que el padre de esa
bestia hubiera celebrado sus esponsales
de igual modo, mirando a mi alrededor yo
pienso de igual manera sobre cierto
gallego que llegó a estas tierras...
Hace diez lustros, como hoy, el terror
lo invadía todo, las carreras se
sucedían por doquier, unos para poner
agua de por medio con los asesinos
barbudos, otros para desvalijar todo
cuanto pudieran, la ocasión hace al
ladrón y aquella era inmejorable.
Con el terror, Castro se hizo con el
poder y es ese mismo sentimiento,
largamente cultivado, el que lo mantiene
en el mismo, por cuanto tiempo seguirá
en el nadie lo sabe sino el Hacedor,
pero lo cierto es que aunque faltan
cincuenta años para cumplir el famoso
dicho, no hay mal que cien años dure ni
cuerpo que lo resista, nadie cree que la
situación vaya a durar mucho más, el
límite soportable ya hace mucho tiempo
que fue sobrepasado.
Con las hordas castristas en alerta ante
la posibilidad de que los festejos de la
revolución se conviertan en su óbito,
los cubanos no tenemos nada que celebrar,
el hambre, la miseria, el descontento,
la desesperanza y unas infinitas ansias
de libertad gobiernan el ánimo, las
tremendas filas ante el consulado
español dan fe de que los cubanos
quieren que su pesadilla acabe hoy mejor
que mañana.
El último discurso del Dos nos reveló
que la caja A y la B son historia, la
caja única es una realidad y el
Hermanísimo es quien tiene la llave, eso
nos hace concluir que el Uno ya no
cuenta en el reparto. Como anticipábamos,
el temible tirano ha pasado a ser una
coartada para el inmovilismo de su
hermano y un arma más para atemorizar a
propios y extraños que todavía piensan
que puede descolgar un teléfono y
hacerlos desaparecer, la realidad es
otra y el mando del otrora todopoderoso
es prácticamente nulo.
La violencia que impera en la calle, los
asesinatos, asaltos, robos, reyertas,
balaceras, fajaderas y demás indeseados
imprevistos se suceden a diario con una
intensidad que cuesta creer incluso a
los pocos uniformados que conocen el
monto total de los datos, si
consideramos que son apenas uno de cada
cinco los hechos denunciados el asunto
cobra una importancia capital.
Estamos ante el preámbulo de que la
situación se escape definitivamente de
las manos del aparato represivo, tan
ocupado en combatir a la disidencia
pacífica que ni se percatan de que los
criminales ya les halan la pernera y
pronto les arrancarán el uniforme
entero, de hecho ya hay lugares
congelados para la policía
revolucionaria, los cerraron ellos
mismos pues no se atreven a entrar por
temor a desatar un motín en toda regla.
Este es el escenario más temido por la
contrainteligencia militar pues resulta
la coartada perfecta para una asonada,
el caldo de cultivo que supone que a
muchos oficiales solo les lleguen las
migajas del botín que se reparte en la
mesa de los adlátares del Dos está a la
temperatura perfecta para que fermente
una revolución dentro de los
revolucionarios.
Nada se sostiene, las cortinas del telón
han caído y el espectáculo que muchos
contemplamos entre bambalinas se ha
revelado en toda su crudeza, una tiranía
en la que todo es válido para mantener
el poder y que roba a manos llenas
cualquier moneda que este a su alcance
sin importar un ápice las necesidades
del pueblo, ese que dicen defender.
Mientras, en la otra orilla, los agentes
castristas trabajan a todo tren para
cimentar la derrota del imperio, los
tontos útiles se afanan en allanar el
terreno del Presidente electo para que
levante el embargo y autorice los viajes
y el comercio con los herederos del
tirano, de hecho, aquí ya se ha
proclamado la victoria y algunos
incautos esperan a los rollizos
granjeros de Kansas para que les salven
de su particular condena.
El médico devenido en revolucionario
proclamó que los cubanos están
preparados para recibir a los
norteamericanos, no puedo estar más de
acuerdo, desde los aduaneros hasta la
última jinetera están perfectamente
entrenados para dejar a la gallina de
los huevos de oro sin ninguna pluma y si
no se mueve mucho se la comerán en
pepitoria sin ningún remilgo.
Los asesores de Obama tienen mucho que
leer y meditar, pueden echar una
miradita hacia España y ver en que se ha
convertido la madre patria hispana, un
lugar en el que el consenso es opinar
como el presidente y el que disienta es
considerado un radical peligroso que hay
que asilar como un virus, una tumba para
las libertades y los derechos,
cercenados para mayor gloria de un
Iluminati que vendrá a mi patria para
distraer a su pueblo del colosal
desastre en que ha convertido la
economía, casi me parece estar hablando
de la Venezuela de hace no mucho tiempo,
quizás ese sea su sino.
En una época en el que el mundo está en
crisis y en guerra abierta contra el
terror de los fundamentalistas, si el
nuevo inquilino de la Casa Blanca opta
por hace cesiones a la tiranía en vez de
reclamar la libertad para el pueblo
cubano mandará una clara señal a los
desgobernantes de muchos países de que
el camino para conseguir algo es
reprimir a voluntad y los derechos serán
solo un sueño y letra muerta.
En África los tiranos se aprestaran a
asesinar a sus enemigos y propagar al
mundo su genocidio para conseguir sus
objetivos, en Asia seguirán el ejemplo
de Castro y amordazarán a la disidencia
más si cabe, los islamistas se alzarán
para reclamar que su imperio del terror
sea el que domine el mundo, su guerra
santa se propagará hasta que Al-Andalus
vuelva a estar bajo su hégira, en
Iberoamérica no será distinto, regímenes
disfrazados de democracia como
Venezuela, Ecuador y Bolivia extenderán
su influencia hasta conseguir que el
resto del continente se convierta en un
pobre remedo de democracias como en la
Rusia actual, a la que de momento no
pueden o saben hacer frente y cuyas
consecuencias resultarán desastrosas
para el futuro próximo en cuanto al
bienestar de los europeos supone.
Por eso entiendo que Barack Hussein se
encuentre en Hawai, yo también lo haría
pues nunca se había esperado tanto de un
hombre que es consciente de que
defraudará a muchos si quiere conservar
su país tal y como se lo conoce en la
actualidad, es por ello que no espero
nada de ese político, porque se que el
inmovilismo se convertirá en su más fiel
aliado, no actuará por temor a
equivocarse y no hablará para conservar
sus apoyos en los medios, quizás me
equivoque, es lo que deseo, pues yo más
que nadie ansio que su intervención
libere de una vez para siempre mi
patria, pero no confío en que sea capaz.
Es por ello que yo trabajo calladamente
para subvertir la situación, por eso
aliento a los disidentes, cuyo número se
acrecienta por momentos, para que
consigan alzar su voz cada día un poco
más hasta que el umbral supere el límite
en el que mis compatriotas que aman la
libertad y la reclaman sean más que los
que callan y asienten atenazados por el
terror, ese mismo que hace cincuenta
años encumbró a un tirano disfrazado de
libertador.
Patent undique ad libertatem viae multae,
breves, faciles, agamus Deo gratias.
Por todas partes muchos caminos breves,
fáciles se abren hacia la libertad,
demos gracias a Dios.
Lucio Anneo Seneca.
Oswaldo Yáñez.
Ciudad de la Habana.
A quince de noviembre del año de la
inminente Libertad para todos los
Cubanos.