
ompatriotas
nuestra patria ha quedado como una
tabula rasa, son cuatro los muertos
oficiales por lo que sabemos que son más,
la devastación es inconmensurable en
viviendas, cosechas, tendidos eléctricos
e infraestructuras viarias y acuíferas,
en los que quedamos vivos hay todavía
que contabilizar una pérdida más, la
esperanza.
En estos días negros, en los que el
mar presagiaba entre remolinos el
zarpazo que había de asestar a la tierra,
el cielo dibujaba caprichosos augurios
de tragedia y muerte, el viento
susurraba terror y ululaba destrucción,
centenares de miles de compatriotas han
unido a la condena que supone vivir bajo
la tiranía otro oprobio más, están
condenados a vivir en los refugios lo
que les resta de vida pues el
desgobierno castrista no será capaz de
implementar soluciones de habitabilidad
para ellos.
En Camagüey, Las Tunas y Holguín las
pérdidas de viviendas se cuentan por
decenas de miles. Bayamo, Ciego de Ávila
y Granma sucumben al desborde de ríos y
presas. En La Habana Vieja se produjeron
decenas de derrumbes y aún peor
resultará cuando las afectaciones por la
ingente cantidad de agua sequen vigas y
pilares y los colapsos de edificios se
sucedan en un estruendoso silencio que
puede pillar desprevenido a cualquiera
de mis conciudadanos que luchan por no
perder su casa.
En Pinar del Río y Habana provincia
la destrucción de viviendas y pérdidas
de cosechas es casi completa, sin
contabilizar todavía las afectaciones de
los brazos de mar que se adentran
impunemente en la devastada tierra, ante
la horrorosa constatación de que la
tragedia adquiere dantescas proporciones
a medida que llegan noticias, el
desaliento cunde con facilidad.
Lloraremos a los muertos, a los de
Ike y al resto de nuestros compatriotas
que sucumbieron al peor de los huracanes
que jamás azotó nuestra patria, el de
los Castro. Después, cuando terminemos
de vagar sin rumbo contemplando
asombrados las ruinas de lo que en otro
tiempo fue una próspera metrópoli nos
percataremos de que aún hay que salvar
la vida, no estamos a salvo de las
enfermedades que sobrevienen tras el
desastre, el aedes y el dengue nos
sobrevuelan acompañados de invisibles
virus y bacterias que ansían cebarse en
nuestros débiles cuerpos.
Superado el primer impacto, los que
sean capaces, sobrevendrá la necesidad
de seguir resolviendo el día a día,
oyendo las manidas voces que animaran al
sacrificio y que solo son ya el estertor
de un moribundo, la revolución castrista
no será capaz de resolver nuestra
tragedia y papa estado hará promesas
viejas que devendrán en incumplimientos
nuevos, no abandonara a sus hijos de
palabra pero si de facto, como siempre,
nos veremos desamparados.
Ha llegado el momento en que
nuestros hermanos en el exterior
levanten al unísono la voz que nosotros
no podemos alzar. Deben unir sus fuerzas
para coordinar las ayudas, muchos
quieren ayudar, la mayoría no saben como.
Hay que denunciar a voz en grito que
la tiranía castrista no nos permite
organizarnos en nuestra patria para
repartir lo poco que salvamos entre los
que lo perdieron todo. Luego deben
exigir que la tiranía permita a las
Organizaciones No Gubernamentales entrar
a todas las provincias para repartir la
ayuda que nuestros compatriotas
exiliados están recaudando. También se
debe ahogar en indiferencia a los
agentes castristas de influencia que han
recibido la consigna de culpar al
embargo norteamericano de su inoperancia
e incompetencia para gestionar la
tragedia, pidiendo su levantamiento, más
oxígeno para el tirano es lo que
imploran. Deben refrenar los caldeados
ánimos de los agentes provocadores que
buscan un enfrentamiento directo entre
ambos gobiernos planeando una falsa
invasión humanitaria que solo serviría
como justificación para un mayor
represión y endurecimiento de las
posturas.
El empecinamiento del Dos le llevará
a rechazar la ayuda que no provenga de
sus aliados y a tratar de impedir
cualquier intento de paliar las
necesidades que no esté bajo el control
de la revolución. Es por ello que cuando
se restablezcan las comunicaciones será
el momento en que la disidencia interna
se una de una vez por siempre para
salvar nuestra patria. Desde Flamur al
Movimiento Cristiano de Liberación,
pasando hasta por el Arco Progresista
deben aunar sus fuerzas para establecer
una Comisión Gestora para los
Damnificados.
Presentes en todas las provincias se
pueden repartir la ingente labor de
identificar las necesidades de cada
persona creando las listas de los
damnificados, a los que no se les pedirá
el carné de PCC para incluirlos, que
permitirían que la ayuda llegue de
cubano a cubano, el único recurso que la
tiranía nos permite en el ejercicio de
su satrapía. Las redes de bibliotecas
independientes, la de Flamur, los
disímiles partidos y asociaciones y las
agencias de prensa independientes
podrían tener una vital importancia en
este desempeño.
Una vez que estas listas fueran
enviadas al exterior si en Europa y en
América las organizaciones disidentes
exiliadas se unieran y coordinaran para
poder hacer llegar la ayuda de persona a
persona se podría paliar en parte la
necesidad más imperiosa que serán el
alimento y las medicinas.
Podrían pedir voluntarios que se
encargaran de enviar el dinero y los
paquetes, un desconocido se convertiría
en el padrino de los que no tienen
familiares en el extranjero y que no
tendrán ayuda suficiente para poder
sufragar las necesidades más esenciales,
esa serían una buena manera de sortear
las trabas del régimen castrista que se
quiere erigir como el único salvador de
nuestra patria, consciente de que solo
será de cara al exterior pues los
cubanos sabemos bien lo que podemos
esperar de ellos, represión, injusticia
y miseria.
Es probable que parte de la ayuda
sea secuestrada por el aparto represor
del monstruo y que caiga en sus garras
pero no les quepa duda de que ahí
estarán los periodistas independientes
para denunciar los atropellos que a buen
seguro se producirán.
Deben saber que antes de que Ike
llegara ya se comerciaba con la ayuda
rusa y venezolana, los castristas saben
bien que en la tragedia hay negocio y
ellos son especialistas en comerciar con
la miseria propia y ajena. Se pueden dar
cuenta de lo rastrero de sus intenciones
si conocen que aprovechando el desastre
nacional han subido los precios de los
combustibles en un porcentaje tan
elevado que en otro momento podría
conllevar una protesta organizada ante
el descalabro que supondrá en toda la
sociedad este impacto.
Ha que ser plenamente conscientes de
que el aparato represor del régimen no
se parará en prendas para intentar
impedir que el exilio actúe en un frente
común, los castristas llevan toda la
vida dividiéndolo, es el momento de la
generosidad y de aunar esfuerzos para
demostrarle al mundo que el exilio
cubano solo ha cometido un delito,
seguir amando a su patria. A mi no me lo
tienen que demostrar pero al
desinformado resto del mundo si.
No debemos olvidar que las
ergástulas castristas también han
padecido el azote del huracán y los
injustamente encarcelados padecerán
todavía más rudamente las consecuencias,
si ello es aún posible; es un momento
perfecto para clamar por su liberación
pues ya ni los penales se mantienen en
pie, libertad inmediata para los
injustamente encarcelados, hoy con mayor
motivo que nunca.
Se impone un ejercicio supremo de
generosidad, aparcar las diferencias
para que la ayuda que nos envíen ustedes
sirva para abrirles los ojos a los que
todavía piensan en la Cuba profunda que
los exiliados tienen cuernos y rabo, no
se trata de ser ángeles sino de
demostrar que lo que nos une es más que
lo que nos divide, un intenso y profundo
amor a Cuba.
Nos hallamos ante una oportunidad
histórica para demostrarle al mundo y
todavía más importante aún, a nosotros
mismos, que somos capaces de convertir
en realidad la pesadilla de Castro, los
cubanos del insilio y del exilio unidos
en un frente común, si conseguimos este
objetivo será el paso definitivo que nos
permitirá salvar el obstáculo, que
parecía insalvable, en el camino para la
liberación de nuestra patria.
Panis egentium vita
pauperum est.
El
pan de los necesitados es la vida de los
pobres.
Oswaldo Yáñez.
Ciudad de La Habana.