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RUINA MONTIUM
Oswaldo Yañez
Desde la Ciudad de La Habana |

e diría que los Castro
llevan utilizando en mi patria este
método romano para la explotación de
minas durante diez lustros pero ellos en
vez de agua utilizan la sangre de mis
compatriotas para exprimir hasta la
última posibilidad de enriquecerse pues
aunque odian el capitalismo tienen bien
claro, desde que llegaron a Sierra
Maestra, que el dinero es poder y por
ello lo ansían sin ningún tipo de
mesura.
El
paraje que Plinio conoció para describir
este método está ubicado en las tierras
españolas de León y lo cierto es que la
palabra que lo definiría mejor es
destrucción, cualquiera que salga en La
Habana del círculo turístico permitido
por la oficialidad puede convenir con
ustedes que la desolación campa por sus
respetos en las disímiles calles que
otrora lucieron con esplendor, como no
puede ser de otra manera, sus habitantes
son fiel reflejo de las cochambrosas
paredes que los rodean, al contemplarlos
uno no sabe quien se derrumbará primero
si la pared o mis compatriotas.
Hace poco me llegó una foto de una de las maquetas de
La Habana que el arquitecto Nicolás
Quintana viene realizando desde hace
tiempo en la FIU, sin él saberlo yo
comparto su sueño y me llenó de ilusión
ver que otra Habana es posible pero al
rememorar el último discurso del Dos, mi
esperanza se viró al piso, para
desgracia de Nicolás y de mis
compatriotas el proyecto todavía debe
esperar.
La conclusión principal del discurso es bien clara para mis
coterráneos, el Empecinado le puso la
tapa al pomo de la esperanza y el cambio.
Sus mentiras se podrían rebatir una a
una, sus insultos contestados y tú más,
pero no merece la pena, me contento con
pensar que cada día que pasa queda uno
menos para la Libertad.
La infinita ansia de riquezas de los oficiales Castristas ha
sido históricamente su perdición y creo
que los que ahora ostentan el poder
correrán su misma suerte.
Parece ser que el expediente del juicio por narcotráfico y
asesinato contra Raúl Castro ha salido
de su gaveta, allá en el lejano
Washington; no son solo esas las
acusaciones que figuran en el mismo y es
más que probable que la Señora Rice lo
vaya a colocar el primero sobre la mesa
que ocupará su sucesor.
Cuando el ganador de las próximas elecciones en la yuma lea
el expediente perderá toda pretensión de
sentarse en la misma mesa que ese
individuo, la gravedad de las
atrocidades que se relatan espantaría al
más sosegado, será entonces el momento
de tomar una decisión, lo engavetan de
nuevo o se le da curso para que se
enfrenten las acusaciones hasta las
últimas consecuencias.
Hay una tercera vía, hacerle llegar por conducto oficial la
posibilidad de que se exilie, si su
hermano ya no está con él podría llegar
a considerarlo e incluso llevarlo a cabo
pues existe un plan que cubre esta
eventualidad; él mejor que nadie sabe
que la revolución castrista está muerta
en vida y que existe una posibilidad
cierta de que el pueblo o el ejercito o
incluso ambos al unísono le caigan
encima con todo.
La nomenclatura espera que tras el discurso el pueblo se
avenga a trabajar en uno o dos empleos
para contribuir a las arcas del estado o
que se vayan a la yuma y envíen remesas,
cualquiera de las dos posibilidades les
complace.
El problema es que el pueblo se ha cansado hasta de huir y ya
muchos se plantean que si la fruta
estando madura no cae del árbol acaso
haya que agitarlo hasta que caiga por su
propio peso y ya somos unos cuantos los
que lo pensamos; esta aseveración es una
cita casi literal de un alto oficial del
ejercito.
El pueblo puede estar harto y adoctrinado pero no somos
tontos y todos vemos que a los macetas
del régimen no les falta nada, que los
altos oficiales pasean a sus amantes sin
la debida discreción, todos saben donde
ir a la fiesta, aunque no estén
invitados; es por ello que escuchar al
Dos decir que hay que apretarse el cinto
cusa una patente indignación.
Mientras el pueblo comprueba como la tiranía les aprieta el
cinto cada vez más, ve a los altos
oficiales del castrismo disfrutan de las
prebendas sin cinto alguno, siente como
el aparato represor les enseña los
colmillo o les muerde si es menester
para que nadie alce la voz con sus
quejas, oye de lejos los aullidos de
dolor de los injustamente encarcelados y
algunos, cada vez más, se plantan y
manifiestan que ya basta de relajo y de
guatequerías, si queremos Libertad va a
haber que conquistarla.
Es por ello que los actos de pequeños sabotajes, los
hurtos y distracciones están
incrementándose a niveles nunca
conocidos. El Vedado se parece cada vez
más al lejano oeste de las películas, el
guaperio anda armado y los demás también,
los enfrentamientos violentos se suceden
en mi patria sin cesar y son silenciados
por los adoctrinados voceros del régimen,
quizás algún turista tenga la mala
suerte de encontrarse en medio de una de
estas reyertas y a la fuerza los medios
internacionales se harán eco de la
tragedia, como siempre tarde para
evitarla.
El Dos ha expresado que no cederá a ninguna presión
exterior, con esta sentencia ha abocado
a mis compatriotas a conquistar su
libertad, la presión vendrá de dentro,
desde muy dentro de las entrañas de la
bestia y si nadie lo remedia la
implosión regará de sangre mi patria:
lamentablemente podemos hacer poco para
evitarlo pues el empecinamiento de la
revolución castrista ha puesto al pueblo
en el finis terrae y de espaldas al mar
solo se puede hacer una cosa para salvar
la vida, luchar por ella.
Scrinium expositum
est.
El archivo está
abierto.
Oswaldo Yáñez.
Ciudad de La Habana.
A diecisiete de Julio del año de la
inminente Libertad para todos los
Cubanos.
P.S.
El
método de ruina montium o arrugia
descrito por Plinio corresponde a un
sistema de explotación extensivo que fue
el empleado de forma mayoritaria en Las
Médulas, en León, España.
Una red de canales o corrugi captaban el
agua en el nacimiento de los ríos y
arroyos existentes de los Montes
Aquilianos. El agua se transportaba a
depósitos, piscinae o stagna, situados
en la parte alta de la montaña, hasta
llenarlos, para después soltarla
repentinamente. A su paso por las
galerías abiertas en las entrañas de la
montaña se conseguía el derrumbamiento
de las masas aluviales y el arrastre
hacia los canales de lavado, las agogae.
El cronista Plinio, recién llegado a
este El Dorado de la antigüedad, quedó
perplejo cuando contempló la inmensidad
del yacimiento: "Lo que sucede en Las
Médulas supera el trabajo de los
gigantes. Las montañas son agujereadas a
lo largo de una gran extensión mediante
pasillos y galerías hechos a la luz de
las lámparas, cuya duración sirve para
medir los turnos de faena. Durante meses,
los mineros no pueden ver el sol y
muchos de ellos mueren dentro de los
pasadizos. Este tipo de mina se denomina
ruina montium. Las grietas que se
esculpen en las entrañas de la piedra
son tan peligrosas que resulta más fácil
buscar púrpura o perlas en el fondo del
mar que abrir cicatrices en la roca.
¡Tan peligrosa hemos hecho a la
Tierra!".
Post
Scriptum Secundum.
El
General Alejandro Ronda Marrero y los
altos oficiales de las tropas
guardafronteras de la zona de Jardines
del Rey han experimentado una urgente
necesidad de medicamentos astringentes
para paliar sus repetidas visitas a los
excusados.
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