
l principio del
fin ya ha comenzado
y a la huida en masa orquestada por
mafias castristas hay que añadir más
deserciones de soldados que si pueden
escapan armados; además tengo
confirmación de que el Teniente Coronel
muerto en el asalto del avión fue el
primero en disparar y lo que todos los
integrantes de las tropas especiales
notaron con asombro, tras los sucesos,
que los soldados que pretendían escapar
eran apenas unos niños.
El asalto conducido por las tropas
especiales se produjo desde las alas del
avión y se emplearon gases lacrimógenos,
las órdenes eran que los querían vivos y
que todo debía quedar resuelto antes de
las 6 A. M.
El oficial Acuña al ver que los jóvenes
soldados no deponían su actitud y al
amparo de los gases abrió fuego que fue
repostado por Leandro Cerezo Sirut, el
blanquito y por Yoan Torres Martínez, el
negrito. Estos apelativos, blanquito y
negrito fueron usados para nombrarlos
por las fuerzas especiales para evitar
equívocos pues no conocían sus nombres
Al responder al fuego del oficial los
jóvenes soldados, las tropas especiales
asaltantes desataron una tremenda
balacera, el Teniente Coronel Acuña
quedo entre dos fuegos y al intentar
darse la vuelta para que sus compañeros
pararan el fuego recibió una ráfaga en
el abdomen. Debido a la posición es de
suponer que fue víctima de fuego amigo y
no de los soldados que pretendía huir de
su patria.
Teniente Coronel Víctor Ibo Acuña
Velázquez murió en el trayecto del avión
a la ambulancia pues a causa de una
herida en el abdomen quedo con los
intestinos a la vista y su sangrado en
cascada hizo el resto, fue el primero en
ser evacuado y el primero en fallecer.
Por el rápido enterramiento y
condecoración suponemos que había que
ocultar algo y aunque las balas que le
dieron muerte fueron extraídas de su
cadáver no se supo nada más de ellas y
probablemente nunca se sabrá.
Yoan
Torres Martínez, el negrito, fue herido
en el abdomen y esposado a la camilla.
No cesaba de repetir entre intensos
dolores que el
oficial disparó primero,
imploraba entre gemidos por su
padecimiento que le quitaran las esposas;
a lo que se le contestó que
si tuvo cojones para
hacer lo que hizo también tendría que
soportar eso.
En la ambulancia
se pudo detener el sangrado de la herida
y fue trasladado al Hospital Nacional,
más tarde, a pesar de las órdenes de
mantenerlo con vida falleció; yo no creo
en las casualidades y de gente que las
cree está lleno el cementerio de Colón.
Leandro Cerezo Sirut, el blanquito, tuvo
más suerte que su compañero por la zona
en la que fue herido en la pierna y ha
podido salvar su vida para ser juzgado
sumarísimamente. Los soldados que le
custodiaban contemplaron su cuerpo
profusamente tatuado y concluyeron que
el muchacho siempre debía de haber sido
problemático.
Si nos brindan imágenes de su juicio no
dejen de observar sus ojos, pues estará
drogado a conciencia, práctica habitual
para mantener callados a los reos. Todas
las señales indican que será condenado a
muerte, yo deseo que esa sentencia no se
cumpla nunca.
Un soldado de la misma unidad de los
anteriores se encontraba pasando la
previa en Pinar del Río y ha conseguido
fugarse armado con un AK; ya se ha
establecido un operativo para capturarlo
y nuevamente nos tememos lo peor pues se
dieron órdenes de que lo del aeropuerto
no se repitiera nunca más y las tropas
especiales no tienen en estos momentos
los nervios suficientemente templados
como para afrontar situaciones de
especial tensión, deseemos que todo
concluya sin violencia.
Cuantas deserciones más ha habido por
todo el país, es un dato que todavía
será una incógnita para los cubanos,
pero conociendo a los desgobernantes es
de suponer que estos episodios se están
ocultando celosamente para no ser
reportados al exterior.
Como ven, la situación de descontento y
hastío de la población está ya en
niveles nunca conocidos y son como
siempre los más jóvenes las primeras
víctimas del afán desmedido de libertad
que se ha contagiado más rápido de lo
que nunca nadie pudiera sospechar.
Como siempre en mi patria, todo es
susceptible de hacer negocio. Les voy a
narrar lo que concluye una somera
investigación y que otro día les
relataré con más detalle.
Los cubanos que desean salir del país
son contactados, en cuanto radio bemba
se entera de sus intenciones, por redes
de individuos que poseen y construyen
pinazas para huir de mi patria, lo
normal es que te pidan 5.000 fulas para
ponerte en Haití y si se pretende
arribar a Puerto Rico la cifra puede
subir hasta las 10.000 o más, todo
depende de la candidez del individuo y
sus ansias por escapar.
Las tropas guardafronteras escoltan
estos viajes pues tienen su parte en el
asunto, ignoro hasta el momento hasta
cuan arriba llega las fulas de los
desesperados, pero conociendo el
funcionamiento de la contrainteligencia
militar supongo que será muy, pero que
muy arribita.
Quizás todavía haya incrédulos que no
quieran creer que estos hechos han
ocurrido como les he narrado pues como
dijo Antúnez, son atrocidades que cuando
las cuentas te dicen que es mentira, en
este caso he sido especialmente
cuidadoso y la narración expuesta es
fruto de haberla confirmado no de una,
ni de dos, ni de tres fuentes, sino de
algunas más para poder afirmar con
rotundidad que los hechos ocurrieron
como los he descrito a pesar de que los
voceros oficiales sigan gritando que es
mentira, no por mucho elevar la voz van
a convertir su mentira en verdad; no
mientras haya cubanos dispuestos a
enfrentar la muerte por causa de
intentar contar las noticias como
ocurrieron y no como los servicios de
información quieren que se cuenten.
Se aún algo más, pero este detalle lo
guardo para enfrentar en persona a su
protagonista, algún día...ojala muy
pronto... tenga oportunidad de hacerlo...
Vista la
situación actual no me queda sino
continuar pidiendo la inmediata e
incondicional liberación de todos los
injustamente encarcelados; seguir
animando a la disidencia a que continúe
trabajando para conseguir vivir en
Democracia y Libertad en nuestra propia
patria y rogar a los organismos
internacionales que apoyen
explícitamente a la disidencia interna
para la consecución de estos objetivos.
Mors certa,
hora incerta.
Muerte cierta,
hora incierta.