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OPERACIÓN
CAGUAIRÁN
Oswaldo Yañez
Desde la Ciudad de La Habana |

n la reunión del Consejo Militar
se evaluó la preparación para la
movilización y despliegue de milicianos
y reservistas por lo que todo indica que
a la muerte de Fidel Castro se producirá
una movilización general como medida
preventiva para evitar cualquier
reacción no deseada del pueblo contra
los desgobernantes interinos cubanos.
Yo ya adelantaba esta posibilidad en mi
reflexión titulada
Resolviendo con los Yumandos,
pero no deja de ser un arma de doble
filo para el desgobierno cubano.
La Operación Caguairán comenzó en la
Isla a mediados del año pasado con el
objetivo de entrenar y perfeccionar los
procesos de movilización y despliegue de
las tropas, tanto como la preparación
sistemática de reservistas y milicianos.
Quien haya estado atento a la enfermedad
del Uno se dará cuenta de que el nombre
de la operación no puede ser ninguna
coincidencia, en estos casos se pretende
que nada quede al azar.
Se reportaron progresos en el
acondicionamiento ingeniero del teatro
de operaciones militares, en las labores
competentes a la Defensa Civil, el
aseguramiento logístico y el
establecimiento de la cooperación con
las estructuras defensivas territoriales
y las organizaciones de masas; es decir
que se controlarán todas las ordenes que
sean necesarias emitir a todos los
tentáculos de las organizaciones del PCC.
Me resulta particularmente llamativo que
se le diera mucha importancia al empleo
de la medicina natural y tradicional
como opción sanitaria válida para los
movilizados. Como pueden comprobar de
nuevo la sanidad en Cuba es para unos
pocos, los cubanos de a pie no
dispondrán nunca de las ventajas médicas
dispuestas en exclusiva para los
turistas y los pertenecientes a la
nomenclatura, una vez más, se puede
comprobar el “cariño” de los
desgobernantes por su pueblo.
Es cierto que ante la alarma de la
noticia de la muerte del comandante es
mejor que no haya muchos cubanos ociosos
y pendientes de las emisoras de Miami
pero hay que advertir que las
movilizaciónes constituirán una
oportunidad que los cubanos no disfrutan
frecuentemente y no es otra que la
posibilidad de estar reunidos; lo que
les permitiría hablar de sus respectivas
situaciones y llegar todos a la misma
conclusión, es necesario que algo cambie,
sobre este punto no habrá muchas
disputas, acaso ninguna.
Creo que esta movilización general
permitirá observar de primera mano el
apoyo que el pueblo dispensa al
hermanísimo pero será una falsa
impresión pues al movilizar al pueblo
obligatoriamente no significará
necesariamente que quien acate la orden
le brinde su fidelidad, acaso todo lo
contrario.
Muchos cubanos como han aprendido en
estos difíciles tiempos se proveerán de
las dispensas necesarias para no ser
movilizados pero la mayoría no podrán,
pues para preparar algo como un
certificado médico, que les exima de la
penosa obligación, hay que hablar el
idioma universal cubano... y se articula
con moneda fuerte.
Si los interinos pretenden en esta
prueba averiguar quienes los apoyan para
tronar a los que falten solo demostrarán
la más absoluta de las incapacidades, no
se pueden fiar de los que vayan ni de
los que no asistan al ejercicio. Ellos
tienen un miedo justificado a su pueblo
y a su propio ejército pero si siguen en
su línea represiva con un sistema que no
funciona, caerán por su propio peso sin
remisión, llegará un momento que un
episodio banal encienda una chispa y
comprenderán demasiado tarde que estaban
sentados sobre un barril de pólvora.
Para los curiosos de la nomenclatura
citaré a algunos de los asistentes al
consejo:
-General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Presidente Interino.
-General de Cuerpo de Ejército Álvaro
López Miera, viceministro Jefe del
Estado Mayor General.
-General de Cuerpo de Ejército Leopoldo
Cintra Frías, Jefe del Ejército
Occidental.
-General de Brigada Moisés Sio Wong,
presidente del Instituto Nacional de
Reservas Estatales
-Pedro Sáez, Presidente del Consejo de
Defensa Provincial de Ciudad de La
Habana.
-Iván Ordaz, Presidente del Consejos de
Defensa Provincial de La Habana.
-Elizabeth Cámara, Presidenta del
Consejo de Defensa de la Isla de la
Juventud.
- Olga Lidia Tapia, Presidenta del
Consejo de Defensa de la Provincia de
Pinar del Río.
- Ricardo Alarcón de Quesada, miembro
del Buró Político.
- Carlos Lage, miembro del Buró Político.
- Esteban Lazo, miembro del Buró
Político.
- Felipe Pérez Roque, Canciller.
No faltaron los correveidiles de
Abelardo, Ramiro y Julio Casas. Quien
siga mis reflexiones sabrá que considero
a Ramiro Valdés como el más probable
sucesor de Raúl Castro y las ausencias
al consejo de los anteriormente citados
podría significar un llamado de atención
sobre los últimos errores cometidos.
Es muy significativa la presencia del
“compañero Moisés”, llamado en
determinados círculos “el chino”, el amo
de la zona franca y ferviente partidario
del modelo económico chino, posee la
discreción y la eficiencia de la raza
por la que es apodado, un hombre a tener
en cuenta, a pesar de que no le guste
figurar.
De todo ello podemos deducir que los
cubanos, a la muerte de Castro, estarán
regidos por una Junta Militar y algunos
civiles del PCC que intentarán disfrazar
la dictadura verdeolivo como una forma
de gobierno participada por el pueblo,
si todavía hay alguien que cree en la
falacia del bienestar que le reporta a
los cubanos este sistema, le ruego que
se lo haga ver, cuanto antes, por un
galeno.
Si vis pacem, para bellum.
Si quieres la paz, prepárate para la
guerra.
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