EL DOS, EL PROGRE, EL OCHAVON Y LOS CUBANOS DESAMPARADOS


Oswaldo Yañez
Desde la Ciudad de La Habana

 


orría el año sesenta antes de Cristo
cuando Catón de Útica se oponía a la petición de Pompeyo de que se les otorgaran tierras a los generales, finalmente, debido a su oposición al triunvirato gobernante y prefirió quitarse la vida antes que entregarse a César al ser cercado en África; sus virtudes aún son valoradas hoy en día. En mi patria no tenemos a ninguna persona de su altura que se oponga a los repartos de Castro II el Empecinado, el problema vendrá, a no mucho tardar, cuando no haya nada que repartir.

       Son las prebendas de mayor o menor calado lo que mantienen el halo de vida del régimen castrista pero a pesar de las mismas el general se desplaza con el mayor aparato de seguridad del globo terráqueo, ni los dos mil agentes del servicio secreto que protegen al renegado, nombre operativo del presidente electo estadounidense, tienen parangón con este despliegue, el Dos tiene miedo, tanto que ni la botella es capaz de apagar su intenso fuego.

     Tras los cincuenta años del huracán Castro y los tres últimos episodios naturales, mi patria es la isla de la tragedia, familias sin techo, presos políticos, jubilados hambrientos, niños malnutridos, enfermos que perecen en los hospitales en absoluta soledad, disidentes torturados, balseros desaparecidos, trabajadores oprimidos...Nadie, ni en la peor de sus pesadillas, imaginaba que el destino iba a ser tan cruel con los cubanos y la peor de las tragedias es que el mundo se cree las mentiras castristas e ignora las necesidades del pueblo, incluidos los derechos fundamentales, atronan en mis oídos los ensordecedores silencios de la gente buena.

     Los patentes deseos de los cubanos de mejorar su desesperada situación hacen que las indisciplinas aumenten exponencialmente y que las quejas sean evidentes en cualquier lugar que uno frecuente, la fruta está madura para una implosión y los desgobernantes y el aparato represor de la contrainteligencia lo saben bien, una chispa, sin importar cual sea, puede ser el detonante que explosione los disímiles polvorines en que están convertidas las ciudades y pueblos de mi patria. Pero el temor también embarga a los militares que se saben escudriñados continuamente por la contrainteligencia militar ante la posibilidad que alguno decida poner fin a la tiranía por las armas, todos saben que la ocasión hace al ladrón y haberla la hay.

    La estrategia de los españoles se ha puesto al descubierto con la visita de José, Pepe, Pepiño, Blanco, un gallego en la corte castrista que ha sido agasajado como si de un antiguo virrey se tratara pues no son solo los millones de euros que trajo bajo el brazo sino los que pueden venir. Su comportamiento recuerda al del guajiro convertido en ministro, su altura moral es nula, su desprecio a los derechos humanos evidente y los desaires a los trabajadores cubanos clamorosos; el prototipo de progre trasnochado según lo califican los españoles, un paleto entre castristas, mojitos y mulatas.

    La maniobra de Desatinos, auspiciada por Bernardino León y el flaco embajador, no es otra que darle el apoyo a la tiranía castrista en metálico para poder conservar las empresas en la isla y en el espacio iberoamericano, tratando de justificar su postura alegando que con la mejoría económica los cambios llegarán y propagando a los cuatro vientos que su estrategia es la adecuada y única que se puede seguir. Por supuesto ni ellos mismos creen que algo cambiará aunque muera Castro pero les da lo mismo, lo que a ellos les importa es que sus negocios vayan bien, el pueblo cubano puede esperar otros cincuenta años si es necesario.

     Necesitan a los castristas para impedir que las empresas españolas sean nacionalizadas a lo largo y ancho del continente, como Repsol en Ecuador y Marsans en Argentina, ellos no saben que ocurrirá de todas maneras y serán uno más en la lista de tontos útiles de la tiranía.

     Los castristas han acordado que los gallegos defiendan su postura, con la complicidad brasileña, ante el presidente electo de los Estados Unidos para conseguir el levantamiento del embargo y la victoria sobre el imperio, no se piensa que el asunto se resuelva pronto, al contrario, desean dilatar el asunto lo más posible para buscar un estado de opinión que les permita ofrecer al pueblo la nueva batalla que se debe seguir librando contra el enemigo; esto preocupa mucho y algunos voceros del régimen ya han avisado, no nos podemos quedar sin oponente a quien culpabilizar de todos nuestros males pues ello supondría que los cubanos se volverían al palacio presidencial y apuntarían al unísono con el dedo al culpable.

     Parece ser que los cambiapañales, en su última reflexión, ya han elegido el enemigo, el capitalismo, pero esta postura tiene un problema, no hay rostro todavía para representarlo y el asunto es de capital importancia pues un enemigo sin rostro no es tan temible y combatible como uno que si lo tiene, veremos a qué figura eligen para ser el blanco de todos sus ataques.

     Cuentan con la inestimable colaboración del gorila rojo que en un ataque de cuernos con Lula por estar en la cumbre del G 20, al que él no fue invitado, ya expresó que la crisis se solucionará en una cumbre que se prepara en Caracas, yo les adelantaré la conclusión, el capitalismo es el coco y si andan cortos de plata les nacionalizan las empresas a yankis y a gallegos y todo solucionado, se enfadó mucho con el presidente brasileño y con el electo norteamericano...

     El problema es que Barack Hussein Obama ya ha recibido el primer informe de inteligencia sobre la situación del país... el ochavón se quedó blanco. A los pocos días ya su gabinete expresó que no cambiarán su postura con los venezolanos, se asustaron ante las pruebas que relacionan al gobierno de Chávez con grupos de extremistas islámicos y la connivencia de los castristas en el asunto y la colaboración con varias organizaciones terroristas, los crímenes de la tiranía y los lazos cada vez más fuertes con chinos y soviéticos y sus planes de expansión en América Latina, todo ello aludiendo sólo a lo que respecta a esta parte del hemisferio.

     No obstante llegará un momento en que se le exigirá que cumpla sus promesas electorales de levantar la restricción sobre las remesas y los viajes. Poco importará que el veinte por ciento de las primeras vaya a para a manos del aparato represor, ni que las ganancias del turismo vayan directamente a las cuentas de los generales castristas, eso no es problema para los demócratas estadounidenses cautivos de los agentes de opinión de la dictadura.

     Tras dar estos pasos, se insistirá en el asunto del embargo inexistente y el desgobierno castrista ya habrá abierto la mano lo suficiente como para que la cifra de balseros sea lo necesariamente preocupante como para que se ceda en la decisión, será fácil para los asesores que se rodeaban de la imagen del asesino Guevara en sus oficinas, entonces Castro, el tirano entre tiranos, habrá vencido a la primera potencia mundial, será un funesto día para la democracia.

     Aunque también algunos hablan de negociar un acuerdo migratorio que pondría fin a los balseros, nula decisión pues los iberoamericanos siguen cruzando el Río Grande en busca del sueño americano y la rúbrica solo supondría el desamparo absoluto de los cubanos reprimidos por el régimen que no cumplieran con los estrictos requisitos de refugiados políticos.

     EL problema es que todas estas coyunturas contemplan el mantenimiento del sistema de terror que impera en mi patria y que no hay decisión firme en todo el mundo de acabar con el mismo. La tiranía debería ser excluida de todos los organismos internacionales, sus cuentas embargadas en todos los países y sus agentes perseguidos allí donde se encontraran, solo entonces se plantearían una salida negociada por parte de una revolución que solo reconoce la fuerza como único argumento válido.

     Pero nadie lo hará, solo si los cubanos, con la ayuda de nuestros hermanos en el exterior, damos un paso al frente para reclamar lo que es nuestro, nuestra patria, nuestros derechos y nuestra vida, sólo entonces acabaremos con la tiranía y para esto solo hay un camino, la unidad, esa que intentan romper los agentes castristas en cuanto hay un atisbo de la misma.

     Por cierto, supongo que el Manuel Cuesta se habrá dado cuenta de que él y el Arco Progresista son unos meros instrumentos en manos de los gallegos y de los Castro, no lo considero tan poco inteligente como para que no se haya dado cuenta del asunto, creo que debería reconsiderar sus relaciones y sus posturas, las fútiles promesas de que su partido será legalizado son tan virtuales e irreales como las promesas del castrismo

      Así pues, animo a nuestros compatriotas a pedir la libertad de los injustamente encarcelados y exigir sus derechos en cualquier lugar y forma que consideren oportunos, acaso haya llegado el momento de convocar una gran huelga, un instrumento olvidado que acaso nos sirva para recuperar la esperanza, indispensable en la coyuntura que sufrimos a diario.

Opus est facto.

Es necesario actuar.

 Oswaldo Yáñez.
Ciudad de la Habana.
A quince de noviembre del año de la inminente Libertad para todos los Cubanos.