El Circo de Invierno de París


Félix José Hernández
Desde Francia
28 de febrero de 2009
                                                                                                                     


Mi querida Ofelia,


edio siglo después de haber visto contigo y Aurelita  en el Cine Glorys, de la que fuera conocida como Villa de Marta Abreu ( hogaño del tristemente célebre  Ché Guevara), la gran película "Trapecio", de la cual te escribí hace dos  semanas, al fin tuve la oportunidad de ir al famoso "Cirque d'Hiver de Paris", donde fue filmado ese filme que tanto me hizo soñar en mi niñez.
 
     El bello inmueble fue construido por el arquitecto Jacques Hittorff  en 1852 e  inaugurado con la presencia del emperador, el cual le dio su nombre. Así nació "Le Cirque Napoleon".
 


    El edificio tiene la forma de un polígono de veinte lados, cubierto por una cúpula de 41 metros de diámetro. Un anillo de bellas esculturas en bajos relieves blancos sobre fondo dorado, obra de James Pradier, decora la fachada circular. Dos guerreros a caballo, obras de  Francisque Duret y Astyanax-Scévola Bosio, parecen proteger la entrada principal.
 



    El anfiteatro circular con capacidad para 1650 personas, rodea la única pista. Todo fue renovado hace menos de diez años, devolviéndole la belleza y el esplendor de la época de su inauguración. En efecto, las cómodas butacas, la extraordinaria iluminación, las cortinas, los uniformes de los empleados, el pasillo circular que conduce al bar y cafeterías, todo, absolutamente todo está impecablemente limpio y decorado primorosamente. Es el verdadero mundo del gran circo clásico. Se pueden comprar souvenirs, libros, postales y juguetes en una tienda, donde predominan como en todo el edificio los colores: rojo, azul y dorado. También hay quioscos de ventas de algodón, refrescos, helados, caramelos, etc. En las paredes se pueden admirar los carteles publicitarios del circo desde su inauguración, así como también cuadros que representan a payasos y artistas famosos que actuaron allí.
 
    Recordamos nuestra visita en 1996 junto a nuestros eternos amigos Víctor y Tayde al "Museum of Circus", a sólo unos kilómetros de la ciudad de Sarasota en la Florida. Allí se puede ver el ambiente que ha reinado en el legendario "Ringling  Bros and Barnum & Bailey Circus"a todo lo largo de su historia, por medio de innumerables objetos. Junto a él se encuentra el "Ringling Museum of Art" donde se puede admirar una espléndida colección de obras de arte europeas del Renacimiento y de estilo Barroco que incluye cuadros de : Rubens, Rembrandt, El Greco, etc. El palacete de la familia Ringling (1927), es una copia del Palacio de los Dogos de Venecia. Cuenta con 32 salas y costó un millón y medio de dólares, una enorme suma de dinero para la época de su construcción. En total la propiedad de la familia se extiende por 35 hectáreas. Estimo que esa casa, como la de Henry M. Flagler en Palm Beach, la de Ferrara (actual Museo Napoleónico) y la de la Condesa Revilla de Camargo (actual Museo de Artes Decorativas), en San Cristóbal de La Habana, no fueron construidas por sus propietarios para vivirlas, sino para mostrar lo rico que eran, ya que son casas museos. 
 
    El poder recorrer el inmueble del "Cirque d'Hiver", el que es un verdadero museo, vale los 45 euros que pagamos por ver el espectáculo. Se puede constatar que el personal fue muy bien escogido por la familia Bouglione, propietaria de nuevo del circo desde 1999. No son arrogantes ni pretenciosos, te tratan con amabilidad, no como en muchos lugares de esta espléndida Ciudad Luz, en la que a menudo los empleados parecen que han cometido algún delito y  los han condenado a trabajar desatendiendo al público.
 
    Asistimos al espectáculo "Etoiles" (Estrellas), donde pudimos ver lo clásico: un número acrobático de los rusos Roller-Blade, las acrobacias de Boris Nikishkin, el hula-hoop de Alesya Gulevich, los tigres de Hans Suppmeier. También hubo números de  caballos, gatos y palomas amaestradas, así como de los payasos Duet Blues (rusos) y Tito Medina (español). La magia estuvo a cargo los Monarstyrsky (de Ucrania) y el trapecio de los Bull Dancers ( U.S.A.). Este espectáculo cronometrado, fue agradable y bello, pero no hubo nada verdaderamente excepcional,  ni que se saliera de lo ya visto. ¡Le falta duende, la emoción está ausente!
 
    ¡Los espectáculos que hemos podido ver en el  Circo de Montecarlo y en el de Moscú son muy superiores!
 
     Pero en fin de cuentas el balance fue positivo, pues conocí el lugar donde fue filmada "Trapecio". Pensé en ti y en Aurelita, en como les hubiera gustado estar allí con nosotros. Durante el número del trapecio imaginaba a los grandes Burt Lancaster, Tony Curtis y Gina Lollobrigida volando sobre nosotros. Soñar no cuesta nada, es gratis.
 
     Un gran abrazo de quien te recuerda y te quiere siempre,


 Félix José Hernández