¿Somos todos iguales frente a la manipulación?

Félix José Hernández
Desde Francia

 

Recordada Ofelia,
 

l 20 de abril de 2003  tuvo lugar el Congreso de las Asociaciones Musulmanas de Francia. El entonces Sr. Ministro del interior , Nicolás Sarkozy (actual Presidente de la República) fue muy aplaudido a su llegada, pero al dirigir la palabra a los cientos de delegados osó decir que según la ley republicana francesa, las mujeres debían presentar las fotos con la cabeza descubierta, sin el velo, para el carnet de identidad. Esto provocó el abucheo y el chiflido generalizado al Sr. Ministro.

    Unos meses antes, en el parisino Stade de France, miles de asistentes al encuentro de fútbol entre Francia y Argelia, chiflaron mientras la banda interpretaba La Marsellesa. Esto provocó que el Congreso de Francia votara una ley y ya este acto es considerado como un delito.

    En marzo  del 2003 el entonces  Sr. Presidente de la República Jacques Chirac visitó a Argelia, por las calles a su paso la muchedumbre argelina gritaba : ¡Visas, denos visas para Francia!

    Los tiempos han cambiado, hace cuarenta y cinco  años, cientos de miles de franceses tuvieron que salir huyendo de Argelia con lo poco que pudieron salvar, cuando las muchedumbres les gritaban :"¡La Valija o el ataúd!" ¡Lógicamente los galos prefirieron irse verticalmente con las valijas en las manos, que horizontalmente en los sarcófagos.

   En la página 28 del número del 15 de abril 2003, la revista Paris Capitale, se publicó una foto de un grupo de jóvenes quemando dos banderas estadounidenses, al pie de la foto apareció el siguiente párrafo:



ODIOSO

   
"Aquí está la imagen insoportable a la vista, tomada en pleno corazón de París en esa Plaza de la Concordia que tan mal llevaba su nombre ese día. Que se esté contra la guerra o por el derecho de manifestar, de acuerdo, pero quemar una bandera, cualquiera que ésta sea, es el acto más odioso que se pueda llevar a cabo contra un pueblo. No es contra una política que se protesta, sino contra todo el pueblo americano que se humilla de esta manera.

    Lo peor es que se trata de personas muy jóvenes, se dice que son estudiantes de escuelas medias, manipulados como todos nosotros actualmente.

    ¿Quizás sean los mismos que chiflaron La Marsellesa en el Stade de France? ¡Qué tristeza da ver ese espectáculo, sin que la policía intervenga!

    Quizás sea necesario votar una ley que asimile ese tipo de acto a un delito de racismo o xenofobia".

    En otro párrafo a continuación, con el título : "Todos iguales ante la manipulación", Paris Capitale escribe:

   
"Esta detestable guerra en Irak ha tenido como sólo mérito, el hacernos tomar conciencia de que no existe en Francia un sólo órgano de prensa capaz de presentarnos "los sucesos, sólo los sucesos".

    Nuestras cadenas de TV son a descartar a causa del antiamericanismo, del más virulento al más hipócrita. Las estaciones de radio informativas nos contaban con placer los supuestos deberes del Ejército americano, sus complicaciones y sobre todo los daños colaterales que provocaban.

    La prensa escrita habría podido tener la veleta como emblema.


    Si hubiera materia para reír, uno podría retomar los números de los primeros días de la guerra de "Le Figaro", "Le Monde" y "Libération", y los de inicios de abril.

    Nunca se han visto tantos especialistas contarnos todo y su contrario. Tenemos entre nosotros a los más finos estrategas o aún como decía "Le Monde", que tiene mucho que hacerse perdonar, "el presidente Chirac está rodeado por los mejores consejeros del mundo".

    El problema es que todo el mundo hablaba de manipulación y que el único medio para comprender algo consistía en mirar algunas cadenas de la TV extranjera o leer al menos un periódico inglés o americano.

    Pero, el cable y el satélite no equipan todos los hogares y los franceses no son los campeones en el dominio de la lengua de Shakespeare o la de Bush.

   En cuanto al "Financial Time" o al "Washington Post", encontrarlos en París es una verdadera carrera de obstáculos.

   Entonces, no quedaba más remedio que informarse puntualmente a propósito de la situación en Irak, constatando nuestra impotencia para ser bien informados y para poder actuar.

   La revolución en la prensa queda por hacer".

   
Y así van las cosas por estos lares.

   
Un gran abrazo desde la Ciudad Luz,


 Félix José  Hernández