Two for the Money

Félix José Hernández
Desde Francia


Recordada Ofelia,


el mes pasado en el aeropuerto de Nápoles compré la revista Panorama,
para mí una de las mejores del mundo. Venía acompañada por el d.v.d. de un filme americano: Two for the Money.  Como  estoy aún de vacaciones, tuve el tiempo para apreciarlo anoche.  Tengo ocho filmes y 14 libros en lista de espera, sí, a la espera de que yo tenga el tiempo –gran lujo de la vida contemporánea- para poderme dedicar a ellos.

   
En las Cités de H.L.M., esos guettos pobres del subproletariado francés, situados en los  arrabales de las bellas ciudades galas, el “héroe” es... un cubano. Quizás estés pensando en el argentino Ché Guevara. Pero no, te equivocas,  es nada menos que Tony Montana, aquel personaje interpretado por el gran Al Pacino en Scarface, el film de Brian de Palma que describe los daños colaterales, provocados por el éxodo de El Mariel en la primavera de 1980, en la la capital cubana del exilio: Miami.

     Al Pacino hace gala de talento extraordinario, sobre todo cuando interpreta los papeles del malo  de la película, como en:  Scarface, El abogado del diablo, Donnie Brasco, Perfume de mujer, etc.

    En este thriller sobre el implacable mundo de las apuestas deportivas (dirigido por  D.J.Caruso), Al Pacino (1940) brilla con una luz diabólica, como maestro newyorkino del joven texano Matthew McConaughey (1969).

    Brandon, el personaje interpretado por el buen mozo MacConauhey- ha sido elegido varias veces como “el hombre mas sexy del mundo”-, sueña con poseer mansiones, coches de lujos y mujeres bellas. Al origen  es sólo un jugador de fútbol que cayó en desgracia, pero su pasión por ese deporte lo lleva a hacer pronósticos sobre el resultado de las partidas. Por ese medio conoce a Walter (Al Pacino), hombre sin  escrúpulos,  rey  de los bookmarker, que lo contrata y prácticamente lo adopta. Su negocio es vender los pronósticos a ricos apostadores.

    El chico se convierte en una verdadera mina de oro; pero detrás del éxito fulgurante, a menudo se encuentran los fantasmas de las dependencias al  juego, a la droga y al alcohol.

    Rene Russo, interpreta el papel de la ambigua esposa de Walter. Es ella la que desata una historia de rivalidad y provoca momentos de verdadera emoción, en esta carrera sin frenos hacia el éxito que va a provocar la destrucción de muchos seres humanos.

    El final de esta película basada en sucesos reales, es genialmente americano.

    Pasamos un buen momento cinematográfico. El Matthew McConaughey del filme Sahara, ha recibido una buena lección de actuación con el gran Al Pacino.

    Te haré llegar el d.v.d. en cuanto pueda.

    Un gran abrazo desde este París, hoy bajo la llovizna,

Félix José  Hernández