Boicots

Félix José Hernández
Desde Francia

Querida Ofelia,


hace tres años aquí en Francia
, los musulmanes hicieron un llamado a su comunidad para boicotear los productos israelíes, americanos o catalogados como "judíos", al igual que ya había ocurrido en diferentes países árabes.

     Las razones invocadas fueron la solidaridad con el pueblo palestino y para protestar contra la ocupación de sus territorios por las fuerzas israelíes.

    Los responsables de la UOIF (Unión de Organizaciones Islámicas Francesas), confirmaron a la prensa que en las puertas de las mezquitas o durante las manifestaciones pro-palestinas, circulaban las listas de productos y marcas que se debían boicotear.

     Al mismo tiempo, los rumores más extravagantes o surrealistas circularon, como el de que Mac Donald's daría una parte del precio cobrado por cada venta a un fondo de ayuda a los soldados judíos y el de que Coca Cola ofrecería regularmente el producto de cuatro días de sus ganancias mundiales al gobierno de Ariel Sharon para financiar sus compras de armas.

    La existencia de estos rumores increíbles en el seno de la comunidad musulmana en Francia, fueron confirmados por Mohamed Ennancer, presidente del PMF (Partido Musulmán Francés).

    Ninguna organización musulmana gala  organizó ni dirigió esa campaña de boicot, según la prensa francesa.

   Pero el mercado musulmán en Francia es estimado en siete millones de consumidores, por lo que pudo provocar una cierta preocupación entre los ejecutivos de algunas de las marcas citadas en la lista negra.

    El Sr. Fausto Giudici, del P.M.F., se lamentó de la falta de organización de la campaña y propuso que se señalaran solamente las marcas hostiles al pueblo palestino para que así se puediera hacer presiones sobre ellas.

    La hoja que se distribuyó y de la que nadie supo quién fue el redactor u organizador, comenzaba con un encabezamiento cuya traducción es:

 
  "Boicot de los productos israelíes y americanos.

    El pueblo palestino es sometido sin cesar a la injusticia de un estado tirano, xenófobo y terrorista: el estado de Israel, contrario a todas las resoluciones de las Naciones Unidas y con la bendición de los E.U.A.

    Para poner fin a esa injusticia, basta hacer un simple gesto, accesible a todos: el boicot de las mercancías israelíes y americanas, pues el dinero que Vd. gasta en esas merccancías se transforma en municiones asesinas y destructoras.

    ¡No seamos cómplices de un crimen contra la Humanidad!

    Lista de productos que se deben boicotear: "


    Aquí aparecen cinco columnas con decenas de grandes marcas, entre las cuales se encuentran:

 
  "Canderel, Coca-Cola, Fanta, Kellog's, Lipton, Minute Maid, Uncle Ben's, Yes, Toblerone, Ajax, Dash, Johnson, Scottex, Wizard, Calvin Klein, Dim, Gap, Levi Strauss, Ralph Lauren, Reebook, Timberland, Colgate, Estee Lauder, Gilette, Kleeenex, Palmolive, Tampax, Wilkison, AOL, Barbie, Disney, Kodak, Parker, Smart, IBM, Le Monde, Le Figaro, (éstos dos últimos son los periódicos más importantes de Francia), etc. "

    Por último, al pie de la página se indica:

    "Verificar el origen de las frutas y legumbres (aguacates ...)

    Difunda esta lista para apoyar a nuestros hermanos y hermanas de Palestina."

    No sé si este llamado al boicot tuvo los resultados esperados por sus organizadores.

    Unos meses después, la importante revista italiana de centro izquierda L'Espresso publicó un artículo bajo el título:

    "Santo boicottagio " del Vaticano. Boicot al trabajo esclavo infantil.

    A continuación te traduzco un fragmento:

 
  "El Vaticano adoptó la técnica del boicot e invita a consumir productos solidarios.

    El secretario del Pontífico Concejo de Justicia y Paz, Giampolo Crepaldi (cuya foto acompaña el artículo), ha pedido a los católicos, que no compren mercancías producidas por los "pequeños esclavos", que provienen de los países donde se hacen trabajar a los niños en condiciones inhumanas. "Utilizar productos resultados de la explotación de pequeños esclavos, para la conciencia de los cristianos, presenta aspectos intolerables y por lo tanto inmorales", declaró Monseñor Crepaldi, respondiendo a los que le preguntaban si no sería un deber moral evitar comprar tanta mercancía "made in China" o "made in Bangladesh".

    Seguidamente exclamó :
"A la luz de las enseñanzas sociales, la Iglesia estima que es necesario que haya un comercio más equitativo y solidario".

   
A coninuación, Luigi Bobba, del ALCI, agregó : "El Papa ha declarado en diversas ocasiones que es necesario globalizar la solidaridad. En un mundo cada vez más interdependiente, también la cuestión ética se vuelve global".

  
 Tampoco sé si el mensaje llegó a los oídos de los millones de católicos del mundo. No creo en la eficacidad de los boicots.

    Y así van las cosas por estos lares.

    Un abrazo,

 Félix José
 Hernández