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Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus
siglas en inglés) ha conocido que el periodista cubano preso
Normando Hernández González, quien está encarcelado en la prisión
Kilo 5 1/2 en la occidental provincia de Pinar del Río, ha comenzado
una huelga de hambre en protesta por las condiciones penitenciarias.
Hernández González, quien cumple una sentencia de privación de
libertad de 25 años, es uno de los 29 periodistas encarcelados en
Cuba.
El periodista se declaró en huelga de hambre el 7 de mayo, cuando
guardias de la prisión lo sacaron a la fuerza de la celda donde se
encontraba en aislamiento y lo llevaron a un destacamento de presos
comunes, su esposa, Yaraí Reyes, refirió al CPJ. Hernández González,
quien dice que es un prisionero de conciencia, comenzó la huelga en
protesta por su encierro junto con delincuentes comunes. El
periodista dejó de ingerir líquidos por varios días pero ya volvió a
tomar líquidos.
El 12 de mayo, durante una visita familiar, Reyes vio a su esposo,
quien estaba muy delgado, pálido y demacrado. Antes de la visita,
las autoridades de la prisión se reunieron con Reyes y le dijeron
que persuadiera a su esposo de que interrumpiera la huelga de hambre.
En septiembre del 2003, Hernández González se sumó al periodista
preso Manuel Vázquez Portal y a otros disidentes de la prisión de
Boniato, ubicada en la oriental provincia de Santiago de Cuba, en
una huelga de hambre que duró una semana. Como castigo por su
participación en la huelga, Hernández González fue enviado a la
prisión de Kilo 5 1/2 en Pinar del Río, en el otro extremo de la
isla.
«Reiteramos nuestras demandas al gobierno cubano de que libere a los
29 periodistas», declaró Ann Cooper, Directora Ejecutiva del CPJ. «Además,
los periodistas presos no deben ser sometidos en ningún caso a
tratamiento degradante».
Antecedentes
Hernández González, director de la agencia noticiosa independiente
Colegio de Periodistas Independientes de Camagüey, es uno de los 29
periodistas independientes cubanos que fueron encarcelados en abril
del 2003 en una masiva campaña gubernamental contra la prensa
independiente y la oposición política.
Los periodistas presos, quienes han sido ubicados en pabellones de
máxima seguridad, han denunciado las malas condiciones sanitarias y
la inadecuada atención médica. También se han quejado de que los
alimentos que reciben huelen mal o están en mal estado. Aunque
algunos de ellos comparten celda con presos comunes, otros continúan
en total aislamiento.
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