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evidente que el terrorismo es una plaga gravísima que está
amenazando y agrediendo desde hace ya muchos años la convivencia
humana. Prácticamente es necesario perfeccionar conocimientos
técnicos para enfrentarse a esa plaga en forma razonablemente
efectiva dentro de la relatividad de las cosas humanas. No es fácil
la garantía absoluta de que se controle algo que depende de la
voluntad suicida de fanáticos empeñados en matar y destruir aun a
costa de su propia vida. Y no con riesgo de su propia vida, sino con
la seguridad de perderla.
En muchos campos se manifiesta el terrorismo y, de manera
especial, afectando el transporte aéreo. Representa, pues, un grave
peligro para la aviación comercial. En estos tiempos prescindir del
transporte aéreo, aunque existan otros medios, es casi paralizar un
alto porcentaje de las actividades comerciales y sociales del mundo.
Es, por lo tanto, necesario perfeccionar procedimientos de seguridad
en ese campo y preparar al público en general para que coopere,
aunque sea incómoda esa cooperación, con las autoridades para
prevenir crímenes de esta naturaleza. Además, es necesario que haya
coordinación, casi instintiva, entre los pasajeros para cooperar en
la seguridad aportando datos que consideren oportunos para que las
autoridades actúen con medidas preventivas. Y, por supuesto, que
haya garantía de que cualquier informe que dé un pasajero sobre
alguien que viaja junto a él, se mantenga confidencial para la
seguridad de ese pasajero que de buena voluntad está cooperando con
su advertencia e información.
Es indispensable crear conciencia colectiva en la lucha contra
el terrorismo, fomentando las virtudes cívicas y hasta el instinto
de conservación personal, para que todos cooperen en ese empeño con
excepción, lógicamente, de los que están en la línea de actuar
contra la paz y la seguridad de las personas.
La técnica moderna puede contribuir en alto grado a simplificar
medidas que no son deseables pero que son necesarias. Se ha llegado
a los extremos de que se tomen esas medidas en beneficio de la
seguridad colectiva. Y esto aumenta el costo del transporte aéreo y
multiplica los inconvenientes de las personas para hacer sus viajes
que pueden ser de negocios, de familia o de placer en el campo
turístico.
Se ha dicho muchas veces que “en la confianza está el peligro”.
Por lo tanto, no hay que abusar de la confianza que puede emanar del
tiempo transcurrido sin una tragedia.
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