Sigue la violación de la soberanía hondureňa
 



Ciudad de Miami
23 de octubre de 2009
 




s tristemente interesante, tristemente indignante,
todo lo que ha ocurrido desde el 28 de junio del 2009 en relación con Honduras, cuya soberanía ha sido ultrajada por organismos y gobiernos interamericanos y por gobiernos extranjeros de Europa. Desde el punto de vista jurídico y político se está cometiendo un grave delito contra esa soberanía, contra el gobierno que en sucesión constitucional está ejerciendo el poder público en la mencionada nación. Honduras es víctima de una agresión e intervención internacionales que constituyen un precedente peligroso, por decir lo menos, para la vida institucional y democrática del sistema interamericano.

    La agresión a Honduras ha llegado a los extremos de que en una abierta violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas entre estados, el gobierno del Brasil ha prácticamente convertido su embajada en Tegucigalpa en un bastión de subversión interna, acogiendo como “huésped” al derrocado presidente Zelaya acompañado de partidarios cuyas fotografías reflejan que la sede diplomática se ha convertido en un desordenado cuartel. Desde la azotea y balcón del edificio Zelaya, con su sombrero en la cabeza y el micrófono en la mano, alienta a sus partidarios para que al terminar sus arengas salgan a las calles a alterar el orden público y a destruir comercios y vehículos. La otrora prestigiosa cancillería de Itamaratí, como históricamente se conoce la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil, se ha burlado abiertamente, desenfrenadamente, de la Convención de Viena que categóricamente prohíbe lo que se está llevando a cabo desde hace más de un mes en la residencia de la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, a la cual llegó Zelaya, procedente del extranjero, subrepticiamente, lógicamente en forma coordinada. Ha habido tolerancia del gobierno constitucional hondureño, aun cuando éste ha reclamado que se identifique el status de Zelaya, quien no puede estar como “huésped”, porque en todo caso debería ser considerado como asilado, en cuyo caso hay que cumplir los trámites correspondientes de acuerdo con las convenciones pertinentes.

     Por otra parte, la Organización de los Estados Americanos, OEA , ha establecido un precedente sumamente peligroso en este caso, aun cuando se quiera disfrazar de defensa de la democracia en Honduras y en contra de lo que llama “golpe de estado”, ignorando la sustitución constitucional de Zelaya por el actual Presidente interino Roberto Micheletti.