La intervención del gobierno de Lula contra Honduras
 



Ciudad de Miami
26 de septiembre de 2009
 




OS ACONTECIMIENTOS EN HONDURAS ESTÁN IMPLICANDO UN DESPRESTIGIO MUY GRANDE PARA LA DIPLOMACIA BRASILEÑA QUE, POR ENCIMA DE LA POLÍTICA DE SUS GOBIERNOS, disfrutó de merecido respeto por su apego al Derecho Internacional y a las normas diplomáticas. Todo indica que la Embajada de Brasil estuvo conspirando con respecto a la llegada a Tegucigalpa en forma subrepticia del ex presidente Manuel Zelaya. Esto es independiente de que lo niegue, aunque puede ser verdad. Pero, lo cierto es que constituye casi un insulto a la inteligencia de mucha gente seria y conocedora del Derecho Internacional y de las tradiciones de Itamaratí pensar que Zelaya llegó allí por "sorpresa" para el personal de la Embajada. A esto hay que agregar que esa Embajada está en una situación muy especial, "sui géneris", porque el gobierno de Brasilia, que preside Luiz Inácio Lula da Silva, que es fundador del conocido "Foro de Sao Paulo", había roto relaciones diplomáticas con el régimen del Presidente constitucional Roberto Micheletti.

     En circunstancias normales, dentro de la actual situación que prevalece en Honduras, especialmente en Tegucigalpa, esa "aparición" de Zelaya en la sede diplomática brasileña, no podía realizarse salvo que fuese una conspiración internacional muy seria que envolvió a Brasil y que el dictador venezolano Hugo Chávez explica en una información que aparece en esta misma edición.

     La Convención Sobre Asilo Diplomático la está violando el gobierno de Brasil en Tegucigalpa en forma desprestigiante para ese gobierno, constituyendo una intervención violatoria de los derechos de los estados en Honduras. El edificio de la Embajada se ha convertido en una especie de trinchera desde donde Zelaya dirige, con micrófonos, la conspiración desde el balcón y desde la azotea frente a turbas que lo aclaman en las proximidades hasta donde pueden llegar. Eso no quiere decir que entre esas turbas o fuera de ellas haya algunas personas decentes que respaldan a Zelaya, pero son turbas que estimuladas por sus palabras andan asaltando y quemando tiendas, automóviles, etc. etc. Además, Zelaya está con una escolta personal numerosa de sus partidarios en una casa que normalmente no tiene capacidad para que vivan allí tantas personas.

     El estado hondureño en la actualidad es víctima, pues, de una intervención y de una agresión del gobierno brasileño salvo que se demuestre, algo casi imposible a la luz de la lógica y de las experiencias diplomáticas y políticas, que ese gobierno es "inocente".