Qué Vergüenza para la Diplomacia Brasileña
 



Ciudad de Miami
24 de septiembre de 2009
 




in duda alguna los diplomáticos de carrera del Brasil, donde ha funcionado la cancillería más técnica y más seria de Iberoamérica, deben estar abochornados de saber que en la actualidad esa cancillería está estimulando u organizando una violación del derecho internacional, de parte de la Embajada del Brasil en Honduras teniendo como huésped, en plan de agitador político, al ex Presidente Manuel Zelaya, quien llegó procedente de Nicaragua, quién sabe por qué vía y con qué protección a la capital de Honduras para alojarse subrepticiamente en la Embajada brasilera. Desde un balcón o desde la azotea del edificio de la Embajada, con su típico sombrero, Zelaya se dirigió a sus partidarios que rodeaban el edificio para exhortarlos a la rebelión como si él fuese un huésped normal de esa Embajada, lo cual viola el derecho internacional en lo que se refiere a asilo político diplomático. El no puede estar allí en otra condición que no sea la de asilo diplomático como político. Con el nombre de Itamaratí se conoce un histórico palacio de Río de Janeiro donde funcionó la cancillería. Y en Brasilia, el nuevo edificio lleva el mismo nombre.

    La Convención sobre Asilo Diplomático que es la que rige un caso como el de Zelaya dice claramente que el estado asilante es el que califica el delito. Es decir, es derecho de Brasil decir que se trata de un delito político aun cuando el gobierno constitucional de Honduras dice que Zelaya es sujeto de una acción judicial por violaciones a la ley y la constitución. Ahora bien, el estado asilante se compromete a que el asilado no viole las normas que regulan el orden público interno ni mantenga actividades subversivas o de otra índole mientras dura el asilo que debe tramitarse adecuadamente de acuerdo con la Convención y con las normas tradicionales que rigen la materia.

    La complicidad del gobierno del Brasil en este caso se une a la complicidad de otros gobiernos de la región que están conspirando abiertamente, arbitrariamente, contra la seguridad de la nación hondureña y, especialmente, contra la soberanía de ese Estado que es objeto de una agresión internacional de varios gobiernos de Europa y de América.

    Todos los que en América no son comunistas están viendo con gran preocupación e indignación lo que está ocurriendo en contra del actual gobierno hondureño que ejerce el poder con el respaldo de todos los poderes del estado y  de las fuerzas vivas de la nación incluyendo las dos religiones más importantes del país. Los hondureños de todos los partidos políticos serios están trabajando en las campañas electorales para las elecciones democráticas del 29 de noviembre.