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os acontecimientos que giran alrededor de la tiranía de más de medio
siglo de Fidel Castro y de la actual dictadura de Hugo Chávez,
son noticia de importancia sustantiva para el mundo libre en general
y, de manera especial, para los Estados Unidos de América. Y esto
así, no porque implique de inmediato una crisis de vastas
proporciones contra la seguridad de los Estados Unidos de América
sino porque de múltiples maneras afecta esa seguridad, lo que puede
eventualmente obligar al gobierno de Washington a adoptar medidas no
previstas – al menos públicamente – para proteger sus ideales e
intereses que ya están fuertemente amenazados. La amenaza con
respecto a Honduras, país que se pretende convertir en una base de
Castro y de Chávez en el estratégico istmo centroamericano, es algo
que se está enfrentando con valentía de parte del actual gobierno
constitucional de Honduras con respaldo de las fuerzas vivas de la
nación.
Dentro de los Estados Unidos de América hay, evidentemente, graves
acontecimientos que afectan la vida nacional, como son por ejemplo,
el proyecto de ley de reforma al cuidado de la salud, el caso de la
reforma migratoria y, por supuesto, todo lo derivado de la
gigantesca crisis económica mundial.
Sin embargo, no se pueden ver con relativa indiferencia o sin mayor
preocupación en los Estados Unidos de América todos los movimientos
de Hugo Chávez y de Fidel Castro que se concentraron a fines del mes
de junio en el caso de Honduras, donde estuvo a punto de instalarse
un régimen satélite de La Habana y de Caracas. El caso de Honduras
puede considerarse como de interés nacional para los EE.UU.
Es de esperarse que el gobierno de Washington, especialmente la Casa
Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, se
familiaricen con el problema de la seguridad nacional amenazada por
el crecimiento de las actividades de gobiernos enemigos de los
Estados Unidos de América dentro de esta región y fuera de ella,
como es el caso de Irán y Rusia. Aunque Rusia ahora no está en el
mismo nivel que estuvo hace varios decenios, no se debe perder de
vista cuáles son los propósitos históricos de esa nación
euroasiática.
No cabe duda que los asuntos meramente nacionales como los
mencionados en el segundo párrafo de este comentario son de
excepcional trascendencia, pero no son los únicos que pueden afectar
inmensamente al pueblo estadounidense en estos momentos.
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