Honduras y los Estados Unidos de América

Ciudad de Miami
4 de septiembre de 2009
 





os acontecimientos que giran alrededor de la tiranía de más de medio siglo de Fidel Castro y de la actual dictadura de Hugo Chávez,
son noticia de importancia sustantiva para el mundo libre en general y, de manera especial, para los Estados Unidos de América. Y esto así, no porque implique de inmediato una crisis de vastas proporciones contra la seguridad de los Estados Unidos de América sino porque de múltiples maneras afecta esa seguridad, lo que puede eventualmente obligar al gobierno de Washington a adoptar medidas no previstas – al menos públicamente – para proteger sus ideales e intereses que ya están fuertemente amenazados. La amenaza con respecto a Honduras, país que se pretende convertir en una base de Castro y de Chávez en el estratégico istmo centroamericano, es algo que se está enfrentando con valentía de parte del actual gobierno constitucional de Honduras con respaldo de las fuerzas vivas de la nación.

Dentro de los Estados Unidos de América hay, evidentemente, graves acontecimientos que afectan la vida nacional, como son por ejemplo, el proyecto de ley de reforma al cuidado de la salud, el caso de la reforma migratoria y, por supuesto, todo lo derivado de la gigantesca crisis económica mundial.

Sin embargo, no se pueden ver con relativa indiferencia o sin mayor preocupación en los Estados Unidos de América todos los movimientos de Hugo Chávez y de Fidel Castro que se concentraron a fines del mes de junio en el caso de Honduras, donde estuvo a punto de instalarse un régimen satélite de La Habana y de Caracas. El caso de Honduras puede considerarse como de interés nacional para los EE.UU.

Es de esperarse que el gobierno de Washington, especialmente la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, se familiaricen con el problema de la seguridad nacional amenazada por el crecimiento de las actividades de gobiernos enemigos de los Estados Unidos de América dentro de esta región y fuera de ella, como es el caso de Irán y Rusia. Aunque Rusia ahora no está en el mismo nivel que estuvo hace varios decenios, no se debe perder de vista cuáles son los propósitos históricos de esa nación euroasiática.

No cabe duda que los asuntos meramente nacionales como los mencionados en el segundo párrafo de este comentario son de excepcional trascendencia, pero no son los únicos que pueden afectar inmensamente al pueblo estadounidense en estos momentos.