Colombia no está agrediendo a Venezuela


Ciudad de Miami
29 de agosto de 2009
 





espués de Fidel Castro, el dictador que más ha violado el derecho internacional en el Hemisferio Occidental ha sido el gobernante venezolano Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías. Realmente ha disfrutado de la benevolencia – por decirlo así – de todos los que tenían el deber de protestar, hasta en defensa propia, por esas violaciones del derecho internacional de parte de Chávez. Dentro de su manera de ser, ahora resulta que el gobierno de Chávez acusa, antojadizamente, al gobierno de Colombia especialmente a su Presidente Álvaro Uribe de atentar contra la soberanía de Venezuela. Y esa acusación la formula oficialmente en el seno de la Organización de Estados Americanos que, por múltiples razones, es indebidamente ahora su propio patio si se quiere usar una expresión familiar. Y se dice su propio patio porque tanto en la Secretaría General como por la presencia de muchas delegaciones, hay una aceptación – no resignación – con respecto a todo lo que hace y deshace Hugo Chávez.

El gobierno de Colombia, en el ejercicio de la soberanía de la república, ha llegado a acuerdos con el gobierno de Washington para el uso de unas bases militares colombianas en la lucha contra el narcotráfico. Y esto ha sido motivo de sistemáticos insultos de Chávez contra Uribe.

Públicamente, en discursos formulados a la “ciudad y al mundo”, Hugo Chávez ha informado su alianza con Rusia y con Irán, adquiriendo armas poderosas de distintas categorías en esos países, sin que ningún gobierno vecino haya protestado por lo que eso representa como un peligro para la paz en la región. Colombia, cuyo gobierno ha sido objeto de insultos y amenazas, inclusive de carácter militar de parte de Chávez, no ha formulado una acusación en protesta por la adquisición de ese poderoso armamento en Rusia, por la presencia de barcos de guerra rusos en las costas de Venezuela, ni por la alianza que tiene con Irán el señor Chávez. Por supuesto, en el seno del Consejo Permanente de la OEA y en declaraciones públicas, el Embajador de Colombia ha refutado las acusaciones venezolanas con los argumentos correspondientes a la realidad jurídica que no ha sido violada por el gobierno de Bogotá.

Cabe decir en torno a este asunto que es preciso que se reediten los textos jurídicos y políticos que han dado vida a lo largo de más de un siglo al sistema interamericano, especialmente en lo que se refiere a las Convenciones y tratados de distinta índole. Inclusive deberían publicarse documentos con sentido didáctico para información pública, metódica, acerca de lo que es este organismo para conocimiento de estudiantes y, si se quiere, hasta de turistas cultos que visiten el ya histórico edificio donde funciona, en medio de mármoles y bustos de personajes, la actual Organización de los Estados Americanos, llamada así oficialmente desde el año 1948.