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ara que los Estados Unidos de América sigan siendo el baluarte
máximo de la defensa de la libertad en caso de una agresión armada
de quien sea,
es preciso que su capacidad militar se mantenga en alto nivel de
eficiencia y poderío, porque esas son características indispensables
para que dispongan de un poder disuasivo que evite la tentación de
los enemigos para agredir la paz mundial y, especialmente, a los
Estados Unidos de América. El antiquísimo aforismo de “Si quieres
vivir en paz, prepárate para la guerra”, del escritor militar
Flavius Vegetius – en tiempos del Imperio Romano – mantiene su
vigencia porque ese nivel de preparación desanima a los enemigos que
quieran aprovecharse de cualquier circunstancia favorable para
destruir lo que representan en todos estos tiempos, especialmente
durante todo el Siglo Veinte, los Estados Unidos de América.
El Presidente Barack Hussein Obama ha declarado, según informan
las agencias de prensa, que se opone a planes adicionales del
Departamento de Defensa, o sea del Pentágono, para fortalecer
militarmente a este gran país. Con respecto a ese tema invoca la
necesidad de no gastar dinero en esos propósitos, como si no fuera
muchísimo el dinero que se está usando ahora en forma más o menos
discutible, en otros proyectos que incluyen presupuestos
astronómicos que implican una deuda nacional difícil de calcular sin
el auxilio de los ceros a la derecha que la aritmética indica. El
Presidente se refiere a las autoridades militares de los E.U. y a
miembros del Congreso que respaldan esos proyectos que tienen por
objeto mantener en alto grado de eficiencia, de acuerdo con los
avances modernos, el poderío militar estadounidense. Inclusive ha
dicho que vetaría cualquier ley del Congreso sobre la materia.
Al mencionar los avances tecnológicos modernos, hay que tener en
cuenta, sin duda alguna, que prácticamente de día a día se producen
desarrollos en ese campo que no se calcularon antes con la
anticipación que era normal en otras épocas. Con espíritu pacifista,
pues, hay que mantener la capacidad militar de los Estados Unidos en
condiciones de desalentar las pretensiones de sus enemigos para una
agresión militar. Desde luego, en el campo político también deben
estar alertas los estadistas, coordinados con los estrategas, para
demostrar que los Estados Unidos no están, como se dice en frase
popular, “pintados en la pared”. Desafortunadamente, en lo político,
resulta muy difícil, dada la manera de ser del país, que se produzca
la malicia necesaria para que tantas inteligencias, como las hay,
sepan enfrentarse doctrinariamente y en materia de tácticas a los
enemigos políticos de los Estados Unidos.
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