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o se trata de exigir pruebas absolutas,
químicamente puras – por decirlo así – para llegar a la conclusión
de que las armas suecas que compró Venezuela son las mismas que han
aparecido en Colombia en manos de los terroristas de las FARC.
Asimismo, no se necesita de una extraordinaria facultad imaginativa
para saber que esas armas llegaron a las FARC enviadas o vendidas
por el gobierno venezolano que encabeza en forma absoluta el
Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías. No hay que entrar en
detalles de cuántas armas fueron, una, cuatro o quién sabe cuántas
más. Lo cierto es que son armas especiales que Suecia le vendió al
gobierno de Venezuela que no está considerado oficialmente como
gobierno terrorista. Esto confirma una grave crisis de orden público
internacional en esta región del mundo, concretamente en cuanto a
los países que están bajo la influencia del régimen de Chávez.
Con respecto a este caso, las explicaciones dadas en
declaraciones públicas por el gobernante venezolano no son
concluyentes, ni cosa por el estilo. Dentro de su manera peculiar de
hablar y atacar, no ha podido producir una explicación
razonablemente aceptable para Suecia, el gobierno afectado, ni para
la opinión pública internacional. En una forma sumamente rara, como
muy raras son sus manifestaciones, ataca al Presidente Uribe de
Colombia por las pruebas de la existencia de estas armas de
procedencia venezolana vinculándola a ataques al gobierno colombiano
por unos acuerdos internacionales con el gobierno de los Estados
Unidos de América permitiendo a militares estadounidenses permanecer
en bases en territorio colombiano en función del narcotráfico. Ese
es el punto de partida de acusaciones de una supuesta guerra contra
Venezuela de parte del gobierno de Washington en coordinación con el
de Bogotá.
Por supuesto, estas acusaciones no tienen base sólida alguna
y, por consiguiente, no encuentran resonancia en el campo
internacional porque nadie que seriamente las analice encuentra en
ellas base para una acusación como la que formula Chávez.
Con respecto a este caso de las armas que Suecia vendió
a Venezuela, sea cual fuese el año que lo hizo, que ahora aparecen
en manos de las FARC, hay que comentar que parece ha hecho bajar la
intensidad inmensamente agresiva de los ataques verbales, políticos
y económicos de Chávez contra el actual gobierno constitucional de
Honduras, que preside Roberto Micheletti.
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