Las turbas Chavistas y la Libertad de Expresión en Venezuela


Ciudad de Miami
5 de agosto de 2009
 

 


ía a día se comprueba que la dictadura del Tte. Coronel Hugo Rafael Chávez Frías avanza en forma acelerada en contra de las libertades individuales y colectivas en Venezuela. Y este avance tiene repercusiones muy graves no solamente en esa república, que puede llegar a dejar de ser república pronto, sino también en casi toda la región continental, porque esa dictadura, con una enorme cantidad de recursos económicos derivados del petróleo, tiene influencia arrolladora en varios países del continente. No hay que ir muy lejos con respecto a esta afirmación o temor, porque hace pocas semanas, con vocabulario desafiante y gestos de igual naturaleza, dijo Chávez que había que derrocar al actual gobierno constitucional de Honduras que está ejerciendo el poder por sucesión prescrita por la Constitución de la república.
En estos momentos, sin exagerar, Venezuela se ha estremecido de indignación por el asalto de turbas manipuladas por el gobierno contra la estación de televisión Globovisión, la única independiente que quedaba, ya que el gobierno de Chávez cerró dos canales de televisión durante el fin de semana, así como 32 estaciones de radio. Ese asalto incluye bombas lacrimógenas con las que se penetró a la planta de esa empresa, de todo lo cual quedó constancia gráfica y televisada. Nadie puede pensar que eso ocurre al margen de la voluntad y la coordinación del régimen imperante.

A todo esto hay que agregar que está por aprobarse una ley que constituye una mordaza para la libertad de expresión, estableciéndose como delito una serie de supuestas violaciones de la normalidad democrática según la entiende Chávez. El proyecto es extraordinariamente subjetivo y subordinado a vagas interpretaciones sobre lo que puede ser dañino para la población, incluyendo aspectos de carácter psicológico. En realidad, esa ley está inspirada en una actitud patológica del gobernante, que tiene el control de todos los poderes del Estado incluyendo, por supuesto, el Poder Legislativo.

El momento histórico que lamentablemente está viviendo el sistema interamericano no da margen para que haya esperanzas de que a la luz de las normas que dan vida a ese sistema se pueda hacer algo, porque la Organización de los Estados Americanos, de hecho, está controlada por Chávez y gobiernos en los cuales su régimen ejerce desproporcionada y peligrosísima influencia. A esto hay que agregar que el gobierno de Washington no está en condiciones de entender la terrible magnitud del problema y lo que representa Chávez para las genuinas conveniencias de los altos ideales e intereses de la nación estadounidense. Esta deficiencia se observa no solamente en las altas esferas gubernativas sino también en casi todos los sectores influyentes del país.