Chávez, Zelaya y Honduras


Ciudad de Miami
21 de julio de 2009
 




o es posible, a la luz de la razón y de las experiencias de día a día en los últimos años y especialmente en las últimas semanas, referirse al caso de Honduras determinado por la rebelión de Zelaya contra la Constitución y leyes de la república, sin mencionar al dictador venezolano, Hugo Rafael Chávez Frías, el mentor de Zelaya y el que lo mantiene en un avión como gobernante itinerante y delirante de Honduras.

    Chávez es el factor determinante de la situación crítica que está sufriendo el pueblo de Honduras en su afán de liberarse del empeño dictatorial de Zelaya, o sea del empeño dictatorial colectivo determinado por el binomio Zelaya-Chávez. Toda la crisis que hay en Centroamérica y en varios otros países del Hemisferio Occidental, se deben fundamentalmente a los petrodólares de Chávez y a su manera de ejercer el uso de esa gigantesca cantidad dinero en contra de los derechos individuales, de la libertad democrática y de la libre empresa, no sólo en Venezuela, sino en el resto de la región.

    La lista de las intervenciones de Chávez en estos países, desde el tristemente célebre “maletín de Buenos Aires” hasta Guatemala, pasando por Cuba y todas las Antillas, ya es una realidad. Es una realidad insoslayable que va aumentando, lamentablemente, en progresión geométrica. Y ahora que lo de Honduras artificialmente se está confundiendo con una lucha por la libertad y la democracia, supuestamente personificada en Zelaya, la influencia decisiva de Chávez, sin precedentes en la historia de América, representa un gigantesco peligro para la vigencia de la democracia en lo político y de la libre empresa en lo económico y social.

    En este mar de artificiales confusiones, hay que navegar casi forzadamente, porque son muchas las influencias que impulsan esa navegación sobre las aguas de la mentira y de la falsificación de los conceptos jurídicos y políticos. A eso se debe, por ejemplo, la marcada insistencia de agencias internacionales de prensa y grandes programas de famosas transmisiones de televisión en llamar a Zelaya “Presidente constitucional de Honduras” y además “gobierno de facto” al que le ha reemplazado en Tegucigalpa de acuerdo con las más severas normas constitucionales de la república y con el respaldo de todos los poderes del Estado.