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l cuatro de julio de 1776 se
produjo un acontecimiento formidable no sólo para la vida política,
social y cultural de lo que dio comienzo a los Estados Unidos de
América, sino también, por su contenido filosófico, para el mundo
entero. Grandes pensadores redactaron, como próceres, el documento
de la Independencia de los Estados Unidos de América. Se trata de un
texto que deslumbró al mundo veinte años antes de la Revolución
francesa que, en muchos o algunos aspectos, proclamó conceptos de
libertad de proyección universal. El glorioso texto de la
Declaración de Independencia estadounidense no dio lugar en modo
alguno a la violencia y la ignominia que representó, por ejemplo, la
guillotina en París.
Los conceptos doctrinarios de la Declaración de Independencia de
los Estados Unidos de América incorporaron en la historia del
pensamiento universal conceptos que han sido respetados siempre, no
sólo por los fundadores de la república, sino también por todos los
que les han sucedido en la conducción oficial o privada de la vida
nacional. Entre virtudes y defectos, en doscientos treinta y tres
años, el contenido filosófico de ese documento ha sido respetado, en
lo fundamental, por todos los que han contribuido a hacer de los
Estados Unidos de América una poderosa nación del mundo, de ese
mundo que les debe mucho a los sacrificios del pueblo americano en
dos grandes guerras del Siglo Veinte que determinaron la vigencia de
la libertad de muchos pueblos, especialmente de Europa.
En tres pasajes de la Declaración de Independencia ésta menciona
a Dios, con ese nombre y con el de Juez Supremo y la Divina
Providencia. Y esto es muy importante recordarlo porque en los
últimos decenios – ya muchos – hay una corriente de ateos que no
acepta a los Estados Unidos de América como lo que son en sus
tradiciones y en su formación histórica. Indebidamente, están
excluyendo a Dios, llegándose a extremos de extravagancia contrarios
a la historia, lo que constituye una traición a lo proclamado hace
doscientos treinta y tres años.
DIARIO LAS AMERICAS, periódico que inició sus labores el 4 de
julio de 1953, cumpliendo ahora cincuenta y seis años de vida, le
rinde homenaje a los Estados Unidos de América como la patria dentro
de la cual los más altos conceptos de libertad son respetados y
promovidos a nivel mundial.
Que Dios siga bendiciendo a los Estados Unidos de América.
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