Hay que vigilar de cerca a Corea del Norte

Ciudad de Miami
22 de junio de  2009
 





IN DUDA ALGUNA, los estrategas y estadistas estadounidenses, lo mismo que los de las grandes naciones occidentales, deben estar preocupados y, más que preocupados, interesados en seguir de cerca, con el propósito de vigilar y de actuar, los graves acontecimientos determinados por Corea del Norte, que está desafiando al mundo libre. Es un desafío que puede llegar a los extremos de colocar al mundo en una crisis de índole termonuclear.

Corea del Norte, desde hace muchos decenios, ha determinado gravísimas crisis en el campo de la seguridad mundial amenazando la causa de la libertad y de la independencia de muchas naciones del mundo. No se trata, pues, de algo nuevo, de algo en lo que los norcoreanos no tienen experiencia, porque eso les abunda, habiendo determinado hechos militares muy graves que incluyen la existencia del ya histórico Paralelo 38 donde permanecen, desde entonces, unos treinta mil soldados estadounidenses encargados de mantener una relativa neutralidad norcoreana en esa zona fronteriza con Corea del Sur. Por cierto, que hay que reconocer y aplaudir que Corea del Sur, destacándose sobresalientemente en el campo de la libre empresa y la democracia, es en la actualidad una nación sumamente próspera que sorprende a sus visitantes procedentes de cualquier parte del mundo, especialmente de la parte más desarrollada.

La dictadura totalitaria comunista de Corea del Norte tiene todos los recursos imaginables para saber lo que está haciendo el mundo libre en materia de defenderse de lo que puede llegar a ser, en cualquier momento, según un capricho totalitario, una agresión de Corea del Norte. Es de suponerse que también el Pentágono y el Departamento de Estado de Washington deben estar siguiendo paso a paso, momento a momento todas las maniobras militares, más allá de las intenciones políticas, de la tiranía comunista de Corea del Norte. Y si, desgraciadamente, ocurriese un ataque alevoso de cohetes transcontinentales, la respuesta debe estar preparada para hacerle frente a semejante desmán que, si lo piensan bien los norcoreanos, deberían de desistir de cualquier intento de semejante naturaleza. En casos como estos, no solamente hay que pensar en lo que deliberadamente decida el imperialismo norcoreano sino también en lo que puede ocurrir como una contingencia, como un error de cálculo cuando se está jugando con fuego, como se dice en lenguaje popular.