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ONSTANTEMENTE DA TESTIMONIO DE SER UN ENEMIGO DEL ORDEN PÚBLICO
INTERNACIONAL Y DE LA DEMOCRACIA BOLIVIANA EVO MORALES, quien llegó
a la presidencia de la república con la ayuda de los petrodólares de
Hugo Rafael Chávez Frías. En la actualidad, el Presidente
democrático del Perú, Alan García, se ha visto obligado a denunciar
la conspiración de Evo Morales contra la paz social peruana
estimulando la rebelión indígena en importante zona de ese país. Esa
conspiración ha producido ya graves choques armados entre la
población indígena y la fuerza pública del Perú, con grandes bajas
para esa fuerza que tenía que restablecer el orden violentamente
alterado por legiones de indígenas que mataron a soldados con lanzas.
Indudablemente, el gobierno de Evo Morales es un factor
desestabilizador de la región, con la complicidad y el
adiestramiento que provienen de Fidel Castro y de Chávez. Es
errática, en algunos aspectos, la conducta o política internacional
de Evo Morales quien, hasta el momento de ser escrito este
comentario editorial había estado suspendiendo su anunciada visita a
Fidel Castro, sin saberse exactamente cuál era el motivo.
De no existir el actual régimen venezolano, Evo Morales no estaría
en la presidencia de la República de Bolivia ni mucho menos estaría
actuando como un agitador de la política interamericana.
Desafortunadamente, la realidad determinada por el régimen
venezolano implica un desequilibrio contra la democracia en el
Hemisferio Occidental. La demagogia, el llamado populismo, es la
inspiración determinante de varios movimientos en el continente
contra la democracia seria, la representativa. En ese movimiento
está inscrito ya, con caracteres peligrosos, el gobierno ecuatoriano
de Rafael Correa. De todos esos gobernantes, el que tiene mayor
formación académica, sin duda alguna, es Correa. Y esa formación,
precisamente, debería implicar una mayor responsabilidad de moral
política para el gobernante ecuatoriano. Sin embargo, actúa como un
demagogo que no tuviese la instrucción universitaria que él tiene.
Hay que seguir de cerca, de parte de los que están preocupados por
la crisis que afronta la democracia continental, los pasos de Evo
Morales y los de aquellos que lo estimulan en sus desmanes contra la
libertad política del Hemisferio.
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