Evo Morales y el orden público de Perú

Ciudad de La Habana
13 de junio de  2009
 





ONSTANTEMENTE DA TESTIMONIO DE SER UN ENEMIGO DEL ORDEN PÚBLICO INTERNACIONAL Y DE LA DEMOCRACIA BOLIVIANA EVO MORALES, quien llegó a la presidencia de la república con la ayuda de los petrodólares de Hugo Rafael Chávez Frías. En la actualidad, el Presidente democrático del Perú, Alan García, se ha visto obligado a denunciar la conspiración de Evo Morales contra la paz social peruana estimulando la rebelión indígena en importante zona de ese país. Esa conspiración ha producido ya graves choques armados entre la población indígena y la fuerza pública del Perú, con grandes bajas para esa fuerza que tenía que restablecer el orden violentamente alterado por legiones de indígenas que mataron a soldados con lanzas.

Indudablemente, el gobierno de Evo Morales es un factor desestabilizador de la región, con la complicidad y el adiestramiento que provienen de Fidel Castro y de Chávez. Es errática, en algunos aspectos, la conducta o política internacional de Evo Morales quien, hasta el momento de ser escrito este comentario editorial había estado suspendiendo su anunciada visita a Fidel Castro, sin saberse exactamente cuál era el motivo.

De no existir el actual régimen venezolano, Evo Morales no estaría en la presidencia de la República de Bolivia ni mucho menos estaría actuando como un agitador de la política interamericana. Desafortunadamente, la realidad determinada por el régimen venezolano implica un desequilibrio contra la democracia en el Hemisferio Occidental. La demagogia, el llamado populismo, es la inspiración determinante de varios movimientos en el continente contra la democracia seria, la representativa. En ese movimiento está inscrito ya, con caracteres peligrosos, el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa. De todos esos gobernantes, el que tiene mayor formación académica, sin duda alguna, es Correa. Y esa formación, precisamente, debería implicar una mayor responsabilidad de moral política para el gobernante ecuatoriano. Sin embargo, actúa como un demagogo que no tuviese la instrucción universitaria que él tiene.

Hay que seguir de cerca, de parte de los que están preocupados por la crisis que afronta la democracia continental, los pasos de Evo Morales y los de aquellos que lo estimulan en sus desmanes contra la libertad política del Hemisferio.