|

L PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, BARACK HUSSEIN OBAMA,
está afrontando una grave crisis de política y de seguridad
internacionales con los cohetes (misiles) que ha lanzado al espacio,
en deliberada forma agresiva y amenazante, la tiranía totalitaria de
Corea del Norte. Son ya muchos los años que Corea del Norte le ha
estado creado grandes problemas al mundo libre, incluyendo una
guerra de tres años con Corea del Sur, que ha determinado la
existencia de más de treinta mil soldados estadounidenses en el
Paralelo 38 desde que terminó esa guerra en 1953.
En la primera etapa de esa guerra, la Manchuria era la base de
operaciones de Corea del Norte y no se hizo lo que sugería el
General Douglas MacArthur que era bombardearla. Corea del Sur quedó
en el campo democrático y, como consecuencia de la libertad política
y la economía de mercado, esa Corea del Sur es ahora, desde hace ya
mucho tiempo, un emporio de bienestar social, económico y
democrático. A su vez, la otra, Corea del Norte, es exactamente lo
contrario: tiranía y perturbación del orden público internacional.
Independientemente del hecho de que varios países del mundo, como
Japón y ahora China, deben estar sumamente preocupados por los
cohetes de Corea del Norte, a los Estados Unidos de América
corresponde, sin duda alguna, una inmensa responsabilidad que la
determina su poderío y su influencia en el mundo libre. Por
consiguiente, corresponde al recién estrenado Presidente Obama
asumir la responsabilidad histórica de enfrentarse a esta crisis que
puede implicar graves acontecimientos contra la paz mundial. Ya se
sabe que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está
envuelto en este problema y viene tomando medidas dentro de sus
facultades fijando las responsabilidades de Corea del Norte,
indicándole la obligación que tiene de no interrumpir la paz y de no
seguir en la proliferación de armas nucleares. Pero, sin duda alguna,
corresponde al gobierno de Washington, concretamente al Presidente
Obama, tomar decisiones fundamentales y quizás definitivas con
respecto a este grave problema – uno más – que Corea del Norte le ha
creado al mundo libre.
Las nuevas generaciones, incluyendo, por supuesto, al Presidente
Obama no están familiarizadas directamente con lo que ha
representado y sigue representando Corea del Norte como nación
perturbadora, en alto grado, de la paz mundial. Desde luego, por muy
jóvenes que sean estas generaciones tienen el deber de estudiar lo
que ha ocurrido y decidir, a la luz de esos conocimientos, lo que
corresponda.
|