Otra vez Corea del Norte
contra El Mundo Libre


Ciudad de Miami
1ro.  de junio de  2009
 





L PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, BARACK HUSSEIN OBAMA, está afrontando una grave crisis de política y de seguridad internacionales con los cohetes (misiles) que ha lanzado al espacio, en deliberada forma agresiva y amenazante, la tiranía totalitaria de Corea del Norte. Son ya muchos los años que Corea del Norte le ha estado creado grandes problemas al mundo libre, incluyendo una guerra de tres años con Corea del Sur, que ha determinado la existencia de más de treinta mil soldados estadounidenses en el Paralelo 38 desde que terminó esa guerra en 1953.

En la primera etapa de esa guerra, la Manchuria era la base de operaciones de Corea del Norte y no se hizo lo que sugería el General Douglas MacArthur que era bombardearla. Corea del Sur quedó en el campo democrático y, como consecuencia de la libertad política y la economía de mercado, esa Corea del Sur es ahora, desde hace ya mucho tiempo, un emporio de bienestar social, económico y democrático. A su vez, la otra, Corea del Norte, es exactamente lo contrario: tiranía y perturbación del orden público internacional.

Independientemente del hecho de que varios países del mundo, como Japón y ahora China, deben estar sumamente preocupados por los cohetes de Corea del Norte, a los Estados Unidos de América corresponde, sin duda alguna, una inmensa responsabilidad que la determina su poderío y su influencia en el mundo libre. Por consiguiente, corresponde al recién estrenado Presidente Obama asumir la responsabilidad histórica de enfrentarse a esta crisis que puede implicar graves acontecimientos contra la paz mundial. Ya se sabe que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está envuelto en este problema y viene tomando medidas dentro de sus facultades fijando las responsabilidades de Corea del Norte, indicándole la obligación que tiene de no interrumpir la paz y de no seguir en la proliferación de armas nucleares. Pero, sin duda alguna, corresponde al gobierno de Washington, concretamente al Presidente Obama, tomar decisiones fundamentales y quizás definitivas con respecto a este grave problema – uno más – que Corea del Norte le ha creado al mundo libre.

Las nuevas generaciones, incluyendo, por supuesto, al Presidente Obama no están familiarizadas directamente con lo que ha representado y sigue representando Corea del Norte como nación perturbadora, en alto grado, de la paz mundial. Desde luego, por muy jóvenes que sean estas generaciones tienen el deber de estudiar lo que ha ocurrido y decidir, a la luz de esos conocimientos, lo que corresponda.