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Cuando
ví a uno de aquellos generales norteamericanos retirados
declarando como testigo de la defensa en el juicio contra
la red de espías cubanos conocida como "Avispas"
lo primero que me vino a la mente fue la imagen que Fidel
Castro siempre nos proyecto del poco cerebro de los generales
norteamericanos mascando chicklets y creyéndose las
más inverosímiles idioteses.
Independientemente de que este sea uno de los tantos
recursos que utilizan algunos estadistas como Fidel Castro
para elevar el espíritu de sus jefes, no es menos
cierto que declarar en favor de enemigos de su propio país,
afirmando que Cuba no representa un peligro para la seguridad
nacional de Estados Unidos es algo que pueda considerarse
muy racional e inteligente. Desafortunadamente para estos
altos oficiales en retiro, poco tiempo después de
haber hecho aquellas afirmaciones, es arrestada por el FBI
la señora
Ana Belén Montes importante funcionaria de la Agencia
de Inteligencia del Pentágono
nada menos que por espiar para el régimen
de La Habana.
Cuando
se hace pública esta noticia pensé en el bochorno
que estos generales retirados debieron haber pasado por
haber hecho un papelazo tan ridículo. Sin embargo
siempre me han quedado algunas interrogantes a las cuales
sigo tratando de hallarle respuesta:
¿Porqué
estos señores se prestan a declarar en favor de los
espías cuando el servir de testigo en un juicio es
opcional de la persona que declara? Pudo acaso
Fidel Castro con sus agasajos, honores, halagos y
mulatas, lavarles el cerebro y convencerlos de lo injusto
que Estados Unidos ha sido con él y su régimen? ¿Pudo Fidel venderles la imagen de que él es el policía
perfecto para las futuras inversiones, el nuevo Trujillo,
capataz preferido de las transnacionales? ¿Pueden
generales tan capaces e inteligentes como Charles Wilhelm,
que fuera Jefe
del Comando Sur y al cual conocí en una de mis visitas
a dicha institución, calcular el peligro relativo
de Cuba para Estados Unidos basado solamente en la considerable
reducción de las fuerzas armadas cubanas y su armamento
como resultado de la bancarrota economica en que está
inmersa la isla? ¿Podrán estos experimentados
altos oficiales ignorar que el régimen de Fidel Castro
sea un peligro permanente para la seguridad de los Estados
Unidos no por la cantidad de hombres o armas que posean
sus fuerzas armadas sino por las innumerables vías
y métodos que posee para dañar a la nación
que tanto odia? ¿Desconocerán estos generales
que las ventas millonarias de información de inteligencia
a cuanto extremista islámico se le presenta a Castro
con una libreta de cheques significan una amenaza permanente
para la seguridad de Estados Unidos? ¿No se enteraron estos oficiales que hace menos de un año en
gira por los países islámicos más extremistas
Castro declaró en Irán que
"juntos pondrían al imperialismo de rodillas".
Es dudoso que personas tan inteligentes y experimentadas
puedan desconocer o ignorar estas realidades. Entonces,
¿a
qué puede obedecer la toma de partido con el enemigo
asérrimo de tu pais?
Un comportamiento tan anormal y extraño lógicamente ha generado múltiples expeculaciones.
La más expandida es que estos señores ya tienen la vista puesta en las jugosas comisiones
que pagarían las grandes coorporaciones por los contratos
que sus representantes logren en el reequipamiento tecnológico
y militar de la era post-Castro. A quienes mejor para darles
la representación que a los que se han anticipado
a contactar a los futuros sucesores del dictador cubano.
Parece que habrá que esperar a los funerales de Fidel
para ver a quien la General Motor le da la representacion
para el reequipamiento de los vehículos y automóbiles
de las FAR o a quien la McDonald Douglas le propone que
la represente para la compra de las futuras aeronaves para
la lucha anti-drogas.
A pesar de todas las especulaciones que rondan los círculos políticos
interesados en Cuba con respecto a este incomprensible proceder,
cuesta mucho trabajo entender que haya intereses personales
tan fuertes que puedan poner en tela de juicio el prestigio
ganado en largos años de servicio.
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