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Acerca de disfraces perennes y de
Aserca con S
Eleonora Bruzual
Desde Caracas
17 de febrero de 2010
http://www.gentiuno.com |

erminó otro carnaval,
pero eso no significa que se vayan de nuestras vidas
los siniestros disfraces… Disfraces de demócratas, de
políticos comprometidos con el rescate de la patria.
Disfraces de militares patriotas cuando en verdad bajo el
traje engordan traidores asquerosos. Disfraces de
empresarios honestos, respetuosos del usuario… Disfraces de
ciudadanos, cuando realmente para nada lo somos, ya que
pasivos aceptamos el despojo de nuestros derechos y nos
acostumbramos a un déspota con un disfraz de neotirano que
no tapa su condición de maligno destructor. En fin, seguimos
en un baile de máscaras patético, donde no aparece quien
motive a los venezolanos a asumir sus culpas en este
desastre que nos asfixia y nos lleva a una tragedia a la que
no le conocemos aún su magnitud.
Vemos a los que se nos brindan como líderes opositores cada
vez más desacertivos, más criticables, más desunidos, más
dominados de ambiciones mezquinas. Disfraces también de lo
que un país desesperado quiere y necesita ver… Hay que ser
muy honesto en tiempos de tragedias… Hay que decir y
decirnos verdades. Engañar y engañarnos agudizará todavía
más este drama que ya lleva más de una década y si nos
seguimos resignando, eso nos llevará a ver al ordenanza del
tirano Castro emulándolo hasta en el medio siglo de Poder.
Venezuela se cae a pedazos… Un régimen que lo destruye todo
nos retrotrae a tiempos que conocíamos sólo por la historia…
Pestes, epidemias y endemias. Violencia, caudillismo,
cuatreros en posiciones de Poder… Robo como política de
Estado; delincuencia impune que se sabe parte de una banda
mandante… Pero seamos honestos, Chávez está allí ungido de
Poder para destruirnos país, ciudadanía, vidas y sueños,
porque sólo en una sociedad caótica, decadente, amoral,
ineficiente, irrespetuosa se da un tirano con esas
características infames. Chávez es el engendró de un país
que se pudre, una sociedad que lo permite todo, lo banaliza
todo… Gente de risa necia que le parece “Chévere” todo…
Así, y para no ser parte de ese carnaval vergonzante que no
dura 3 días sino que se hizo perenne, les contaré un caso
que sustenta esta crítica y este grito de alerta buscando
que despertemos y asumamos la magnitud del drama… Los
venezolanos nos acostumbramos al irrespeto, a la grosería, a
la ineficacia… Les contaré este caso que involucra una
empresa privada, la línea aérea ASERCA…
En el vuelo 413 cubriendo la ruta Santo Domingo Caracas, con
escala en Curazao, los pasajeros que infortunadamente
escogieron esa línea para efectuar el viaje, tuvieron que
calarse la chabacanería y el irrespeto de pilotos y
sobrecargos… Un ambiente de absoluta decadencia, con
aeromozas llamando “Mamita” y “Papito” a los pasajeros,
contándose sus aventuras amatorias y maltratando a la gente
es lo más sencillo que se vivió en el vuelo 413 de ASERCA el
lunes 15 de febrero… La certeza de que un personal así no
puede garantizar –en tiempos tan peligrosos para los viajes
en avión- medidas de seguridad extremas tiene que asumirlo
el pasajero. Permitir esto y callar la crítica nos hace
cómplices irresponsables de nuestra propia desgracia…
Venezuela les decía se desbarata… se cae a pedazos. Sin luz
y sin agua, con el hampa decidiendo sobre nuestras vidas y
bienes con absoluta impunidad, con un tirano actuando como
el cuatrero que resultó ser adueñándose de todo y
conduciéndonos a la ruina económica y moral, y con empresas
privadas que sabiéndonos unos pobres coniformitas también se
burlan de nosotros y nos dan el peor trato que pueden. Por
cierto que sobre ASERCA este nuevo caso se suma a otros que
ya conocía y donde el irrespeto se muestra como filosofía de
la empresa… El descaro de esta compañía es tal, que cuando
adquirieron o se aliaron con Santa Bárbara Airlines, y la
maquillaron como SBA, también le insertaron el estilo
chabacano, cuartomundista, irrespetuoso… Figúrense que en un
vuelo inaugural, donde se invitó a muchos periodistas, se
salió con más de 7 horas de atraso y ellos “Como si nada”… Y
es ya lo usual, largos retardos en las salidas de sus vuelos
desde cualquier aeropuerto donde operan… Entonces ¿De qué
nos quejamos si nada reclamamos?
“Papitos y mamitas” aceptándolo todo, desde los abusos de un
déspota, hasta la chabacanería de unos empleados de una
empresa privada que no asume su obligación de dar un
servicio excelente a sus usuarios. Una empresa de aviación
que debe escoger con esmero su personal para asegurarnos
capacidad y seriedad ante cualquier imprevisto. Por eso,
como les decía, o cambiamos y reclamamos derechos o no nos
quejemos más…
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