
legó
Maradroga como le llaman frecuentemente en
Venezuela a ese ser repulsivo que sólo en
sociedades muy pervertidas puede estar fungiendo
de figura modeladora y de conductor deportivo…
Conociendo la calaña moral de los Kirchner es
entendible que un cocainómano reincidente, un
vicioso contumaz sea quien haya conducido a la
selección argentina a uno de sus fracasos más
estridentes en la historia de los Mundiales de
Fútbol, Por los mismos alcahuetas, es entendible
que continúe al frente de la Selección
albiceleste como su Director Técnico. Pobres
paisitos dominados por trasgresores empoderados
prostituyendo a sus pueblos y destruyendo
valores éticos fundamentales. Maradroga a
diferencia de otros técnicos poco afortunados,
cuenta con buenos cómplices para que le monten
templetes festivos que le hagan sentir que
perder el Mundial ha sido una gracia que todos
le celebran.
Y para terminar de engreír a este sociópata que
es Maradona, pues su igual, le invita a
Venezuela y ambos urden un show con el que
Chávez pueda distraer a los venezolanos de los
horrores que suceden en un gobierno de forajidos
que dejan podrir millones de kilos de comida, la
intentan repartir ya podrida entre la población
más pobre y hasta donarla a Haití que se vio
forzada a devolverla dejándoles en evidencia su
canallada. Junto al escándalo de la comida
podrida también tiene que dispersar la atención
y más que eso, el descontento que en la
población causa su propósito de implantar el
comunismo y terminar de destruir la soberanía de
Venezuela, convirtiéndonos en una provincia
dependiente de la tiranía cubana, cuyos tiranos
gustosos le cuidan muy bien el cargo de regente.
Plan denunciado valientemente por el Cardenal
Urosa y por todos los obispos venezolanos. Así,
comida podrida y comunismo a lo juro, hacen un
trío con las evidencias que hoy presentará ante
la OEA el gobierno de Colombia y que dejan al
descubierto los lazos de Chávez con la
narcoguerrilla y el terrorismo, cuyos cabecillas
se dice viven, mandan y son protegidos por un
régimen aliado a lo peor del planeta.
Esa trilogía terrible que bien sabe Chávez y más
los invasores castristas, erosiona su
popularidad y día a día le quita seguidores, se
une al drama de un país azotado por la violencia
y el hampa que impune suma y suma víctimas… En
camino a completar 200.000 muertes durante esta
década maldita, con absoluto desparpajo un
trasgresor elevado a Ministro de Relaciones
Interiores, asegura que más del 20% de todos los
crímenes son cometidos por funcionarios
policiales, militares o de seguridad del Estado,
y esto lo dice como si refiriera un asunto
gracioso… Y como si fuera poco, el propio
régimen admite que más del 95% de estos crímenes
quedan impunes…
Igualmente una inflación considerada la segunda
del planeta después del Congo, todo un orgullo
para quien pareciera odiar a Venezuela,
inflación que convierte en sal y agua los
salarios y ahoga a todos pero con más intensidad
a los más pobres, un desempleo brutal,
intensificándose día a día con la locura
comunista que lo lleva al cierre y expropiación
de empresas grandes, medianas y pequeñas… Y es
que Chávez ha logrado que no sea una metáfora
que Cuba y Venezuela sean lo mismo: La misma
ruina, la misma desesperanza, la misma pobreza,
el terrorismo de Estado, la coacción, la
represión… Sólo ejemplo: El Metro de Caracas,
que fue una de las grandes obras de ingeniería
de Latinoamérica y un ejemplo de eficiencia,
modernidad, belleza, limpieza… ahora en
Chavezuela o Cubazuela, sus vagones son exactos
a esas “Guaguas” o “Camellos” que abarrotados de
gente sudorosa y desesperada transitan las
calles de La Habana. Del Metro de Caracas,
orgullo de una ciudad pujante no queda nada… En
sus vagones y estaciones se dan robos colectivos,
se siente la asfixiante hediondez que es ya un
rasgo de esta tragedia con boina roja…
Y por todo lo que les he referido, además de la
escasez de medicamentos, de alimentos de
primera necesidad, por la falta de agua, de
energía eléctrica, de insumos industriales,
repuestos de vehículos y maquinarías y por
todavía más espantos es que Chávez desesperado
desentierra la osamenta de Bolívar, arremete
contra Globovisión, trata de sobornar a los
embajadores en la OEA, de enemistar a Santos y a
Uribe, de acorralar a la Iglesia Católica, de
sembrarle terror a los más pobres con un cuento
palurdo que asegura que si a él lo sacan del
Poder, un baño de sangre caerá sobre todos… Por
esto y más es que este infame déspota militar
cuartomundista cree que trayendo a un malandro
argentino, por obra y gracia de la “Mano de
Maradroga” logrará recuperar una mayoría que
hace mucho perdió…