
l fin de
semana, como siempre trae noticias y sucesos que
nutren cualquier espacio noticioso…
Podría comentar de Venezuela y su galopante
tragedia, de la burla que la tiranía castrista
impone a presos y familiares, una vez más con la
anuencia del Cardenal Ortega y por supuesto del
gran cómplice Moratinos en representación de su
jefe Zapatero… Podría por supuesto comentar del
final apasionante que tuvo este Mundial de
Fútbol y de la nostalgia que nos entra al saber
que necesitaremos de cuatro largos años para
volverlo a vivir, esto con el favor de Dios…
Muchos temas, hechos, sucesos, pero uno disparó
mi estupor y no fue otro que la descarada
pretensión de Ingrid Betancourt ex rehén de la
narcoguerrilla FARC que sacudió la opinión
publica no sólo neogranadina, sino a nivel
internacional, al hacer pública su intención de
demandar al Estado colombiano por lo que
considera daños económicos y morales sufridos
durante sus seis años de secuestro, demanda cuyo
fin es conseguir la bicoca de 6 millones y medio
de dólares…
A la Betancourt en este vergonzante hecho que
demuestra la catadura moral de este personaje,
la acompañan en la pretendida demanda toda su
familia. Y esto representa o acumula dos
solicitudes: la de Ingrid Betancourt, y la de su
madre, Yolanda Pulecio junto a su hermana,
Astrid Betancourt, también la de sus hijos
Melanie Delloye y Lorenzo Delloye, todos
emprendiéndola contra el Estado por lo que
consideran perjuicios morales y materiales.
Fue como les digo, este pasado viernes, en medio
de la euforia y la expectación del Final de la
Copa Mundial de la FIFA, que conocimos de esta
demanda, presentada el pasado 30 de junio y que
la dio a conocer el ministerio de Defensa. No es
necesario activar mucho la memoria para recordar
la historia de esta mujer que siendo candidata a
la Presidencia de Colombia, por un acto de
absoluta irresponsabilidad, fue secuestrada
junto con su compañera de fórmula, Clara Rojas,
por la narcoguerrilla mal llamada Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en
febrero de 2002 y rescatada por una operación de
las fuerzas militares colombianas el 2 de julio
de 2008.
No sólo se ha declarado “sorprendido y
apesadumbrado” el Estado colombiano en las voces
de su gobierno y Poderes, también el grueso de
la gente que impactados no podíamos creer tanto
desparpajo, de quien ha quedado como una simple
bellaca.
Un vocero del Ministerio de la Defensa,
responsable de la Operación Jaque, donde fue
rescatada junto a tres estadounidenses y once
policías y militares colombianos declaró no
poder entender cómo podía desconocer el esfuerzo
y empeño de la fuerza pública en la planeación y
ejecución de la mencionada operación donde
participaron “mujeres y hombres de las Fuerzas
Armadas que arriesgaron su vida en pos de la
libertad de los secuestrados” recordando que la
que hoy pretende demandarlos, en su momento
calificó como 'perfecta'” esa acción militar.
Además expresaron su “convicción de que no
existe ningún elemento objetivo que permita
deducir la responsabilidad del Estado” en el
secuestro de Betancourt, y resaltaron que la ex
rehén había “desatendido” las recomendaciones
que en su momento le hizo la fuerza pública para
que evitase el viaje en el cual fue plagiada y
además existe un documento firmado por ella
donde declara que hace ese viaje hasta el
municipio de San Vicente del Caguán bajo su
absoluta responsabilidad, ya que los militares
advirtieron del peligro que corrían tanto ella
como Clara Rojas.
De inmediato se han movilizado periodistas y
medios, recabando opiniones que casi todas
coinciden en un solo hecho: No hay sustento para
semejante pretensión y menos argumentando que lo
que reclama es una indemnización por el dinero
que dejó de percibir desde el comienzo hasta el
fin de su secuestro. Ese monto fue evaluado por
ella misma a partir del último salario devengado
cuando fue plagiada… La pregunta que toda
Colombia se hace, es ¿a cuánto ascendía el
salario de la Sra. Betancourt? También es
evidente que después de esta suprema torpeza,
cualquier pretensión de actuar nuevamente en
política queda descartada.
Jairo Libreros afamado jurista, consultado por
la revista Semana.com dice que la postura de
Ingrid Betancourt y su familia posee “tintes
oportunistas y de enriquecimiento personal” y
que esta intención de demanda “puede ser asumida
como su renuncia a la vida pública y a sus
aspiraciones políticas”. Además, dijo “Íngrid
debería recordar que el dinero de las
indemnizaciones que paga el Estado salen de los
impuestos de los ciudadanos, los mismos que se
movilizaron siempre en procura de su liberación”.
La realidad es que casi todos los colombianos,
incluidos importantes miembros del gobierno y
juristas de reconocida solvencia han opinado que
este es un "acto inesperado, inamistoso y
codicioso"… Otros dentro y fuera de Colombia
simplemente decimos que esta mujer se mostró sin
tapujos como una autentica bellaca