
n famoso columnista de prensa en Venezuela
inmortalizó una frase ¡Se cansa uno! Y
realmente como ese mi gran amigo Omar Lares,
tengo que decir ¡Se cansa una!... Me canso de
escuchar a un farsante que abusando del Poder y
sembrando terror, pretende quebrar la
resistencia a su tiranía dependiente de los
déspotas cubanos. Me canso de ver como parece
imposible que podamos frenar las ambiciones de
este sociópata que encadena a diario Radios y
Televisoras obligando a todo un pueblo a
escucharlo. Un sociópata que sabe que ese
machacar diariamente mentiras lava el cerebro de
incautos a los que busca convencer de que sin él
sus vidas serían peores que lo que son ya en un
país donde el hampa ha asesinado a más de
150.000 personas en el tiempo que posee el Poder
y ninguno de estos crímenes ha sido aclarado y
por tanto ningún asesino juzgado y condenado.
Un país en el cual este vagabundo pretende tapar
el escandaloso enriquecimiento de su familia y
de sus allegados, mientras repite y repite un
discurso falaz que habla de solidaridad social,
de sensibilidad humana, de amor a los pobres. Un
sinvergüenza que posee una flota de aviones para
irse cada vez que le da la gana a la Cuba de sus
amos los Castro llevándole oro, regalos, pedazos
del país que ha traicionado y reparte entre sus
chulos y sus mantenidos. Un canalla que sabe que
diariamente mueren de mengua, de hambre, de
enfermedad cientos de venezolanos, pero él con
el mayor cinismo dice que estamos en el mismo
“Mar de felicidad” de la mentira castrista que
un mundo cómplice ha permitido por más de medio
siglo.
Un pillo que espera tapar otro escándalo más en
estos 11 años de delitos de toda índole que se
suceden en ese Poder asumido para transgredir
impunemente. Un pillo y su banda decididos a
acorralar a venezolanos honorables, sepultar la
empresa privada, la banca, todo aprovechado
también para tapar el crimen que significa haber
dejado podrir cientos de miles de toneladas de
alimentos y medicinas que en negocios sucios con
los ladrones castristas traían a través de Cuba
o con ellos, ya a punto de vencerse para así,
comprarla a precio de remate, pero facturarla al
gobierno como alimentos de primera calidad… Un
escándalo que está mostrando como este pillo
cebado en delinquir, ha mandado toneladas de
comida podrida para Haití, comida que le han
devuelto pero que ni nombra porque ahora la está
mandando a las escuelas bolivarianas y a esos
barrios donde cada día hay más pobres y cada día
muere más gente…
Hugo Chávez es un delincuente, un terrorista, un
déspota decidido a lo que sea para eternizarse
en el poder. Ya la perorata con acento cubano es
parte de la vida diaria de nosotros los
venezolanos. La mentira, el descaro, la tiranía
que se afianza destruyendo una democracia que
otro pillo, José Miguel Insulza asegura es un
problema nuestro y a nosotros tocará resolver.
Opinión y actitud que no tuvo con Honduras donde
se avocó a defender a la gran mascota Zelaya,
ese sinvergüenza que los Castro y Chávez se
habían agenciado para lograr otra base de
operaciones en Centroamérica, base de
operaciones no sólo para lo ideológico, sino
para esos turbios asuntos del narcotráfico donde
dicen por allí que son “Grandes conocedores”…
Porque igual que Castro logró con la complicidad
de un mundo infinitamente hipócrita y amoral
adueñarse de Cuba y destruir a su pueblo, Chávez
también se ha agenciado a buenos y provechosos
cómplices… Insulza, Lula Da Silva, Zapatero,
entre otros por supuesto, porque son muchos y
todos ávidos e insaciables.
Ahora en cadena nacional, las amenazas, los
insultos, las órdenes impartidas a sus esbirros
para que acosen, para que roben, para que violen
todos los derechos son un hecho de nuestro día a
día. Y no es un decir. No. Chávez todos los días
dedica bastantes horas a este lavado de cerebro,
a esta siembra de miedo, a esta búsqueda
incansable de un motivo para desatar una
persecución sangrienta que de una vez nos
quiebre el coraje poco o mucho que pueda
quedarnos después de 11 años de espantos.
Necesita acelerar el pase de su neotiranía al
modo tradicional de toda dictadura comunista. Ya
se sabe sin prestigio internacional, sabe que su
careta cayó hace tiempo por tanto para qué
seguir simulando si también sabe que cuando los
tiranos pueden ofrecer ganancias, muchos
demócratas ponen cara de desentendidos mientras
aceleran los pasos para quedarse buenas tajadas
aunque están vengan salpicadas con sangre de las
víctimas.