
on Regalón, Mantenedor de Chulos, Terminator,
Gorila Colorado, Militarote, Bocazas, etc etc…
Son muchos los apodos que día a día le van
asignando a Hugo Chávez y todos absolutamente
todos nacidos de su esencia de traidor a la
patria, de déspota, de desastroso. Y es que
todos son justos y merecidos porque se los ha
ganado “A esfuerzo propio”… Un engreído
militarote cuartomundista que arruina Venezuela,
que la lleva a situaciones dramáticas nunca
vistas en su historia republicana, que desata
violencia, odio, ruina, muerte, y sin inmutarse
continúa su errático hacer, como si la meta
fuera justamente arrasarlo todo.
Con una inflación brutal que hace agua y sal el
salario de los venezolanos, ni el gorila ni sus
secuaces dan síntomas de rectificación. El dólar
no controlado o paralelo y que marca realmente
el mayor número de operaciones comerciales en el
país, se ha disparado y parece imposible que
este régimen de depredadores ineptos lo logre
controlar. El cacareado “Bolívar fuerte” de
convirtió en el “Chávez escuálido” que es
realmente como debemos llamar una moneda
devaluada, sin poder adquisitivo, sin
perspectivas positivas. Expertos economistas ya
anuncian que en breve la inflación tocará los
límites del 40%, pero la realidad es que ya,
para que se hagan idea, comenzando mayo, lo que
cualquier venezolano pagó en el mes de diciembre
por 50 bolívares, ahora le cuesta 150…
Pero el traidor Chávez no se inmuta… Sigue
ordenando acosar a los productores agropecuarios,
sigue hostigando a la industria de alimentos,
sigue mandando a invadir fincas en plena
producción, a expropiar instalaciones de
procesadoras de alimento, y claro, con seguridad
en alguna operación de triangulación, de esas
donde son expertos los “Desprendidos” cubanos
castrocomunistas que están aquí según Chávez
para “Ayudarnos”, las neveras de los mercados y
carnicerías sólo pueden ofrecer una carne
asquerosa, con un hedor inaguantable y un color
casi negro, que parece ser comprada en
Nicaragua, con seguridad a alguna empresa
montada por el incestuoso Ortega, su
desnaturalizada mujer y los cubanos invasores,
siempre a pata de mingo de todo negocio…
El traidor Hugo Chávez convirtió Venezuela en un
lupanar para sus cómplices y sus felicitadores.
Tierra de nadie donde reparte a diestra y
siniestra el patrimonio de generaciones de
venezolanos, este infame militar corrompido, que
este miércoles pasado, en República Dominicana
ha dicho vanagloriándose de su traición, que a
él lo llaman “Don Regalón” y que a él eso no le
importa y se ríe además… Todo mientras sigue
firmando hipotecas de nuestro futuro en
fraudulentos negocios a cambio de complicidad.
Con los dominicanos en un viajecito relámpago le
firma cuatro “importantes acuerdos”, como le
gusta llamar a esos guisos, de los cuales, como
recién en otro escándalo estallado en Argentina,
no nos queda como pueblo sino pérdidas y ruina,
mientras los “elegidos” amasan groseras fortunas…
El infame traidor se mofa de los que lo
criticamos por regalar Venezuela, después de
haberla secuestrado para él y para sus amos los
tiranos Castro. Dice en República Dominicana,
que la oposición venezolana lo llama “Don
Regalón”, por su “Magnánima” sensibilidad ante
las necesidades de otros países. Se jacta de que
no le importa, y para probarlo, regala más y más
nuestro patrimonio. Traidor infame que odia a
su país y prefiere regalarle a sus chulos y
mantenidos el patrimonio de un pueblo al que ha
arruinado y quiere convertirlo en mendicante sin
esperanza. Una deidad rechoncha, envanecida que
se siente inmortal y ofrece nuestro petróleo, el
petróleo que pertenece al pueblo venezolano esta
vez a Leonel Fernández, cómodo y solícito
escudero, siempre listo para adularlo o servirlo.
Le dice, empobreciéndonos más y más, que los
dominicanos tendrán todo el petróleo "que
necesiten para este siglo y el otro", y por
supuesto, con el discursito barato sobre la
erradicación de las formas capitalistas, es
evidente que en esta rebatiña y en la fulana
refinería que le montarán a Fernández, estarán
los Castro, Ramiro Valdés y la banda toda,
transnacional del “Guiso” ya con filiales en
cada uno de los países donde el gorila rojo
derrama millones.
Y definitivamente, ante esto y el resto del
asalto que este infame déspota militar
cuartomundista ha hecho a Venezuela, no queda la
menor duda del odio enfermizo que siente por su
propio país este militarote infame, con
evidentes trastornos de personalidad, que en
mala hora muchos ayudaron a llegar al Poder.