
a son tantos los
comentarios periodísticos y los rumores sobre la invasión cubana
a Venezuela, que verdaderamente pareciera que nos
acostumbramos. A esos tiranos y esbirros de Cuba, a quienes sin
dudas Chávez les debe, desde la obnubilación por haberlo
convencido de su misión mesiánica, hasta la intervención total
durante los sucesos de abril del año 2002, tanto en Venezuela
como internacionalmente, para devolver a Chávez al Poder cobran
in situ lo que dieron. Nada para Castro y su satrapita es
gratis. Aquí están por cientos de miles cobrando desde aquella
matriz primigenia donde vendieron la idea de un pueblo aclamando
a Chávez el 13 de abril de 2002, cuando la realidad fue sólo el
aprovechamiento de garrafales errores tanto de los civiles como
de los militares involucrados en los sucesos del 11 y 12 de
abril, como la organización, junto con militares que como Isaías
Baduel, respondían para la época a las órdenes emanadas desde La
Habana, la restitución del “Llorón” en la presidencia de la
República.
8 Años han transcurrido, y año a año agregan nuevas
“Heroicidades” al cuento y le crean a Chávez una Épica que ni
Ulises mostraría. Estoy segura que este mitómano compulso ya no
recuerda sus moqueos abrazado de varios sacerdotes, a los que
una vez fuera de peligro se dedicó a calumniar y perseguir. Este
histrión da por cierto cada cuento agregado a la historia
oficial, como se cree los halagos de los que por sacarle
millones, le dicen lo que sea… Templete interminable el festejo
de la “Gloriosa Gesta” montada por Castro y sus cerebros.
Templete tragicómico donde nos muestra el obseso una “Milicia”
deprimente de pobres ancianos desdentados, viejas gordas
“Condecoradas” con las medallas que los nietos han traído de la
escuela, mujeres pintándose la boca en pleno “Marcial Desfile”
muchachones descoordinados. Todos con su fusil que entorpece sus
movimientos y los coloca en riego de ser las primeras bajas en
la “Guerra de Chávez”.
Y con esa deprimente visión de un indigno militar mostrando, no
ejércitos respetables, sino una verdadera corte de los milagros,
este pasado jueves, como si no viéramos, ni pensáramos, Carlos
Mata Figueroa uno de esos “Generalotes” chavistas buscando
pomposas locaciones, anuncia desde el Paseo de Los Ilustes, “El
más impactante desfile militar de la historia venezolana”. Y
ante esto, no puedo sino reconocerle el sentido del humor al
generalote Ministro de la Defensa no de la Patria sino de Chávez.
Realmente vergüenza no tiene, por muchas cosas y por asegurar
sin sonrojo que “la milicia se está preparando para la gran
apertura con motivo del bicentenario de la Independencia”…
porque sabemos que por cientos, portando uniformes de la Fuerza
Armada Venezolana, traidores como él, su comandante y el resto
de la pandilla armada, permiten que los cubanos castristas
pateen una Independencia que fue lograda a punta de dignidad y
valor.
Mata Figueroa anuncia que “todo el alto mando militar está
presente para la realización del monumental y grandioso desfile“…
lo que no precisa, es que no es venezolano sino cubano ese “Alto
Mando Militar”. Asegura este hombre que ha traicionado sus
principios militares y su juramento de fidelidad a la Patria,
que Chavezuela “ha avanzado en los últimos años en el
fortalecimiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para
defender” sin dudas los intereses de la tiranía castrista, país
invasor gracias a la complicidad de hombres como él.
Y cierro, con el nuevo “Saltito” a Cuba que el gorila colorado
se ha dado este pasado jueves, tempranito en la mañana. Las
razones, primordialmente irse al acostumbrado amapuche
necrológico, y después, entregarle cuentas al tirano heredero y
el resto del Generalato cubano, verdadera fuerza militar que
sostiene en el Poder a este traidor infame. Con tufo a
incestuoso de tanta abrazadera con Ortega, llegó a La Habana
acompañado de varios de sus sirvientes en roles de “Ministros”,
todos a rendir cuentas y contentar a sus amos cubanos. Así
simplemente. Sarta de acomplejados que se juran codeados de la
crema intelectual y militar, cuando realmente sólo son los
mandaderos de una pandilla de delincuentes armados que
destruyeron Cuba y ahora destruyen Venezuela.
Como llevaron unos cuantos millones al incestuoso Ortega, tenían
que darle bastante más a los insaciables tiranos Castro y a su
banda armada. Cara obsesión que pagamos no sólo nosotros sino
varias generaciones por venir. Y es este traidor y su combo de
indignos los que afinan detalles para la cacareada nueva
independencia.