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Uniformados sembradores de
terror,
servilismo y muerte
Eleonora Bruzual
Desde Caracas
7 de abril de 2010
http://www.gentiuno.com |

portuna la crítica
que ha hecho el presidente Alvaro Uribe a aquellos que
reparten “palmaditas diplomáticas” con países que no
combaten el terrorismo. Esta crítica la acompañó con
la advertencia de “no caer en el engaño” de aquellos que
proponen un Gobierno en Colombia “mansito” frente a la
guerrilla. Nada más cierto y más justo lo dicho por el
presidente colombiano que es absolutamente certero al
aseverar que “Colombia no puede volver al viejo esquema de
las relaciones internacionales, en el cual las sonrisas y
los abrazos de los cócteles en los encuentros diplomáticos
ocultaban la necesidad de derrotar el terrorismo” Y es que
lo ha planteado en su cruda realidad: Tiranos y cómplices,
terroristas y regímenes forajidos todos admitidos en el
baile del relativismo perverso que ampara y fortaleza a la
canalla.
Uribe sin dudas es un recio, un tipo vertical, un
combatiente contra los demonios terroristas y sus cómplices
aferrados a darles roles de luchadores sociales, cosa que no
nos resultó el Primer Ministro ruso, con todo y que ellos
viven el espanto de estar el la mira de la violencia
irracional trajeada de nacionalismo. Pero claro, con compras
de chatarra bélica por más de 5000 millones de dólares,
Putin fue capaz de desautorizar y dejar como tontos a los
miembros de los Servicios de Inteligencia Rusos asegurando
que les consta la inocencia de Chávez en cualquier asunto
que huela a terrorismo…
A esa exorbitante cifra debemos sumar que según fuentes
rusas, Venezuela ya adquirió desde el año 2005 armas rusas
por un monto total de 4.400 millones de dólares y se ha
convertido en el mayor cliente de Rusia en América Latina,
lo que sin dudas preocupa a la vecina Colombia y debería
preocupar a Estados Unidos. Asunto que quizá tenga mucho que
ver con lo publicado el pasado jueves en el diario “O
Estado” de Sáo Paulo, donde se asegura que el Gobierno de
Brasil ha comenzado a negociar con Estados Unidos para
instalar en Río de Janeiro, la segunda ciudad más poblada de
ese país, una base militar para hacer frente al tráfico de
drogas en la región; base muy parecida a las que ya están
creadas en Key West (Florida) y en Lisboa, Portugal.
Explica el importante diario, que la base de Key West se
encarga de vigilar toda Norteamérica y el Caribe, mientras
que la base ubicada en Portugal, a orillas del río Tajo,
ejerce control sobre el Atlántico Norte. Así, al igual que
estas instalaciones, la base de Río de Janeiro se haría
cargo del Atlántico Sur.
Iniciándose la semana el secretario de Estado adjunto para
el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, confirmó la
noticia y aseguró que su país "está tramitando" un convenio
de seguridad con el Gobierno brasileño para la instalación
de una base militar en Río de Janeiro para "combatir el
narcotráfico". O sea los mismos argumentos que apoyan el
convenio con Colombia, pero claro, a Uribe hay que
crucificarlo por ello, mientras que al camarada Lula, ni
siquiera debe molestarse con preguntas…
Y también quiero comentar la polémica suscitada por esa
carta de Oscar Arias a Pepe Mujica, hecha pública a finales
del pasado mes de marzo y donde lo conmina a eliminar el
ejército en Uruguay. Muchos lo han calificado de
intervencionista en asuntos internos del país sureño, otros
de incoherente, pero sin calificar, voy a repetir aquí lo
que Oscar Arias ha expresado sobre los militares
latinoamericanos y su nefasto papel en casi todos nuestros
países. Ha dicho muchas cosas el Premio Nobel de la Paz y
Presidente dos veces de Costa Rica, en su carta a Mujica, y
allí también señala:
“En gran parte del mundo, y sobre todo en América Latina,
las fuerzas armadas han sido la fuente de la más ingrata
memoria colectiva. Fue la bota militar la que pisoteó los
Derechos Humanos en nuestra región. Fue la voz del general
la que pronunció las más cruentas órdenes de captura contra
estudiantes y artistas. Fue la mano del soldado la que
disparó en la espalda del pueblo inocente. En el mejor de
los escenarios, los ejércitos latinoamericanos han
significado un gasto prohibitivo para nuestras economías. Y
en el peor, han significado una trampa permanente para
nuestras democracias”.
Díganme si no pareciera que además de referirse a una
vergonzante historia de tiranías militares y abuso de los
hombres de uniforme, no pude tomarse lo dicho por Oscar
Arias como la descripción perfecta de esta Venezuela
secuestrada por un tropero golpista que se arma hasta los
dientes para sentirse seguro mientras condena a todo un
pueblo a la miseria y el servilismo. Modelo muy bien vendido
por el tirano Fidel Castro que gracias al terror y las armas
ha destruido durante más de medio siglo a tres generaciones
de cubanos.
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