ÉRASE UNA VEZ
 

Dr. Manuel Cereijo, P.E.
Desde Miami

 



                 
Érase una vez un país prospero.  Donde imperaba 
                  la paz, la justicia, la armonía. Donde sus habitantes eran felices. Un pueblo
                  campechano,  amistoso. Un ingreso per capita tercero en este hemisferio.
                  Un pueblo trabajador, una clase media fuerte. Un país que en solo 56 anos de

      independencia había alcanzado grandes logros sociales, económicos.

      Érase una vez un país trabajador, responsable, fiestero, jocoso. Un país

      de inmigrantes, no de emigrantes.

 

   Un país todavía tratando de encontrar su equilibrio político democrático. Pero un país capitalista. Un país donde

   el dólar y el peso operaban a la par. Sin deuda externa. Con un turismo

floreciente. Una industria agrícola y ganadera moderna y abundante.  Suficiente para   alimentar a su pueblo y exportar.

 

Una industria ligera creciente. Donde el capital extranjero, a la par del capital criollo,

   invertían con fe y esperanza en el futuro.

 

  Érase una vez un país con una industria televisiva y radial solo segunda

   en este Continente. Hacedor de artistas. Exportador de ritmos. Un

  periodismo valiente, brillante. Arte y cultura sin igual. Frutas

  tropicales, ron, artesanía, mar, sol, ciudades bellas, con alma, con vida.

  Azúcar, caña, sudor, ron, pueblo, sabor.

    

  Érase un país con valores cristianos. Tradiciones. Fervor religioso.

  Educación al alcance de todos. Medicina de calidad y con planes

  mutualistas que ni existen todavía en este Hemisferio. Un país de médicos,

  ingenieros, arquitectos, abogados, contadores, físicos, matemáticos,

  pedagogos, periodistas, escritores, empresarios, comerciantes, obreros,

  hombres y mujeres capaces, trabajadores, pero sobre todo, amigos, humanos,

  misericordiosos, alegres, leales.

     

  Érase un país amigo de todos los pueblos de este Continente. Artistas,

  periodistas, escritores, profesionales, empresarios de todas los países

  Latinoamericanos visitaban este país. Y se les recibía como hermanos.

 

  Ese país se llamaba Cuba.

 

Y que no ha pasado nada?

     

      Y llego 1959. Y vino Fidel Castro. La antítesis del cubano. Un

      oportunista. Una persona con una ausencia total de escrúpulos. Sin moral.

      Una persona inepta. Irresponsable. Un pésimo gobernante. Con un ansia de

      poder absoluta. Y se termino Cuba. La Cuba jovial. La Cuba trabajadora. La

      Cuba donde la amistad era la norma.

     

      Y comenzó la Cuba de los fusilados. La Cuba de los presos. La Cuba de la

      opresión, de la tortura. La Cuba de los exiliados. La Cuba de la

      separación familiar. La Cuba de las confiscaciones. La Cuba de la sumisión

      al imperio soviético. La Cuba de las guerrillas para subvertir a los

      pueblos y gobiernos que antes eran amigos.

     

      La Cuba de las delaciones. De los comité de defensa, de los chivatos. La

      Cuba enemiga de Dios. La Cuba de intervención en Angola, Etiopía,

      Venezuela, Colombia, Nicaragua, Salvador, Guatemala, Perú, Bolivia,

 Honduras, México, y si, Estados Unidos. La Cuba terrorista. La Cuba con capacidad     para producir armas de destruccion masiva.

 

      La Cuba de la miseria. La Cuba donde el Estado, la Revolución, están por

      encima del hombre. La Cuba donde Castro es el Partido, el Estado, el

      Gobierno. La Cuba donde se esta con la Revolución, o contra la Revolución.

     

      La Cuba donde la familia es controlada por el Estado. La Cuba de las

      depuraciones de jóvenes estudiantes.

    

      Se truncaron carreras, oficios, profesiones. Se rompieron noviazgos,

      matrimonios, amistades, filiación familiar. Hubo exilio, dolor, torturas,

      muertos, presos, se acabo la alegría, el buen humor, la tranquilidad, el

      derecho, la justicia, la prosperidad. Por eso, ya no es, pero volverá a

      ser.

    

      La Cuba donde hace 49 años no hay elecciones libres pluripartidistas,

      independientes, con procesos electorales a ningún nivel. La Cuba donde

      hace 49 años no existen sindicatos libres. Ni empresarios. Ni propiedad

      privada. Ni libertad de religión.

    

      La Cuba sin fe, sin esperanza, sin humor, sin amistad. La Cuba de la

      simulación, la desconfianza, la mentira, la hipocresía, el crimen. La

      barbarie. El salvajismo.

 

     Que no ha pasado nada?