Tenemos que entender que nada es gratis

 

Dr. Manuel Cereijo, P.E.
Desde Miami

 


l concepto de que la riqueza crea pobreza es ampliamente aceptado por muchos pueblos. El odio o envidia al rico. Las expropiaciones, o la oposición a las privatizaciones, el pensamiento de que toda propiedad adquirida fue robada. Sin  embargo, donde quiera que estos conceptos e ideas predominan, la  pobreza se extiende y se prolonga. No, la riqueza no trae pobreza. Lo que causa la pobreza es el concepto de que la riqueza es la que la causa.

Tenemos que entender  que nada es gratis. Todo gobierno, cuando provee servicios como educacion y salubridad, obtiene los fondos para los mismos de impuestos monetarios recaudados del pueblo, o de la venta de productos y servicios producidos  por el pueblo. Se debe aprender también que el gobierno no produce riquezas. El gobierno debe limitar sus funciones a estimular el crecimiento de la industria privada, que es  la creadora de las riquezas de un país.

Ninguna persona competente puede negar que el sistema económico del mundo occidental basado en la propiedad privada de los medios de producción, en una inaudita diferenciación de la producción, y en una larga lista de libertades- ha demostrado en su  historia de mas de 70 años- una fuerza creadora de bienestar que no ha alcanzado ningún otro sistema económico.

Dentro de un futuro ya muy próximo, Cuba, bajo un nuevo sistema, empezará su periodo de transición y reconstrucción. Existe algunas veces el concepto que este proceso puede implicar el ansia de algunos por beneficiarse económicamente. Sin embargo, siempre que el sentido de prosperar económicamente sea en forma sana y honesta, no solo no conlleva ningua implicación de que avergonzarse, sino que será de extremo beneficio para Cuba.

La democracia exige una economía libre. Y una economía libre, a su vez,  exige una democracia. Si no se aseguran las libertades económicas, difícilmente se podrán desenvolver las libertades políticas. Por medio del principio de la competencia, que se manifiesta en la constante lucha por decisiones de necesidades sociales, se logra que la democracia política y la economía de competencia sean sistemas libres y abiertos.

Cada país tiene que encontrar su propio sistema. Pero la existencia de una  sociedad será más estable y menos conflictiva, mientras mayores sean los campos de libertad del individuo, y cuando más justas y con mayor responsabilidad social sean equiparadas las exigencias económicas y sociales.

La riqueza de un país, a su vez, consiste en los bienes que prometan un flujo futuro de ingreso. Los ingresos producidos por una industria-petróleo, azúcar, turismo,  manufactura, minería, etc.- no representa riqueza si no se convierte en capital remunerativo de industrias, escuelas, carreteras,  puertos, acueductos, viviendas, en fin, una infraestructura completa que provea un desarrollo económico estable.

La única manera, para una persona o país pobre, de salir de la pobreza,  es el trabajo arduo, la creatividad, la innovación, el riesgo, la fe en el  futuro.  En el ámbito individual, para obtener una movilidad ascendente, el individuo debe trabajar mas arduamente que la clase por encima de su estatus.  En el ámbito de países, un país tiene que trabajar más, educar más a sus ciudadanos, promover el desarrollo de una economía privada, y  garantizar un estado de derecho y libertad.

La creencia de que la buena fortuna de otros es eventualmente la buena fortuna de uno mismo no viene ni fácil ni invariablemente al corazón humano. Es, sin embargo, una regla dorada en el campo de la economía, y la cual debemos tener presente en Cuba. Es la llave para alcanzar la paz y la prosperidad, una fuente de los resultados del progreso. Es la antienvidia.

No solo la riqueza no trae la pobreza general de un país, sino que una causa importante de que un país no prospere económicamente es que exista entre el pueblo de ese país el concepto de que la riqueza trae la pobreza. A este concepto erróneo se le añade el odio al rico, el deseo de expropiar, de nacionalizar, el concepto de que la propiedad es producto del robo.

Tambien tendremos que luchar porque los cubanos que estén allá en el momento de la transición, tengan la oportunidad de superarse económicamente, de poder tener alcance a los bienes materiales que todo ser humano tiene el derecho a disfrutar en forma honesta. Para eso, habrá que crear oportunidades crediticias, educación tecnológica y entrenamiento en las prácticas de una economía de mercado.

Sí, la riqueza crea más riqueza. Tanto en el ámbito individual como nacional, así como en el material y en el espiritual. No olvidemos esto en la Cuba ya  próxima, democrática y capitalista, y más aún ahora en que nos encontramos enfrascados en planes económicos, sociales, y políticos para la transición.

Manuel Cereijo is an electrical and computer engineering professor who holds patents in manufacturing, telecommunications and control systems. He lectures at the University of Miami.