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l concepto de que la
riqueza crea pobreza es ampliamente aceptado por muchos
pueblos. El odio o envidia al rico. Las
expropiaciones, o la oposición a las privatizaciones, el
pensamiento de que toda propiedad adquirida fue robada. Sin
embargo, donde quiera que estos conceptos e ideas predominan,
la pobreza se extiende y se prolonga. No, la riqueza no
trae pobreza. Lo que causa la pobreza es el concepto de que
la riqueza es la que la causa.
Tenemos que entender que nada es gratis. Todo gobierno,
cuando provee servicios como educacion y salubridad, obtiene
los fondos para los mismos de impuestos monetarios
recaudados del pueblo, o de la venta de productos y
servicios producidos por el pueblo. Se debe aprender
también que el gobierno no produce riquezas. El gobierno
debe limitar sus funciones a estimular el crecimiento de la
industria privada, que es la creadora de las riquezas de un
país.
Ninguna persona competente puede negar que el sistema
económico del mundo occidental basado en la propiedad
privada de los medios de producción, en una inaudita
diferenciación de la producción, y en una larga lista de
libertades- ha demostrado en su historia de mas de 70 años-
una fuerza creadora de bienestar que no ha alcanzado ningún
otro sistema económico.
Dentro de un futuro ya muy próximo, Cuba, bajo un nuevo
sistema, empezará su periodo de transición y reconstrucción.
Existe algunas veces el concepto que este proceso puede
implicar el ansia de algunos por beneficiarse económicamente.
Sin embargo, siempre que el sentido de prosperar
económicamente sea en forma sana y honesta, no solo no
conlleva ningua implicación de que avergonzarse, sino que
será de extremo beneficio para Cuba.
La democracia exige una economía libre. Y una economía libre,
a su vez, exige una democracia. Si no se aseguran las
libertades económicas, difícilmente se podrán desenvolver
las libertades políticas. Por medio del principio de la
competencia, que se manifiesta en la constante lucha por
decisiones de necesidades sociales, se logra que la
democracia política y la economía de competencia sean
sistemas libres y abiertos.
Cada país tiene que encontrar su propio sistema. Pero la
existencia de una sociedad será más estable y menos
conflictiva, mientras mayores sean los campos de libertad
del individuo, y cuando más justas y con mayor
responsabilidad social sean equiparadas las exigencias
económicas y sociales.
La riqueza de un país, a su vez, consiste en los bienes que
prometan un flujo futuro de ingreso. Los ingresos producidos
por una industria-petróleo, azúcar, turismo, manufactura,
minería, etc.- no representa riqueza si no se convierte en
capital remunerativo de industrias, escuelas, carreteras,
puertos, acueductos, viviendas, en fin, una infraestructura
completa que provea un desarrollo económico estable.
La única manera, para una persona o país pobre, de salir de
la pobreza, es el trabajo arduo, la creatividad, la
innovación, el riesgo, la fe en el futuro. En el ámbito
individual, para obtener una movilidad ascendente, el
individuo debe trabajar mas arduamente que la clase por
encima de su estatus. En el ámbito de países, un país tiene
que trabajar más, educar más a sus ciudadanos, promover el
desarrollo de una economía privada, y garantizar un estado
de derecho y libertad.
La creencia de que la buena fortuna de otros es
eventualmente la buena fortuna de uno mismo no viene ni
fácil ni invariablemente al corazón humano. Es, sin embargo,
una regla dorada en el campo de la economía, y la cual
debemos tener presente en Cuba. Es la llave para alcanzar la
paz y la prosperidad, una fuente de los resultados del
progreso. Es la antienvidia.
No solo la riqueza no trae la pobreza general de un país,
sino que una causa importante de que un país no prospere
económicamente es que exista entre el pueblo de ese país el
concepto de que la riqueza trae la pobreza. A este concepto
erróneo se le añade el odio al rico, el deseo de expropiar,
de nacionalizar, el concepto de que la propiedad es producto
del robo.
Tambien tendremos que luchar porque los cubanos que estén
allá en el momento de la transición, tengan la oportunidad
de superarse económicamente, de poder tener alcance a los
bienes materiales que todo ser humano tiene el derecho a
disfrutar en forma honesta. Para eso, habrá que crear
oportunidades crediticias, educación tecnológica y
entrenamiento en las prácticas de una economía de mercado.
Sí, la riqueza crea más riqueza. Tanto en el ámbito
individual como nacional, así como en el material y en el
espiritual. No olvidemos esto en la Cuba ya próxima,
democrática y capitalista, y más aún ahora en que nos
encontramos enfrascados en planes económicos, sociales, y
políticos para la transición.
Manuel Cereijo is an electrical and computer engineering
professor who holds patents in manufacturing,
telecommunications and control systems. He lectures at the
University of Miami.
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