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FELICIDADES MAMA
Esteban Casañas Lostal
Desde
Montreal |
ste
domingo se celebra el día de las madres,
quizás el único que sirva para recordarles a
algunos hijos que ellas existen. Realmente son
merecedoras de que se celebrara el año o el
siglo de las madres y no un día exclusivo del
almanaque. La entereza de la mujer es reconocida
por todos, pero se impone la necesidad de
distinguir entre ellas, las hay buenas y malas.
Sin embargo, cuando se visten de madre todas son
buenas, santas, puras y veneradas por los buenos
hijos. Existen excepciones, pero nunca lograrán
manchar su adorable imagen.
Ella es capaz de someterse al peor de los
sacrificios por el progreso y bienestar de su
familia. En ese grado de desesperación que a
veces les impone la vida, no se detienen aunque
el precio a pagar sea el de su propia existencia.
Pueden robar, matar y hasta traicionar el amor
de un ser querido, nada las detendrá cuando esa
acción sea emprendida por la felicidad de su
prole. Quedarán marcadas para algunos que nunca
comprenderán y ellas solo se conforman con el
premio de un beso de cualquiera de sus hijos.
Ninguna de sus criaturas es mala ante los ojos
de una madre, ni el más cruel de los criminales
a punto de ser ejecutado. Su ternura y amor
acompañarán hasta el último suspiro a ese niño
en desgracia, porque eso seremos siempre para
ellas, niños. Nadie ha podido arrancarle ese
derecho, no hay ley que se respete que obligue a
una madre a renunciar a ese amor inquebrantable.
No hay madre fea, todas son hermosas ante los
ojos de un buen hijo. Es la reina de aquel
humilde cuartucho convertido con su presencia en
palacio y cualquier migaja tomada de sus manos,
se convierte en un delicioso manjar.
Cuántas líneas no pudiéramos emborronar para
hablar de ellas, algunas, con el arrepentimiento
por no haberle dado un oportuno y ansiado beso.
Muchas, escritas entre lágrimas frente a su
tumba y repitiendo constantemente aquella
palabra negada en su vida, un simple te quiero.
Su cadena de sacrificios se extiende hasta el
límite de su existencia, inconformes con su obra,
ellas continúan regalando todo su amor a esos
nietos que ocupan el lugar de los hijos sin
tiempos para atenderlas. La modernidad lo ha
cambiado todo, hasta los sentimientos humanos.
Cada día son menos frecuentes aquellas grandes
reuniones del segundo domingo de Mayo en casa de
nuestra abuela. Hoy, se va imponiendo esa cruel
costumbre de depositarlas en el asilo como un
objeto inservible, así le pagamos a esa hermosa
mujer que nos cargó en su vientre durante nueve
meses y no durmió velando nuestras fiebres.
Mueren de tristeza, solas, abandonadas, y cuando
ese final llega, queremos lavar nuestras faltas
con un hermoso funeral y un deslumbrante
discurso. Deseamos regalarle de muerta lo que
fuimos incapaces de ofrecerle cuando se
encontraba junto a nosotros y fue apartada como
cualquier mueble viejo.
Hace muchos años que perdí a mi madre y nunca he
podido llevarle una flor a su tumba. No por ello
dejo de celebrar con alegría este día, lo hago
como si estuviera viva. Me sirvo un trago y lo
comparto con ella, como lo hice siempre. No
pierdan tiempo y háganlo, no esperen por el
segundo domingo de Mayo, ellas se merecen el año
o el siglo de las madres. No sean huraños,
denles un beso y díganle te quiero, eso no
cuesta tanto y lo agradecerán mucho más que
cualquier regalo.
“Tengan todas las madres que visitan este foro,
nuestras más sinceras felicitaciones.”
Foro Naval Cubano “Faro de Recalada”

Y
si tenéis por rey a un déspota, deberéis
destronarlo, pero comprobad que el trono que
erigiera en vuestro interior ha sido antes
destruido.
Jalil Gibrán.
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