
sistí a otras de las funciones circenses
ofrecidas por el canal MegaTV,
exactamente a uno de sus programas estelares,
el de María Elvira Live. No se puede negar
que la Mega, se pega, ¿o le pega?, y lo está
haciendo bien duro a la dignidad de todos
los cubanos con un mínimo de vergüenza.
A este circo, son contratadas distintas
especímenes de cuanto zoológico exista en
este continente, y no conformes, se permiten
importar también desde Europa. Cada uno con
sus historias o cuentos de terror que, nos
remontan a las esperadas películas de los
sábados en la isla. Me he prometido cambiar
de canal en varias oportunidades, pero
cierto sentimiento masoquista o morboso me
devuelve a él y compruebo de esta manera que,
ese masoquismo sufrido, es una enfermedad
crónica o endémica de nuestro país.
Yo muevo la tecla para sintonizar su
programa, otros se apuran y pagan para mover
el culito al ritmo que les tocan en La
Habana, así somos o nos hicieron.
Solo faltaron esta vez las trompadas para
acercarlo a la categoría del programa de
Laura, aunque en este caso, sus invitados
muestran buenas dentaduras y excelente nivel
educacional, dicen que no cobran, la peruana
pagaba.
María Elvira nos trae a dos representantes
del pensamiento actual del exilio, por un
lado y según nos explica en su presentación,
Miguel Saavedra representa a la parte más
radical de Miami con su organización
“Vigilia Mambisa”. Uberto Mario, según
conocemos todos por sus frecuentes
apariciones en dicho programa y gracias a la
introducción realizada por esta hermosa
presentadora y periodista cubana, fue un
agente castrista que prestó sus últimos
servicios en Venezuela que, se suma a la
nueva corriente del pensamiento cubano en el
exilio.
María Elvira comete un error que deja al
descubierto el fin perseguido en apariencias,
es una táctica que ya ha sido utilizada en
su programa, no se puede afirmar si dirigido
exclusivamente por ella o sus productores,
pero no cabe la menor duda de encontrarnos
ante un ajuste de cuentas, y por supuesto,
incendiar un poco el espacio en busca de
rating. Antes de ceder la palabra a Saavedra,
le reclama porque en el seno de su grupo la
llaman “La Miliciana”. ¿No era ésta la
principal razón que diera origen al
mencionado circo? Pensemos que no y que las
coincidencias con otros casos sean pura
casualidad, ¿no estarán subestimando un poco
a la inteligencia humana? Pensemos que no y
dejemos atrás toda esa malicia caribeña.
No hace falta repetir todo lo que ustedes
pueden ver en el video de aquel programa,
los argumentos de Saavedra son válidos y
todos los que nacimos y criamos bajo ese
régimen sabemos que no se alejan de la
verdad. Sin embargo, saca de la manga unas
declaraciones aparecidas en la radio cubana
y entonces hay que detenerse a pensar.
Pueden verlo ustedes mismos: “La periodista
María Elvira Salazar ha cambiado mucho y
está cooperando con el “intercambio
cultural”. Esa es una buena forma de apoyo a
la cultura y a la “revolución cubana”. ¡Huummmmmm!
Cuando la radio en la isla dedica un elogio
como ese que leyó Saavedra a favor de una
personalidad pública del exilio, pueden
existir mensajes subliminales que nos llamen
a la reflexión, ¿y por qué no?, nos obliguen
a dudar. Un ataque dirigido a cualquier
persona del exilio por parte del régimen
cubano, no deja de ser considerado un mérito
que se guarda cuidadosamente en el
curriculum particular del señalado. ¡Pero!
No ocurre lo mismo cuando el mensaje
recibido es elogioso, los efectos producidos
son totalmente negativos. Saavedra demostró
no ser tan tonto e iba preparado para
asistir a la trampa. María Elvira titubeó un
poco y los argumentos utilizados para
defenderse son los que ya comienzan a cansar:
“No podemos actuar igual que la tiranía”.
Haciendo gala de esa inteligencia o maldad
periodística, donde cuando te lo propones,
puedes destruir al oponente con una
emboscada sorpresiva, María Elvira saca de
la manga su carta con la cual pretendiera
darle el tiro de gracia a Saavedra. Yo los
invito a que disfruten este video para
ahorrarme palabras. Uberto expone su opinión
sobre las ofensas recibidas por “Vigilia
Mambisa” cuando asistía al concierto de los
Van Van. Sí hay unas palabras expresadas por
él que quisiera sacar de contexto en medio
de esa discusión: “No me gustaron los
insultos porque yo soy de esa generación que
perdió a los Beatles, Camilo Sesto, Roberto
Carlos, Feliciano, y nació un Van Van y
nacieron otras agrupaciones y pusieron a
bailar a cien mil y doscientos mil cubanos
que estamos aquí. Yo soy de esa generación
que tú no conoces. –¿Qué significa? Pregunta
María Elvira para echarle un poquito más de
leña al fuego. -¿Qué significa? Que cuando
vengan aquí los voy a ir a ver, guste o no
te guste. No hace falta continuar con esta
transcripción.
Me disculpas Uberto, pero ahora el que se
encuentra sentado frente a ti soy yo y no
María Elvira, tengo mis dudas y quisiera
preguntarte algo. ¿Qué edad tienes? Me veo
obligado a preguntarla porque muchos de esos
cien y doscientos mil que hoy se encuentran
en Miami, no vivieron esa época que
mencionas y puedes engañarlos, ¡claro!,
sanamente. ¡Yo, sí la viví! Y sin temor a
equivocarme, puedo asegurarte que en el año
sesenta y siete, esas barreras que
mencionaste habían sido casi destruidas en
su totalidad. Solo debes remitirte a la
fecha en que sale al aire por primera vez el
programa “Nocturno”, Uberto, eso ocurrió el
6 de Agosto de 1966 con el tema “La muchacha
de la valija” A partir de esa fecha se fue
liberando la música extranjera y solo fueron
condenados al silencio algunos artistas que
se habían pronunciado en contra del régimen
de Castro. ¿Qué edad tienes? Dicen que 50, o
sea, naciste en el 1960. ¿Ibas a bailar con
los Van Van cuando surgieron? Ellos aparecen
en la escena musical cubana en el año 69
cuando tú contabas solamente nueve añitos.
Me parece bien flacos esos argumentos
expuestos para justificar tu asistencia al
concierto de los Van Van, se aceptaría mejor
si hubieras dicho que ibas porque te gustan
y te da la reverenda gana, pero considero
sin valor todo eso que dijiste para
justificarte. ¡Ojo! Tampoco te veo el estilo
de esa gete que acudía a los bailes públicos
que ofrecía esa orquesta, no te imagino
codeándote con toda esa chusma y menos aún
involucrado en las broncas que allí se
producían.
Bueno, mis dudas han aumentado en la medida
que consumo el mencionado programa. Por pura
“casualidad”, y no quiero insinuar nada
acerca de billetes que puedan estar cruzando
tras bambalinas, el discurso ha ido
cambiando desde el verticalismo inicial
hasta ese constante llamado al amor,
tolerancia, reconciliación, “intercambios
culturales” que no existen y ese clamor por
el “dialogo” con sordos muy presente
últimamente. No digo yo si le tienen que
llamar “Miliciana”, ¿no comienza a ser
aplaudida desde La Habana? Hay algo que no
entiendo muy bien, Saavedra es uno de los
pocos sobrevivientes de ese exilio que se
niega rotundamente a claudicar, ¿era
merecedor de esta trampa? A mí me gustaron
los Van Van y bailé con ellos en mi casa,
fiestas y cabarets, pero desde que se
declararon abiertamente embajadores de ese
régimen, desde ese día los tengo enterrados.
Y si tenéis por
rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero
comprobad que el trono que erigiera en
vuestro interior ha sido antes destruido.
Jalil Gibrán.