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varias oportunidades he mencionado algo
sobre el desespero existente en esta orilla
de la playa, donde la búsqueda de un
líder que llene el vacío dejado por todos
esos que se han ido, se ha convertido en
algo enfermizo y pica cerca del ridículo.
Cualquiera que una vez diga algo discordante
a la línea impuesta por el régimen de La
Habana, es prontamente encaramado en el
trono y convertido de la noche a la mañana
en Rey. Andamos pues, transitando por
tiempos donde afloran en cada esquina un
príncipe, un rey, y en el peor de los casos,
un pícaro descarado. ¿Cuál de esos títulos
nobiliarios es el adecuado para Silvito?
¿Quién es
Silvito? Este joven es una de las últimas
ofertas de María Elvira en su programa
televisivo. Conocido en la isla dentro del
mundo musical underground, donde participan
otros muchachos, en su mayoría, exponiendo
números musicales del género Hip Hop con
letras donde expresan parte del acontecer
nacional y esa visión que posee actualmente
la juventud sobre el legado que les ha
tocado vivir. Al parecer, Silvito es uno de
sus exponentes más conocidos o destacados “allá”.
Es hijo del
cantautor Silvio Rodríguez, uno de los
autores más prolíferos de los últimos
tiempos y destacado por su incondicionalidad
al régimen. Tanta ha sido su fidelidad al
sistema, que ha declarado en varias
oportunidades considerar a Castro como su
“papá” y fue uno de los intelectuales
cubanos que firmara aquella carta donde se
declaraban de acuerdo con el fusilamiento de
tres negros cubanos que intentaron llevarse
una lancha a EU. Por esas y muchas razones,
Silvio es mi enemigo político desde hace
muchos años. Sin embargo, y aunque a mucha
gente no le agrade escuchar o leer, no puede
negarse que muchas de sus obras tienen
poesía y logra calar en el gusto de millones
de personas, enemigos o no.
“Hijo de
gato caza ratones”, dice un viejo refrán,
pero no siempre se ajusta a la realidad y
tal es este caso. Aunque sean padre e hijo y
lleven el mismo nombre y patronímico, se
parecen en el físico, solo en eso. Todo
parece indicar que los espermatozoides
encargados de transportar los conocimientos
culturales de padre a hijo, lograron escapar
por alguna pitera que tuviera el viejo
Silvio en los testículos y fueron a parar en
un sitio equivocado dentro del cuerpo del
hijo. La incultura del vástago se manifiesta
en cada minuto de la entrevista realizada,
todo pudiera resumirse con pocas palabras,
no sabe hablar. La impresión que solo él se
encargó de ofrecer a los televidentes, es la
de encontrarnos en presencia de un rumiante
que sale a un escenario a decir cuatro
barbaridades que otros no dicen.
Silvito,
y esto lo saco de contexto de aquella
entrevista, no está en “ná”, no sabe “ná”,
nada le importa, no pertenece a “ná”, no
está en contra de “ná” y la gente de Miami
se ha encargado de tergiversar y manipular
todo lo que dicen sus canciones, si es que
pudieran considerarse como tal. ¿Qué coño
hacen entonces? Me refiero a él y todos esos
que se desgañitan hablando de sus desgracias
en la isla.
En varias
oportunidades han circulado por Internet
algunos comentarios, donde se pretendía
acusar a Yoani Sánchez como agente de la
seguridad del estado cubano. ¿Qué se pudiera
dejar para este muchachón? ¿Le permiten
todas esas malcriadeces por ser un hijito de
papá? Puede ser, ¿por qué, no? ¿Es permitida
toda esta comedia para vender una imagen de
apertura dentro de la isla?, ¿por qué, no? ¿Qué
trabaja para la seguridad del estado?, ¿por
qué, no? Todas esas posibilidades existen y
son latentes cuando lo escuchamos. Bueno, no
cabe la menor duda de que sobre sus cabezas
cuelga siempre una enorme y pesada
guillotina. Todos sabemos de primera mano el
sentimiento de autocensura que carga consigo
cada cubano y sus miedos, trasmitidos de
generación a generación por unos laboriosos
y bien entrenados espermatozoides, esos sí
que no se equivocaron de dirección.
El
muchachito no terminó la entrevista y le
colgó el teléfono a María Elvira. Yo
realmente rogaba que ese final se adelantara,
porque para serles franco, sentí deseos de
vomitar. Mi opinión sobre este personajillo
del submundo cubano, un oportunista que se
merece todas las preguntas formuladas varias
líneas atrás. Este tipo no puede representar
a la juventud cubana, para hacerlo, debería
comenzar por estudiar y aprender a
expresarse. Salir a un escenario a gritar
dos o tres mala palabras no es hacer “cultura”,
deberían aclarárselo, es una aberración
considerarla así.
¿Y al exilio?
Bueno, deberíamos dejar de comer tanta
mierda y acabar de aprender que no todos
podemos ser usados como bandera.
Y si tenéis por
rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero
comprobad que el trono que erigiera en
vuestro interior ha sido antes destruido.
Jalil Gibrán.