
ace exactamente unas horas, digamos que
la noche del 29 de Julio del presente y
próximo a las nueve,
la
destacada periodista cubano-americana
María Elvira Salazar, nos trajo otro de
sus gratos regalos en su programa. Esta
vez, el espacio ocupado habitualmente
por ex-agentes, ex–esposas de la corte
castrista, ex–espías, ex-funcionarios,
ex– deportistas, ex– combatientes de la
Sierra, ex– doctores, ex– chivatos,
ex–
generales, ex-todo lo que una vez fue y
hoy no lo es. Pues, ese espacio ocupado
por lo que representa al pasado, ha sido
subrepticiamente ocupado por alguien que
muy bien pudiera representar el presente,
o sea, la perfecta ecuación del pasado y
el futuro pensado hace medio siglo.
Mister
Cancio, un empresario artístico muy
“exitoso” y altamente cotizado en la
bolsa de valores. A mí no me crean y
esperen a que alguien cuelgue el video
de ese programa en Youtube, yo me limito
a reproducir el programa pasado y sacar
de contexto sus palabras. Pues este
destacado “empresario”, nos presenta la
fórmula idónea o casi perfecta para
lograr un “dialogo” que, nos conduzcan a
esa armonía tan necesaria entre los
cubanos radicados en esta orilla y los
que viven en la isla. Según sus palabras,
casi mágicas y que prometen lograr los
resultados negados a toda esa pila de
“generaciones” pasadas por su
“beligerancia e intransigencia”, el
movimiento que él pretende lanzar a una
arena tan viciada como la cubana, se
impondrá a base de mucho amor y olvido
por todo “el pasado”. O sea, borrón y
cuenta nueva, aquí nada ha sucedido.
Lo
asombroso de su proyecto y que consta en
las incisivas preguntas realizadas por
la periodista cubano-americana, radica
en el método de acercamiento a las
fauces de la fiera que habita en estado
semisalvaje noventa millas al sur de La
Florida. Dijo él y a mí no me crean, su
organización no es un proyecto político,
ni pretende derrocar al régimen que
impera en la isla desde hace medio siglo.
Entonces, ¿qué coño es, Mister Cancio?
Creo yo, una pandillita dispuesta a
mover el culito al ritmo que le toquen
en La Habana. ¿Será otra cosa? No lo
creo, estamos en presencia del individuo
que hoy alega razones “patrióticas” y no
comerciales enfocadas a borrar ese odio
existente entre los cubanos de aquí y
los de allá. Algo así como para cagarse
y no sonarle una trompetilla. La
realidad se aleja un poco de su proyecto,
como bien dijo en una parte de la
entrevista María Elvira Salazar, todas
esas gestiones o contratos de “gente”
traída desde la isla a Miami, irrita al
exilio cubano. ¡Y no mintió! Ese exilio
intransigente, extremista y equivocado
que se incomoda ante las declaraciones
de un adicto castrista llamado Juan
Formell o un payaso provocador como
Paulito FG, tiene sobradas razones para
sentirse incómodo. Al parecer, las
causas que provocan esas molestias son
ignoradas por este señorito, todo parece
indicar que su familia no aportó uno
solo de todos los muertos que permanecen
insepultos en el Estrecho de La Florida.
Su
maravillosa fórmula, que no oculta la
proposición de entrarle de fondillos al
régimen más despreciable que ha parido
este continente, nunca podrá ser vista
con buenos ojos por un cubano con un
mínimo de vergüenza y decoro. Mister
Cancio, el hombre “exitoso” y bien
cotizado en la bolsa de valores, el
individuo que lleva varios años dándose
la lengua con el régimen cubano, y quien
para desvergüenza de todos nosotros, es
capaz de localizar la culpa de todas
nuestras penas en esta orilla de la
playa, ha sido cegado por los billetes
que le entran a su cuenta.
Estudiando la historia de aquel
magnífico grupo que marcó pautas en mi
adolescencia y de la que su padre
formara parte, no puedo explicarme la
magnitud de su idiotez, no deseo acusar
de complicidad a su padre, puede que sea
víctima, pero manifiesta abiertamente
ser un ferviente anticomunista, ¿qué
pasó con su hijo?
Mister
Cancio está confundido, equivocado,
vendido, involucrado, descarriado,
prostituido, infiltrado, ¿quién fuera
adivino? Pero donde hay billetes sobran
razones para desconfiar. Hacía falta
preguntarles a todos los parientes de
los fusilados, balseros perdidos,
desterrados, expatriados, prostitutas,
pingueros, etc., ¿cuántos de ellos
estarán de acuerdo en darse la lengua
con el régimen? Solo por amor, por
demostrarle al pueblo cubano que
nosotros, los que estamos del lado de
acá, no los odiamos a ellos y detestamos
al régimen que los mantiene esclavizados.
Solo me
queda algo para Mister Cancio.
¡Compadre, estamos Canciados de comer
tanta mierda y ser tan pendejos!