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""""MANUEL ZELAYA, SOLO SOMBRERITO Y
CELLULAR""""
Esteban Casañas Lostal
Desde
Montreal |

l tiempo de los
héroes ya pasó,
si es que alguna vez existió en el mundo
político, hoy no existe y aquellos
grandes próceres que nos vende la
historia, han sido sustituidos por
pésimos payasos que logran sembrar la
duda sobre la autenticidad de aquellos
hombres. Salvador Allende se encargó de
enterrar consigo, tomando como verídica
la versión de aquella gesta saturada de
heroísmo, donde un hombre defiende con
las armas, sin ser abandonado por sus
testículos, el derecho a mantenerse en
el puesto para el cual fuera elegido.
Supongamos que fue cierta esta oda
quijotesca y desechemos las otras que
tratan de destruirla. Lo cierto es que
después de él, la izquierda
letrinoamericana no ha parido un corazón
como cantaba Silvio en una de sus
canciones, solo ha defecado necios, y lo
más triste, los pueblos aplauden.
Honduras, un pobre país centroamericano,
se convierte de la noche a la mañana en
el foco del acontecer en este enfermo
continente sin ellos mismos saberlo. La
suerte de millones de seres en América,
se encuentra en la capacidad de
comprender y resistir de cada uno de
esos hondureños, solo ellos, decidirán
cuál será el futuro de nuestros pueblos.
La suerte está echada, el mundo está
contra ellos, ¿quiénes forman parte de
ese mundo? Toda una suerte de cabrones
conocidos por las huellas que dejan los
pájaros, su cagada. Nunca, durante toda
la historia de la humanidad, los pueblos
habían estado tan abandonados como ahora.
La inmoralidad ha calado fuerte y
penetrado en organismos que, deberían
defender los derechos de todos esos
pueblos, pero sus acciones han sido
encaminadas a proteger los fondillos de
estos desmadrados.
El caso Zelaya demuestra el estado de
orfandad en que nos encontramos y se
repite la historia vivida cuando el
“supuesto” golpe a Chávez, o todas esas
maniobras encaminadas a proteger a su
discípulo Evo Morales, o la reciente
absolución de Cuba ante la OEA y que
ésta fuera prácticamente condenada por
las justas medidas tomadas en su tiempo,
o el silencio impuesto sobre las
informaciones obtenidas en las
computadoras de Raúl Reyes en contra del
simio venezolano, o el olvido de los
maletines con plata venezolana
incautados en Argentina, o el reciente
escándalo del dinero sucio enviado por
los narcotraficantes colombianos (llámese
guerrilla y para completar “revolucionarios”)
a la campaña del pepillo ecuatoriano
Rafael Correa, o los robos al erario
publico de Daniel Ortega durante su
primer mandato.
El mundo de hoy deja muy poco espacio a
la cordura, todos los caminos conducen a
la protección de unos cuantos cabrones
llegados al poder por la gracia de las
democracias, y luego, hay que
permitirles las destruyan en su afán por
perpetuarse en el trono. Honduras marcha
contra ese mundo actual que no acepta
ningún tipo de justificación a la
destitución de un payaso con sombrerito
y muy aficionado al celular. Hay que
restituirlo en su puesto y dejarlo que
arranque cabezas los pocos meses que le
quedan de mandato, si es que
verdaderamente cumpliría sus promesas de
abandonar el palacio, algo que no
creemos algunos en este podrido
continente. El mundo condena a Honduras
y le aplica el mismo “bloqueo” que
sufrió el régimen sudafricano. El mundo
condena a Honduras y llama presidente al
más viejo dictador de este continente,
Honduras debe resistir y cagarse en este
mundo.
Zelaya fue sacado en pijamas de su casa
y le perdonaron la vida. No eran tan
crueles los golpistas, eso pienso. No se
defendió como Salvador Allende,
suponiendo que aquel lo haya hecho.
Embarcó en la avioneta que lo sacó del
país sin defender como hombre lo que hoy
reclama como prostituta desterrada de su
burdel. Viaja de aquí para allá
constantemente gracias a las bondades
del petróleo venezolano y monta sus
circos acompañado de otros idiotas como
él, tal vez bien vivos, quizás padrotes
o chulos que viven a costa del sudor de
nuestros pueblos.
Su última actuación ocurrió en un punto
de la frontera hondureña-nicaragüense
que nadie conocía, es muy probable que
no aparezca reflejada en un mapa. Allí,
el bufón hondureño con su típico
sombrerito y el indispensable celular
que ya forma parte de su organismo, alzo
la cadenita que señala los límites
territoriales entre ambos países y puso
un pie en Honduras, solo un pie puso
este payaso, como si estuviera caminando
por una cuerda floja. ¡Entonces! ¿Qué
hizo? El mundo, este podrido mundo que
permanece atento a todas sus monerías,
esperaba que Daniel Ortega le regalara
un AKM y penetrara en territorio
hondureño a balazo limpio, pero no, nos
equivocamos. Olvidamos que los tiempos
de los héroes ya habían transcurrido y
supuestamente se encuentran sepultados
en la tumba de Allende.
Hoy, ese podrido y morboso mundo del que
formo parte, nos encontramos atentos al
nuevo capitulo. Mientras tanto, los que
conocimos de cerca a estos cabrones, le
rogamos a Dios porque los hondureños
resistan. De ellos depende el futuro de
este puto continente, hay que detenerle
la estrepada a esta pandilla de cabrones.
Y si tenéis por
rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero
comprobad que el trono que erigiera en
vuestro interior ha sido antes destruido. Jalil Gibrán.
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