
l pasado día 10 de Marzo se cumplió el
décimo cuarto aniversario de la
desaparición de la motonave Guantánamo,
un buque cubano de pequeño porte que se
llevó a las profundidades del Atlántico
a veinticinco de nuestros antiguos
compañeros de trabajo. Poco o casi nada
se ha escrito sobre esa tragedia, las
autoridades cubanas han preferido
mantener hermetismo sobre esta desgracia
sin parangón en la historia de la marina
mercante cubana. Años atrás y motivado
por sentimientos de solidaridad con las
víctimas, algunas de las cuales
navegaron conmigo en otros barcos,
escribí dos artículos bajo la presión de
las pasiones y la ira que me embargaba.
Hoy deseo apelar a la serenidad y
analizar con un prisma diferente algunos
detalles que pudieron conducir a esa
desventura.
En la medida que me remonto a esos
tiempos y acudo a la escasa información
existente en todo el Internet, me llegan
a la mente varias preguntas que trataré
de ir respondiendo. La verdad sobre ese
accidente, cuya omisión nos conduce a un
crimen consumado, aparecerá el día que
se abra esa caja de Pandora que se llama
“revolución”.
1.- ¿Cuáles eran las condiciones de
navegabilidad de la motonave Guantánamo?
La respuesta se encontrará cuando esos
archivos, si sobreviven a un cambio,
estén a disposición de la opinión
pública. ¿Qué se encontrará? Copias y
originales de todos los certificados
vigentes en esos tiempos debidamente
actualizados y, donde constará que el
buque se encontraba en perfectas
condiciones técnicas. ¿Cierto o falso?
Para el que desconozca nuestro mundo y
no pertenezca a nuestro giro, tendrá que
conformarse con esa versión escrita por
los burócratas de su tiempo. ¿Lo real?
Los que comandamos esas naves mercantes,
sabemos perfectamente todos los fraudes
que se cometían en este aspecto para
lograr la salida del buque. En esa
operación fraudulenta participaban todos
los representantes “cubanos” de las
compañías aseguradoras que protegían a
nuestras naves. Poco interesa la
importancia y credibilidad a nivel
internacional de esas firmas, su
prestigio sucumbía en las costas
cubanas. Los capitanes cubanos eran
presionados a zarpar en condiciones
técnicas deplorables y con recursos
monetarios limitados para resolver sus
problemas en el próximo puerto. Esas
presiones eran ejercidas por los
operadores de nuestra Empresa, un buque
que salía, era un dolor de cabeza menos
en sus funciones. Por supuesto, esas
presiones no tenían su origen en la
voluntad de los operadores, ellos eran
simples marionetas de una maquinaria que
impartía órdenes desde arriba, la
capacidad que poseían para tomar
decisiones era sumamente limitada. Con
este panorama imperante en nuestra
empresa armadora, llámese Empresa de
Navegación Mambisa, Empresa Nacional de
Cabotaje y luego Navegación Caribe o, la
Flota Cubana de Pesca, quedaba muy poco
espacio al mando de cualquier nave para
tomar decisiones. Salimos a jugarnos la
vida en barcos donde los pescantes de
arriado de sus botes salvavidas no
funcionaban, los botes no estaban
avituallados. Se carecía de dos
insignificantes balones de oxígeno y
acetileno, nadie sabe en tierra que la
carencia de esos productos puede poner
en peligro a un barco cuyo costo es de
varios millones de dólares. Salimos con
el sistema de achique de bodegas sin
funcionar, ¿qué haríamos ante una
inundación? Partimos con graves
problemas eléctricos y mecánicos.
Separadores de sentinas fuera de
servicio y deslastrando el combustible y
aceite al mar. Luego, todas las actas y
diarios se llenaban cumpliendo el
formulismo exigido por las leyes
internacionales. Poco importa lo
referente a la vida del ser humano a
bordo, eso no cuenta en un naufragio.
Navegué en buques mucho más modernos que
el Guantánamo y la lista de deficiencias
técnicas sería interminable.
2.- ¿Cuál era la carga y condiciones de
estabilidad de la nave en ese viaje?
De acuerdo a las versiones existentes de
esos tiempos, la motonave Guantánamo se
encontraba transportando chatarra de
Cuba hacia Santander en aquel trágico
viaje. Dicen las escasas notas
existentes en Internet, que de acuerdo a
declaraciones de algunos familiares, se
ejercieron presiones para acelerar la
salida del buque y no se verificó
correctamente el trincaje de la carga.
Aunque la fuente no es confiable por
carecer de fundamentos que avalen su
opinión y, se encuentre viciada también
por el estado emocional del momento. Los
que navegamos como primeros oficiales y
capitanes sabemos perfectamente que no
se alejan de la realidad. En esos casos
de presiones por parte de los operadores
de la Empresa, las decisiones a tomar
quedaban en la parte del mando del
buque. Un capitán y primer oficial
“flojos” que cedían para satisfacer los
deseos de sus jefes, son los verdaderos
responsables de las tragedias que
ocurrían durante la navegación. Está más
que comprobado y soy testigo de ello
que, cuando una oficialidad se negaba a
una aventura de ese tipo fundamentando
con firmeza su rechazo a cumplir la
orden, no existían poderes que lo
obligaran a ejecutarla. El riesgo que se
corría era ser relevado inmediatamente
por otro oficial, pero ninguno de los
operadores deseaban responsabilizarse
tampoco por algo que sabían
perfectamente podía ocurrir. Existen
ejemplos en los cuales las partidas del
buque fueron retardadas por situaciones
que lo justificaban y, puedo mencionar
también otras donde los capitanes se
dejaron llevar cobardemente por esas
presiones y partieron con sus naves en
malas condiciones, poniendo en peligro
la vida de su tripulación y la nave.
Testimonios deben sobrar entre los
marinos cubanos dispersos por el mundo y
también por aquellos que se encuentran
en la isla, solo el tiempo y una
apertura permitirá algún día llegar a la
verdad.
La estiba de chatarra es realizada en la
isla por métodos artesanales que deben
ser supervisados constantemente por los
oficiales de guardia, responsabilidad
que choca de frente con la indiferencia
de una gran parte de la oficialidad. Hay
que sumar también la apatía y desinterés
de los estibadores por la labor que
realizan y por la cual son mal pagados.
Luego, cuando llega el momento de
asegurar esa carga (trincaje), las
deficiencias son numerosas y el material
utilizado ha sido extremadamente
reciclado. Es una operación lenta y mal
efectuada que no garantiza la seguridad
de esa carga.
Pudiéramos agregar de manera
especulativa, inexperiencia e impericia
por parte de la oficialidad en el manejo
de este tipo de cargamento. Situación
que podía presentarse en un tipo de
buque que no estaba diseñado para esa
transportación y una oficialidad que se
enfrentaba a un cargamento novedoso para
ella. Nos encontramos en un buque de
carga general y no tenemos información
sobre la preparación técnica, ni la
experiencia acumulada por su capitán y
primer oficial.
Pudiéramos agravar aún más la situación
del buque si consideráramos que, no se
tuvieron en cuenta cálculos de
resistencia de los entrepuentes y que
fueron erróneos los de estabilidad del
buque, pero es solo una especulación.
3.- ¿Cómo se hundió la motonave
Guantánamo?
Se ha mencionado el infortunado boquete
en el casco producido por el corrimiento
de la carga, pero solo es una versión
que corresponde a fuentes no confiables.
Se habla de que el hundimiento se
produjo de noche, pero por ningún lado
aparecen las declaraciones del único
sobreviviente, individuo que se salva
“milagrosamente”. Como quiera que sea,
suponiendo y aceptando la versión del
boquete producido en el casco, la
experiencia universal ha demostrado que
ese hundimiento se produce con cierta
lentitud y no de una manera tan
dramática como le ocurrió al Guantánamo,
donde no hubo tiempo para salvarse ni a
los que se encontraban de guardia en el
puente. Hablamos de las personas en
contacto directo con la situación,
asumiendo que el resto del personal se
encontraba durmiendo. ¿Dónde se
encontraba el único sobreviviente?
Supongamos que solo se produjo un
corrimiento de la carga sin averías al
casco del buque, o sea, sin entrada de
agua a su interior. En ese caso se
experimenta una escora permanente que de
acuerdo a los grados de inclinación,
puede muy bien ser tolerado por el buque
y continuar su navegación. Incluso,
puede disminuirse en cierto grado por
medio del trasiego de líquidos en sus
tanques de lastres. Pero descartemos
esta versión, todo parece indicar que su
hundimiento fue violento.
Solo nos queda la posibilidad de una
“Vuelta de Campana”, o sea, que el buque
experimente un golpe de mar que ponga su
quilla al descubierto. En este caso no
hay escapatoria, perecen todos a bordo y
solo escapa alguien por un “milagro”.
¿Dónde se encontraba el único
sobreviviente?
Bien, podemos asumir que el Guantánamo
naufragó por una vuelta de campana y no
hubo tiempo para abandonarlo. En este
caso podemos asegurar que existía
incompetencia, impericia o inexperiencia
por parte de su capitán y primer
oficial. Todo primer oficial sabe
perfectamente que se deben confeccionar
los cálculos de estabilidad de un buque
en su condición de salida (antes de
cargar al buque) y el cálculo de llegada
(donde se deducen los consumos de
combustibles y agua) Que en términos
generales, colaboran en la disminución
de la estabilidad de cualquier barco, ya
sea por la eliminación de pesos en sus
fondos o por la creación de superficies
libres en sus tanques de combustibles,
no quisiera profundizar en este punto
que sería muy extenso. Teniendo
confeccionado ese cálculo de
estabilidad, el primer oficial tiene una
idea bastante aproximada de los
esfuerzos a los que puede ser sometido
su nave en caso de un mal tiempo
atravesado a su rumbo. O sea, sabe el
límite de las escoras que puede soportar
ese buque por los bandazos que
normalmente se producen durante una
navegación. Y bueno, si se tiene dominio
de esa situación y el mal tiempo nos
está produciendo inclinaciones
peligrosas que se acercan a los valores
permitidos por los cálculos, la reacción
más lógica de un capitán debe ser evadir
esos momentos de peligros con un cambio
de rumbo. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué
el primer oficial no llamó la atención
de su capitán en una situación como esa?
Solo cabe una respuesta, ambos eran unos
incompetentes. En mi caso particular, me
encontré en situaciones similares y le
exigí inmediatamente al capitán un
cambio de rumbo para evadir el peligro.
No acudo a la especulación ni a falsas
teorías que he encontrado en el camino
de brillantes ‘filósofos capitanes
cubanos” hoy en el exilio, me fundamento
en la experiencia de todos los “relevos”
efectuados en mi vida de primer oficial
y saco una sola cuenta. Si en buques de
mayor porte y más modernos que el
Guantánamo, encontré cálculos de
estabilidad “falsos” (copias realizadas
de viejos viajes para cumplir con las
inspecciones de Seguridad para la
Navegación) Puedo someter a la duda la
competencia de la oficialidad de ese
buque sin temor a equivocarme.
4.- ¿Cuándo se hundió la motonave
Guantánamo?
Interesante pregunta que complica
cualquier estudio a realizar sobre el
accidente, creo que a partir de aquí se
complica un poco cualquier tipo de
análisis y se puede llegar a la
conclusión de encontrarnos frente a un
“crimen consumado”. De acuerdo a los
datos aportados por el escritor Norberto
Fuentes en su libro “Los hijos del
enemigo”, señala en su escrito como
fecha del hundimiento el 10 de Marzo del
95 y lo vincula a la víspera de un viaje
de Castro a Francia. De acuerdo a su
versión, Castro prohibió se hiciera
pública la noticia para evitar le
restara brillantez al viaje que tenía
proyectado. ¡Wow! Un inoportuno silencio
que costó veinticinco vidas. Los datos
aportados por Norberto coinciden con el
artículo aparecido en el diario español
“El País”, es probable los haya tomado
como fuente. Solo queda averiguar la
fecha de su salida de Cuba, vínculos que
poseía entonces en las altas esferas del
gobierno y aseguren la credibilidad de
lo manifestado, porque se supone, su
situación cambió drásticamente después
del conflicto de la “Causa Nº 1”, 8ª-La
Guardia.
Hay algo de ilógico en esta
manifestación, lo normal en un caso como
éste, es que el armador o propietario de
cualquier buque alerte a los organismos
de rescate ante la sospecha de la
pérdida de una nave. ¿Cómo es posible
que el armador tenga que avisarle
primero a un presidente, ministro, etc.,
para que sea esa persona la que decida
si deben salvar o no a un buque? Resulta
absurdo, una verdadera locura. Lo normal
sería, como ocurre en cualquier país del
mundo, que se disparen todos los
mecanismos de alarma inmediatamente.
Aquí no termina la historia de esa fatal
aventura, la agencia consignataria A.
Gentof con sede en Bilbao, declara que
el día 20 de Marzo acudió a la Sociedad
de Salvamento de Bilbao para solicitar
la búsqueda de la motonave Guantánamo.
Alegaron y “mienten en este caso”, que
los buques comunicaban su arribada a
puerto con un día de antelación.
¡INCIERTO! De acuerdo a las normas de
uso y costumbres de aquellos tiempos y a
lo establecido por nuestra Empresa, esa
comunicación comenzaba desde la salida
del buque de Cuba y se mantenía con
cierta periodicidad con las agencias
consignatarias, donde se les reportaba
la posición y posibles fechas de
arribada. Durante el período de setenta
y dos horas antes del arribo a puerto,
esa comunicación era diaria. Debemos
observar que entre la fecha brindada por
Norberto Fuentes y la del día que los
consignatarios demandaron los servicios
de búsqueda, habían transcurrido diez
días. O sea, un buque como el Guantánamo
con una velocidad de doce nudos, pudo
haber recorrido en ese tiempo la no
despreciable distancia de 2880 millas
náuticas. Estamos hablando de una
extensión de mar demasiado amplia para
realizar una búsqueda.
Las autoridades españolas de salvamento
se ponen en contacto con la empresa
armadora, ya para esa fecha se
encontraban unidas Navegación Caribe y
Navegación Mambisa. La fecha otorgada
por Mambisa a las autoridades de España
fue el 14 de Marzo, como vemos, discrepa
en cuatro días con la ofrecida por
Norberto Fuentes y esa diferencia tiene
un costo de 1152 millas náuticas. Una
distancia muy amplia que existe entre la
verdad y la mentira. Podemos observar
también que Cuba, mantuvo silencio desde
la fecha que tenían en su poder como
último contacto con la motonave
Guantánamo hasta el día que informaron a
las autoridades españolas. Pasaron seis
días en silencio del 14 de Marzo al 20,
lo que representa una distancia de 1748
millas náuticas de incertidumbre, y al
parecer, no existían intenciones de
hacer pública la noticia. Cualquier
persona que sea conocedor de la materia,
llega a la pronta conclusión de que esa
tripulación había sido condenada a
muerte. Tanto las extensiones de mar
como el tiempo de silencio, atentarían
contra cualquier posibilidad de
supervivencia, eso lo saben
perfectamente los expertos en esta
materia. No fue hasta el día 26 de Marzo
que el Ministerio de Transporte de Cuba,
emite un comunicado donde informa de la
pérdida de contacto con la nave. La
reacción de los familiares fue violenta
aunque no aparece reflejada por ninguna
parte, eso trajo como consecuencias que
la Empresa de Navegación Mambisa contara
en esos días con una sobreprotección por
parte de organismos de seguridad, esta
versión nos llegó por medio de marinos
que desertaron en Canadá por esas fechas
y amistades en Cuba. Se desarrolló una
muda cacería de brujas tratando de
localizar al único sobreviviente para
que hablara, pero el individuo fue
ocultado por las autoridades cubanas
hasta que consideraron prudente
presentarlo a la prensa. José Luís
Martínez de edad 45 años y primer
electricista a bordo del Guantánamo,
fungía como secretario del partido a
bordo. Vivía en uno de los edificios de
doce plantas de Alamar y era cuñado de
Antonio Menéndez Chirino. Este último
nombre no significa nada en esta causa,
pero casualmente es cuñado del autor de
estas notas. Aclaro que no tengo
vínculos con este individuo de una
posición extremista dentro del ala
castrista, pero sí estoy enterado de sus
lazos familiares con el sobreviviente.
5.- ¿Alguien escuchó la señal de SOS?
Absolutamente, no. Todo parece indicar
que esa señal no fue disparada desde el
buque en desgracia, hoy, solo queda
espacio a las especulaciones. Supongamos
que no hayan tenido tiempo de hacerlo,
aunque el sistema automático de señales
no requiere permanecer junto a él y se
activa con un solo botón. Nadie recibió
señal alguna en toda el área y el buque
se hundió. ¿Qué sucedió con la boya
E.P.I.R.B.? Ella se mantiene horizontal
en cualquier cubierta del buque y una
vez que éste se hunde y toma una
posición vertical, activa sus mecanismos
interiores que envían una señal
satelital que luego es procesada por las
unidades S.A.R. (Search and Recue)
Búsqueda y Rescate. Todo parece indicar
que la mencionada boya no funcionaba,
nada alarmante para nosotros los marinos
cubanos, era algo muy normal que eso
sucediera. ¿Las balsas salvavidas auto
inflables tampoco funcionaron? ¡No!
Ellas se encontraban vencidas. ¡No!
Estaban trincadas de tal forma que
resultó imposible zafarlas. Poco importa
a esta hora, ya esos infelices se
encuentran en el fondo del mar, ¿lo
merecían? De acuerdo a las escasas
informaciones, el único sobreviviente
fue rescatado en una de ellas. ¿Y si
hubo tiempo de lanzar un SOS, por qué no
lo hicieron? Muy sencillo, por el pobre
poder de tomar decisiones de los
capitanes cubanos. Ejemplos pueden
ilustrar esa auto censura que funciona
en la conciencia de todos ellos, estuve
en buques a punto de naufragar, hablemos
del Pepito Tey. El capitán Jorge Torres
Portela lanza el SOS y cuando nos
disponíamos a tomar el cable de remolque
de un remolcador de altura, el capitán
“Argeo”, quien navegaba en aguas
cercanas a bordo del “Abel Santamaría”,
le “recomienda” largar el cable de
remolque y pedir permiso a La Habana.
Doce días al garete en medio de una
galerna por la misma zona donde se
hundió el Guantánamo, el gobierno nos
premió con un telegrama “por la actitud
tan digna que habíamos mantenido”,
nosotros no quisimos encontrarnos en esa
situación.
6.- CONCLUSIÓN.
El día 26 es rescatado el electricista
José Luís Martínez por el buque M/V Dole
África a unas 500 millas al sur de las
islas Azores, él era el único
sobreviviente de aquella tragedia. Fue
conducido a Puerto Rico por aquella nave
y según informaciones de esos tiempos,
lo recibió una pequeña comitiva de
agentes de la seguridad del estado
cubano. No se le permitió ningún tipo de
declaraciones y a su arribada a Cuba lo
mantuvieron oculto. Los familiares de
los náufragos se declararon en rebeldía
por unos días y se dedicaron a la
localización del único sobreviviente sin
éxito.
El gobierno cubano manejó la situación a
su estilo y supo calmar la explosividad
del momento. El silencio de aquellos
familiares fue comprado con especias,
algunos se beneficiaron con artículos de
primera necesidad escasos en Cuba.
Otros, como Martica, la mujer del
segundo electricista desaparecido y que
navegara conmigo a bordo del Pepito Tey,
vecina mía. Fue gratificada con una
casita en Alamar sin tener necesidad de
vivienda, ella vivía en el edificio que
queda frente al policlínico de la Zona
5. A todos los familiares se les
prometió pagarles los salarios de los
desaparecidos como si estuvieran
navegando, no puedo decirles si se
encontraba incluida la divisa, tampoco
lo descarto. Después de esas maniobras
inmorales reinó el silencio y todos los
tripulantes del Guantánamo fueron
condenados, no solo por el gobierno
cubano, sus parientes también son
cómplices de este crimen al cual no
debemos sumarnos los seres con un mínimo
de vergüenza y dignidad.
El día que se abra la caja de Pandora,
ese día observaremos molestos que
aparecerán nombres que nos resultaron
simpáticos involucrados en este crimen.
Se leerá el nombre de Raimundo René
Calero Torriente, el negro Calero era el
director de la Empresa. Un millón de
veces he escrito a su favor y lo quiero
con el alma, fue mi mejor capitán, pero
si está involucrado en este crimen tiene
que pagar. Romay (El Conejo) era
Ministro o Vice en esos tiempos, su hijo
anda por aquí y no debe pagar las faltas
de su padre, pero si estaba involucrado
en este crimen, debe pagar también.
¿Quién era el operador de ese buque? Ese
debe estar en el banquillo de los
acusados. ¿Quiénes fueron los
inspectores de las compañías
aseguradoras? A ellos hay que llevarlos
a los tribunales. ¿Quiénes mantuvieron
en silencio la información del desastre?
Todos ellos tienen que acudir al
tribunal por ser los principales autores
de ese crimen. ¿Y los familiares? Ellos
también deben ser acusados de cómplices,
deben serlo por vendidos y miserables.
Sobre ellos deben pesar las peores
condenas, solo así se hará justicia.
Supongamos que el buque dio la vuelta de
campana y nadie se salvó, ¿y si no fue
así? El silencio los condenó a muerte
por hipotermia, sed, insolación,
inanición. ¿Quién pudiera saberlo? Pudo
haber ocurrido así, la palabra del único
sobreviviente no es de credibilidad. Si
ellos murieron traicionados por toda esa
gente, si sus vidas se pagaron al precio
de un televisor o el salario de un mes,
si sus familiares se vendieron por tan
poca cosa. Nosotros no podemos
mantenernos callados por varias razones,
ellos fueron nuestros compañeros de
trabajo, y no olvidemos algo muy
importante, parte de nuestras vidas las
gastamos trabajando para una Empresa que
muy bien pudo jugar con nuestra vidas,
como lo hicieron con ellos. ¡No vale el
silencio! ¡Hablemos!
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"Faro de Recalada"
Faro de Recalada
http://s1.zetaboards.com/Diario_de_Bitacora/index/