Una flaca se para frente a los
micrófonos, siempre llega al lugar
indicado y en el momento preciso con la
palabra certera. Dispara su ballesta con
milimétrica puntería y su flecha viaja
fuera de su tierra. Quisiera ver el
rostro de sus detractores, ya han salido
de sus madrigueras para acusarla otra
vez de ser una agente encubierta. Sus
amigos dicen lo contrario, manifiestan,
leí por ahí, es una mujer con los
ovarios blindados. ¿No será
hermafrodita? Porque pensándolo bien y
conociéndonos, le sobra algo que a
muchos nos falta.
La nota gubernamental es firmada por un
“comité” organizador, tal parece que
nadie desea dar la cara, embarrarse,
ensuciarse. Resultan desconcertantes las
notas escritas y hasta algo cómicas, van
cargadas de ese humor negro tan
característico en ellos. Saco de
contesto algunas palabras, no hacen
falta muchas para descubrir el verdadero
rostro. Dicen ellos:
…Resulta
particularmente ofensivo que usen el
espacio libre y plural de nuestro
evento, asalariados de quienes manipulan
la opinión pública, mienten, censuran,
mutilan y coartan sistemáticamente la
libertad de expresión y de pensamiento…
¿No es cómico? Me parece estar
escuchando uno de aquellos programas
humorísticos que trasmitían por la
radio, donde el humor era sometido a
crueles sesiones de tortura. Resulta que
esos muchachos que subieron a la tribuna
son manipuladores de la opinión pública
y “censuradores”. ¡Por Dios! ¿Han
perdido la razón? Parece que sí y esa
paranoia esquizofrénica revolucionaria
afecta gravemente a los que dirigen la
cultura cubana, los “culturozos” que han
vivido de espalda a la realidad nuestra
durante medio siglo.
Bienvenida sea la nota gubernamental,
creo que contradice las posiciones
asumidas por los enemigos y detractores
de Yoany, una flaca malquerida que
molesta e incomoda a ambos lados de su
carretera. Por fin, ¿qué?, ¿estamos ante
una asalariada profesional del imperio o
ante una agente encubierta del G2? Se
aceptan apuestas.
Las críticas, ataques histéricos,
difamaciones, celos, envidia,
acusaciones y cuanta manifestación
acuden prontas para denigrar a esa
muchacha, se realizan en términos
generales por personas parapetadas
detrás de esa cortina de humo que les
ofrece el anonimato. En mi modesta
opinión carecen de valor, aún cuando
todas esas acusaciones puedan ser
verídicas, algo que dudo mucho. Casi
todos los ataques se encuentran
dosificados con un denominador común, el
enfrentamiento abierto entre los actos
realizados por la muchacha y el papel
desempeñado por los “disidentes”. Hoy se
alega que esa intervención suya en el
centro Lam, estaba dirigida a opacar la
huelga de hambre que realiza Antúnez.
¡Por Dios! Suena descabellado, se
presentó esa tribuna y se aprovechó con
magníficos resultados. ¿Debía ella
pedirles a los organizadores del evento,
lo propusieran hasta el final de la
mencionada huelga? Resulta algo estúpido
ese argumento.
Yo no creo que el gobierno utilice a la
juventud en sus juegos de manipulación a
la opinión pública, es una carta muy
peligrosa y ellos lo saben
perfectamente. Antecedentes existen en
la historia sobre el papel decisivo de
la juventud en muchos cambios
experimentados en el mundo y podemos
citar dos ejemplos. La caída de
Ceausescu en Rumanía, fue provocada
directamente por la actuación de
jóvenes. El derrocamiento de Milosevic,
fue llevado a cabo por jóvenes que
pertenecían al movimiento OPTOR. Este
movimiento fue capaz de llegar al pueblo
y barrió de paso con una disidencia
plantada en el inmovilismo. Ambos
dictadores se caracterizaron por dirigir
regímenes tan o más cerrados y crueles
que el cubano. En el caso de Rumanía al
precio de la vida de varios de esos
jóvenes y a Milosevic a través de las
urnas. Esto es solo un indicador de que
la juventud puede resultar un arma
sumamente peligrosa en cualquier
sociedad, porque una vez en el terreno
de batalla son capaces de movilizar a
su pueblo.
No nos engañemos y caigamos en las
constantes manipulaciones de las que
frecuentemente somos víctimas. El exilio
ha envejecido y la disidencia cubana
también. Ninguno de los dos ha
evolucionado en medio siglo de
existencia y se aplican viejas tácticas
ya caducas que no son capaces de atraer
al pueblo. El pueblo está ahí, durmiendo
su siesta y en espera de esa llama que
encienda el detonador, pero al parecer,
nadie tiene fosforera en la isla. El
maleconazo es el mejor ejemplo que se
pudiera utilizar para fundamentar este
argumento, fue una acción espontánea del
pueblo que duró poco por carecer de un
guía y estrategias apropiadas.
Los jóvenes serán los únicos que podrán
hacer cambiar la historia en nuestra
isla, lo harán con su estilo y muchas
veces nos resultarán contra toda lógica,
porque somos sometidos por un
inmovilismo que nos convierte en
inválidos como pueblo. Salvo las
excepciones que hoy se pudren en
nuestras cárceles y algunos pocos
hombres con verdaderos deseos de luchar
por su país, los cuales merecen todo mi
respeto. La mayoría de nosotros, los de
aquí y los de allá, no hemos sabido
ganarnos el respeto del mundo como
pueblo. Dejemos entonces a los jóvenes
trabajar, la Patria espera.
¡Un minuto de silencio! Se escucha
mientras le posan al orador una paloma
en el hombro. Todos callamos para rendir
póstumo homenaje al guerrillero de las
mesadas, ha perdido la vida luchando en
la sala de su casa. Sus herederos están
celosos, nadie les avisa, no se enteran,
se encuentran marginados, las calles
están vacías. Celo el protagonismo y los
premios, la tribuna inalcanzable, la
muela agotada, la trova hambrienta y
aburrida. La Patria espera desnuda,
inercia los patrioteros sin carisma,
perdida la palabra entre papeles y
juramentos, festines de los vivos,
desvelo de los bobos. ¡Silencio! Grita
alguien indignado.
¡Un minuto de silencio! Tratan de
detener a la paloma, aletea y protesta,
ella no ha sido amaestrada para posarse
en un hombro que no sea divino.
Guardamos silencio por un grupo de
mujeres que marchan solas por las calles
de La Habana, ¿lo harán por deporte,
¿también son agentes? Se escucha el
zumbido de una mosca como muestra de
sublime respeto y nuestras mentes viajan
al infinito de un golfo o una celda. La
imagen se confunde, mezcla huesos
convertidos en corales y corales
transformados en collares, los turistas
pastan frente a la catedral del más
santo. Figuras humanas viven en pequeñas
jaulas oscuras, ¿son los próximos
corales? ¡Silencio! Exclama otro que no
puede ocultar el enojo.
¡Un minuto de silencio! Se disparan los
flashes que venderán la noticia esta
madrugada, no hay que esperar por la
salida del próximo vuelo, el pan se
hornea en computadoras. Caras, caras,
cuerpos, cuerpos, cuerpos, voces de
jóvenes que desafían los temblores
¡Libertad, libertad, libertad! Grita uno
de los muchachos y hay que mandarlo a
callar, no se permiten palabras
extravagantes u obscenas.