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""""CUBA, MUCHAS PIJAMAS, POCOS FRIJOLES""""
Esteban Casañas Lostal
Desde
Montreal |

a nómina de dirigentes defenestrados a
lo largo del proceso llamado
“revolucionario” es larguísima,
nadie escapa a las acciones depredadoras
de sus máximos dirigentes. Ocupar una
plaza en la alta nomenclatura, puede
significar varios años de felicidad y
privilegios acompañados de toda esa gama
de corrupción conocida. Tolerable hasta
el límite permitido por su líder, quien
no descansa en controlar la vida de
aquellos que una vez decidieron formar
parte de su propiedad. Se mantiene
alerta y comprueba constantemente la
fidelidad de sus ciervos, una sola
palabra mal dicha es suficiente para
sentir el paso de esa máquina demoledora
de hombres. Después, una historia que ya
todos conocen y siempre termina con una
cartica de arrepentimiento y juramento
de lealtad al verdugo que le arrancó la
cabeza y expulsó de ese feudo al que
muchos aspiran formar parte. Él sabe que
la cola de espera es larga y puede
despreciar a su antojo a quienes no
resulten útiles a sus propósitos,
“salvar la revolución”. La lista de
espera es continua, siempre existirán
personas cuyos cálculos matemáticos los
doten de paciencia, un año de buena vida
dentro de la cúpula del gobierno, muy
bien pueden representar veinte o treinta
de la vida de perros llevada por el
pueblo, vale la pena el sacrificio. Solo
que algunas veces esos cálculos ignoran
la puerta de salida del palacio, no
siempre es la misma, una conduce al
paredón, otra al destierro, otra a la
cárcel y la menos dolorosa te viste con
un elegante un pijama que se deteriora
con el paso de los años, sabiéndolo,
nunca han faltado aspirantes.
Apestan, aburren, cansan y poco
convencen todas esas continuas purgas ya
pasadas de moda con sus dramáticas
escenas de harakiri. Mucho se ha tratado
de limpiar la casa y nunca se ha logrado
eliminar la mierda. ¿No será que la
limpieza debe realizarse utilizando un
plumero para sacudir el polvo desde
arriba? Todos lo saben, pero nadie se
atreve a decir nada, los que se han
atrevido a hablar se encuentran presos.
Hoy, nos sorprenden y entretienen con
otras de esas supuestas limpiezas. Raúl
ha tomado la escoba para barrer la casa,
sin embargo, no puede despojarse del
molesto fantasma de su hermanísimo. La
historia es similar a la de casos
anteriores, mucha corrupción que mancha
la imagen de los más puros e intocables,
una que otra “queridita” metida en el
asunto y punto inicial donde casi
siempre se rompe la cuerda, como en el
caso de 8A. Como quiera que sea, ha
resultado divertidísima esta última
purga que dota de felicidad a todos los
enemigos, los de aquí y los de allá. Los
festejos por la caída estrepitosa de
Pedruquito Pérez Roque deben continuar
aún, nunca había descendido tan bajo el
campo que dícese “diplomático”, dicen
aquí y piensan allá. ¿Y Lage, no era el
artífice de esa economía que prometía
frijoles? ¡Pobre calvo que sacrificó su
cabellera por una noble causa!
Mientras tanto, y como es costumbre, la
arena se llena de jubilosos y expertos
especuladores, politólogos,
historiadores, críticos, incendiarios
periodistas y toda esa fauna cubana que
desea aportar lo suyo a la fiesta. Del
lado de acá se saturan espacios con la
misma mierda, la misma historia, los
mismos análisis, los mismos cuentos.
Guerras entre los que piden sangre desde
Miami y los que desde Suecia abogan,
insisten hasta la terquedad en resolver
el problema cubano por medio de la
muela. Las balas cruzan sobre nosotros y
no nos dejan otra alternativa que
agachar la cabeza. ¿Tiramos o hablamos?
No hay muchas opciones para elegir y el
que se atreva a mencionar la palabra
violencia será acusado de extremista,
radical, vertical, mercenario y el mejor
de los casos mafioso de Miami. Los que
en cambio apelen a la muela como
solución al problema cubano, serán
acusados de dialogueros, rosados,
infiltrados, pendejos y cuanto se nos
ocurra.
Los puntos de vista y criterios de
ambos bandos son muy distantes en cuanto
a la personalidad de Raúl Castro. Para
los fervientes promotores de la palabra,
Raúl es una persona “pragmatica”, nunca
había escuchado con tanta frecuencia esa
palabra. Es muy sensible, familiar, buen
abuelo, medido, calculador, poco orador
y muy interesado en los “cambios”,
porque aunque no lo crean, esta ala del
sentir cubano considera que se están
realizando “cambios” importantísimos en
la isla. Del lado opuesto se encuentra
la opinión de los que supuestamente son
políticamente “incorrectos”, los que no
entienden y se mantienen inmóviles. Para
ellos, Raúl Castro es un hijo de puta
alcohólico con ruidos de pato, un ser
frío y calculador, implacable, llorón,
segundón, incapaz de tomar decisiones
propias, un heredero que ha provocado la
caída de varios príncipes cercanos a la
corona, un incompetente y oportunista
que necesita rodearse de dinosaurios
fieles para poder gobernar. En el medio
de estas dos tendencias se encuentra el
pueblo, una manada de infelices que
esperan diariamente por el aumento de
los frijoles y solo encuentran pijamas
en su camino. No tienen voz, no están
autorizados a opinar, carecen de
voluntad y solo tienen la mirada fija en
el horizonte.
Cuando todo esto ocurre, mientras
batallamos en guerritas absurdas, el
tiempo pasa y lo hace de verdad, han
transcurrido cincuenta años. Raúl Castro
no es tribuno, no se destaca como un
verdadero político, carece del carisma
de su fantasma, pero no podemos negar
que es un verdadero cabrón. Mientras nos
desgastamos en esa lucha fraticida tan
anciana, ha sabido ganar terreno y
consolidarse en la corona heredada.
Pudiéramos decir que es un excelente
proctólogo político o mafioso, sin
engrasarse los dedos aprovechó todo este
tiempo de babas y celebraciones para
hacerles un reconocimiento rectal a sus
enemigos. Lo peor, hay quienes lo
disfrutan y se menean de paso, deben ser
los que apelan por las acciones de la
lengua y buscan una Gandhi solución al
problema cubano. Es tan cabrón que, como
buen discípulo del Capo, ha sabido
pasarles la cuenta a todos esos
capitanes y sargentos latinoamericanos
de la Cosa Nostra dirigida por su
fantasma. Un desfile interminable de
gobernantes viajó a la isla para decirle
adiós al viejo Padrino y jurar fidelidad
ante el heredero Capo di tutti capi. La
transición de la corona se ha realizado
con éxito, no se puede negar el
reconocimiento internacional, o la
complicidad, depende del ángulo que se
mire. Lo cierto es que el príncipe ya es
rey y su reinado durará muy poco, nunca
se extenderá al tiempo de su fantasma
por leyes naturales de la vida. ¿Y
después, quién vendrá? Nos sobra tiempo
para disfrutar estas fiestas y comer un
poco de mierda sentado frente al
televisor. Me inclino por la versión de
los violentos y radicales, hay que
sacarlos de la misma manera que
entraron. ¿Quiénes lo harán? Solo ese
pueblo cuando sepa despertar de un sueño
que parece eterno, cuando aparezca un
Príncipe que lo haga reaccionar con un
beso. ¿Y la disidencia? Bien, ¿y tú? Hay
que seguir fabricando pijamas y los
frijoles continuarán por la libreta, no
hay de otras, soy pesimista.
Y si tenéis por
rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero
comprobad que el trono que erigiera en
vuestro interior ha sido antes destruido. Jalil Gibrán.
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