
unca imaginó de viva que sería famosa
después de muerta o cuando menos,
se mencionara su nombre con alguna
frecuencia. Alba era una mujer muy
sencilla, algo campechana para vivir en
La Habana, despreocupada del mundo y el
mundo tratando de enterrarla dentro de
aquel viejo edificio que aún se resiste
a morir como ella. Los otros días
regresé a las viejas borracheras de mis
tiempos de marinos, ¡vaya caprichos o
coincidencias etílicas las mías y las de
Eduardo! Luego de disfrutar de los
mejores espectáculos que brindaban los
cabarets de La Habana, cualquiera de
ellos, tomábamos un taxi y siempre le
pedíamos que nos dejaran en Jesús
Peregrino e Infanta. Casi siempre
andábamos con una botella en la mano
para hacer el resumen a pico de botella,
escapábamos por horas de nuestras
penosas realidades, éramos felices,
gozábamos de esa alegría que solo ofrece
el alcohol.
La
primera vez resultó un acto simpático
para todos los vecinos, algunos nos
aplaudieron por sacarlos de esa oxidada
monotonía que se respiraba y todavía se
respira con peores dificultades.
-¡Tarecooooo! Le grité esa vez por haber
olvidado el nombre artístico que
utilizaba para sus actos particulares de
payaso en fiestas infantiles.
-¡Coño,
no es Tareco como se llama! Me dijo
Eduardo a modo de regaño superando su
ebriedad y haciendo alardes de buena
memoria.
-¿Cómo se
llama entonces? Me lo dijo y lo llamé
por ese nombre en un tono mucho más
alto. Algunos vecinos se asomaron por
sus ventanas y trataron de explicarnos
con buenos modales que posiblemente no
nos escuchaban porque estaban durmiendo.
Entonces le soné nuevamente aquel Tareco
que estremeció los cimientos del viejo
edificio y creo que ese nombre fue más
pegajoso. Acabo de llamar a Eduardo para
preguntarle el nombre artístico de aquel
dúo tan peculiar y me respondió que no
se acordaba. Llamé a la hija de Alba con
idéntico propósito y la respuesta fue
similar, la vejez nos está invadiendo,
les respondí. Es muy probable que muchos
de ustedes hayan conocido a Tareco, ¿Se
acuerdan de la película “Memorias del
Subdesarrollo”? Tareco era el padre de
la muchacha supuestamente violada por el
personaje encarnado por el actor Sergio
Corrieri, el se llamaba Gil.
-¡Tarecoooo! Le gritamos en las
siguientes visitas y lo llamo nuevamente
así, nadie recuerda el nombre de aquel
humilde dúo de payasos que arrancaron
sonrisas de niños que hoy son viejos. No
recuerdo si fue en la tercera incursión
a la paz de aquellos vecinos cuando nos
lanzaron un cubo de agua, fue muy
divertido y le agarramos el gusto a esa
jodedera. Del Riviera para Jesús
Peregrino, del Nacional, Habana Libre,
Capri, Tropicana, Pico Blanco, el
alcohol no entiende.
Esa gente
nunca se asomó a su ventana, creo que
una vez vimos la cabeza de uno de sus
hijos, no estoy muy seguro. Debimos
haberle producido un gran sentimiento de
culpabilidad ante sus vecinos, pero nada
de eso nos importaba, necesitábamos
gozar aunque fuera de esa manera tan
extraña. Pasada la borrachera
coincidíamos en reuniones familiares y
nunca protestaron por nuestros excesos,
así de nobles eran Alba y Gil, el dúo
Tarecos.
El Alba
que hoy mencionan no tiene nada que ver
con aquellos viejos amigos, ésta es
diferente, pero no puede negarse que la
embriaguez está presente. No es la
borrachera que produce el alcohol, es
otra mucho peor y dañina, es la
revolucionaria. Con las curdas etílicas
puedes hacerte daño y no perjudicas a
nadie, disfrutas de esa felicidad
pasajera que una gran humanidad
persigue. La borrachera revolucionaria
destruye países, el que tenga dudas
puede preguntarle a los cubanos y si no
les creen basta una breve visita a la
isla.
Hay un
nuevo Tareco y no creo sea la
reencarnación del primero, aquel era
blanco y éste es mulato, aquel era un
hombre sencillo y éste ocupa un cargo de
presidente. Dice el mulato haber
descubierto la fórmula para reinventar
el socialismo y deja estupefacto a
millones de cubanos que han transitado
medio siglo en ese experimento. ¡Apretó!
Dirán todos esos cubanos que se
graduaron con altos honores en las
universidades de quienes pagaron muy
cara la patente de semejante invento.
Observo la televisión con algo de
espanto, me asustan las caras de seres
que aplauden y gritan coléricos
vistiendo camisas rojas y boinas del
mismo color. Veo imágenes del presidente
ruso y un buque atómico llamado “Pedro
el Grande” y recuerdo, no supera en
poder a una lavadora “Aurika”, ni a los
refrigeradores rusos que al arrancar
dejaban a toda la casa sin luz. Nace la
duda y tiemblo, ¿será posible que este
animal con menos inteligencia y talento
que el payaso Tareco sea capaz de
inventar un nuevo socialismo, cual? La
memoria no funciona en estos tiempos, me
lo han demostrado mis amigos, debemos
acudir entonces a algo que no se
equivoca tanto como el cerebro, ¿quién
mejor que el culo? Estoy convencido de
que los mexicanos son las personas mejor
dotadas de memoria, no digo yo, y si
tiene dudas coma con picante y luego me
cuenta. Los cubanos no abusamos de él
por el clima, pero no hay dudas de que
poseemos el culo mejor manipulado
políticamente del mundo, ¿qué no?,
gracias a ese socialismo que hoy
pretenden reinventar, podemos darles una
disertación de los papeles más
apropiados para limpiarse el trasero,
¿se imaginan medio siglo sin poder
satisfacer esa necesidad tan humana?
¡Señores! Nada mejor que el papel kraft
utilizado para fabricar cartuchos, ¡ese
es el perfecto!, pero no crean que todo
es así de jamón en el socialismo, un
verdadero comunista impondrá todas las
dificultades existentes para hacer la
vida mucho más sacrificada, y es ahí
donde aparece el periódico Granma a
luchar por el primer lugar en la
preferencia nacional.
Sigo
observando el canal venezolano amenazado
con ser intervenido y voy regresando
paulatinamente a una película que ya vi.
Me estremecen las imágenes de idiotas
fosforescentes que aplauden con boinas y
camisas rojas, no gritan, rugen por
limpiarse el culo de la misma manera que
hacen los cubanos desde hace medio
siglo, tiemblo y celebro la caída de la
primera nevada. Escucho al Tareco
venezolano indistintamente manifestar
que es hijo de Lenin cuando visitó a
Rusia, es hijo de Bolívar, sobrino de
Raúl Castro, hijo de San Martín,
pariente de Mao, primo del Sha de Irán,
hijo de Fidel Castro, ahijado del Rey de
España, hermano de Tiro Fijo, hijo de
Sucre, nieto de Martí. Es indio, mulato,
cristiano, musulmán, santero, ciclista,
cosmonauta, piloto, cantante.
-¡General, tenga listos los tanques de
guerra!
-¡Ministro, active todos los medios de
seguridad!
-¡Almirante, que nuestras naves se
encuentren listas para zarpar!
-¡Pitiyanquis, ustedes no detendrán la
marcha de esta revolución! El pueblo
vestido de rojo aplaude frenéticamente,
gritan consignas orgásmicas que una vez
escuché en otra película, preparan el
culo para lo que viene mientras yo me
pregunto como muchos cubanos, ¿quién
coño es la madre de este cabrón con
tantos padres? No cabe la menor duda, es
el hijo de una gran puta.
Dice que
va a reinventar el no sé qué y se olvidó
o no conoce el muy idiota la historia
del CAME, no averiguó nada sobre la
fatal existencia de la NAMUCAR y todos
esas creaciones de su padre Castro en la
región del Caribe, ¡no sabe nada ese
idiota!, menos saben los imbéciles que
visten camisas y boinas rojas, los que
logran el coito con los gritos de ese
burro elegido como presidente. ¡Les
falta, les falta, señores! ¡Aplaudan
como lo hicimos los cubanos! Poco
importan las experiencias ajenas, deja
que Caracas comience a derrumbarse y no
por causa de un terremoto.
¡Pobre
manera de rescatar a Alba del olvido!
Nuestras jodederas fueron por
borracheras cuando salíamos de un
cabaret. Las borracheras de los pueblos
se pagan caras, ¿qué no? ¡Miren al
pueblo cubano! ¡Así que una monedita
regional llamada Sucre!