“La religión es el opio del pueblo”,
otras veces decía de la humanidad, ¿lo
habrán olvidado? Funcionó como divisa
ideológica durante varios años, las
mismas que sirvieron para discriminar y
reprimir cualquier manifestación
religiosa en la isla. Esa expresión,
cuya autoría se adjudica a Karl Marx,
tuvimos que consumirla agotadoramente en
discursos, vallas, periódicos, libros y
todos esos noticieros que siempre nos
hablaban de victorias. No fue hasta el
año noventa y uno que las cosas
cambiaron para los que se desviaban del
camino intransigente de los comunistas,
ya había caído la férrea muralla que
existía en Europa del Este. Los vientos
han cambiado, no solo se ha visto
afectada la naturaleza por la acción
destructora del hombre, la mente humana
es una de las más dañadas.
Todo parece indicar que nuestra isla
será invadida por todo el opio del
mundo, ¿quién lo imaginaría una década y
media atrás? Hoy le toca el turno a la
iglesia ortodoxa rusa. Antes nos
enviaban cohetes, métodos de represión
sofisticados aún en vigencia, doctrinas
extremistas y toda una serie de
productos de pésima calidad que nos
obligaron a consumir y a celebrar. Pues
sí, acaban de inaugurar un templo que se
dedicará entre otras cosas a
convertirnos a esa religión algo extraña
para nosotros. Lo peor de todo no es el
estilo bizantino de esa obra enclavada
en el casco histórico de nuestra
capital, ni las cinco cúpulas doradas
que nos anuncia la presencia de una
virgen importada desde nuestra antigua
metrópolis. Lo más denigrante de su
impuesta existencia, radica en la
condecoración otorgada por la alta
jerarquía de esa iglesia a los
hermanitos Castro. ¿Cómo es posible que
religión alguna, pueda condecorar a dos
individuos con tan amplios antecedentes
de crímenes? Ciertamente se le debe dar
algo de razón a Carlitos Marx, no solo
son el opio de la humanidad.
Cuando te detienes y buscas antecedentes
sobre esta religión en Cuba, visitando
incluso páginas editadas por el
gobierno, no encuentras justificación a
la presencia de ese templo rompiendo la
armonía arquitectónica de esa parte de
la ciudad. Se habla de la existencia de
unos tres mil rusos en toda la isla y
debemos suponer que en su gran mayoría
corresponden al sexo femenino. O sea,
son aquellas mujeres que una vez se
casaron con nuestros negros estudiantes
y vieron en la isla la posibilidad de
escapar de aquel rancio comunismo que
nunca logró éxito en su tierra. Sin
temor a equivocarme, me arriesgaría a
afirmar que más del cincuenta por ciento
de ellas, practican cualquiera de las
corrientes existentes de las religiones
africanas en la isla. La Santa Señora de
Kazán necesitará mucho tiempo y
ofrecimientos de regalos para imponerse
nuevamente sobre Ochún.
Tal parece que en la recta final de sus
asquerosas vidas, los hermanitos Castro
se han propuesto abandonar la tierra
dejando bien envenenada nuestra isla. No
solo nos dejan de regalo este templo de
la iglesia rusa, hablan en sus páginas
de musulmanes y las justificaciones para
legalizar su existencia en nuestro país
no dejan de ser igualmente pobres. En
menor cuantía, van sembrando raíces
otras tendencias religiosas que nunca
estuvieron arraigadas a nuestra cultura.
Aquellos que solo unos años atrás
hicieron lo imposible por destruir la fe
de los cubanos, hoy pretenden vender una
imagen de tolerancia que muchos aceptan
con complicidad. Hay quienes se atreven
a mencionar la palabra “cambios” cuando
se enfrentan a estas manifestaciones de
hipocresía oficial. Los hay peores,
aquellos que se extienden más allá del
raciocinio y mencionan la palabra
“libertad”. No dejan de tener cierta
razón, hoy por hoy, el gobierno cubano
lucha infatigablemente en ese sentido y
vende una imagen distinta a la mantenida
durante décadas. En la isla existen
actualmente las libertades de las dos
“C”, la libertad de credo y la de culo.
El gobierno te autoriza a ser religioso
y te abastece de diferentes iglesias que
acuden a la isla como aves de rapiña. El
gobierno te autoriza a utilizar el
trasero y hacer de él un tambor si te
apetece, el mundo aplaude y se hace eco.
¡Cuba es libre!, repiten muchos cretinos
por el mundo mientras las cárceles
guardan almas por el delito de pensar
diferente.
Los Castro han sido condecorados con las
órdenes Príncipe Danilo de la Buena Fe
de Primer Grado y la orden de Honor y
Gloria de la mencionada iglesia, ambas
fueron entregadas por el segundo
metropolita llamado Kiril Gundjaev. La
iglesia rusa cambia sus altos honores
por el derecho a construir un templo.
Asco producen estos monarcas religiosos,
no solo los de la iglesia ortodoxa rusa,
iguales posiciones han sido asumidas por
las altas jerarquías de otras
religiones. ¿Qué diferencia puede
existir entre esas órdenes otorgadas a
estos criminales y la José Martí que
ellos colgaron del pecho de otras
alimañas de su especie? Ninguna.
Cada día que pasa se ponen de manifiesto
el descaro y la inmoralidad de los
líderes políticos y religiosos en el
mundo, actúan como verdaderas mafias que
se protegen mutuamente a costa del
sufrimiento humano. De muy poco les
sirven los extravagantes atuendos, ni
las fastuosas ceremonias utilizadas en
sus ritos para encubrir el verdadero rol
de esos “embajadores” de dioses. Pobre
de aquellos seres que todavía crean en
estos anticristos, porque no cabe la
menor duda, ellos son los peores
enemigos de Dios. ¡Qué me agarren
confesándome ante uno de esos huevones