La historia de
lucha del
movimiento
sindical cubano
además de rica
es muy extensa,
tiene sus
primeras
manifestaciones
cuando Cuba era
colonia española
y alcanza su
máxima expresión
una vez obtenida
la
independencia.
En la década de
los cincuenta
aparece una
mancha negra en
su expediente
que logra crear
divisiones en su
seno, sin
embargo, su
corto período de
tiempo no logra
eclipsar su
brillante
trayectoria.
Debe suponerse
que la unión de
los trabajadores
en torno a una
organización
creada por
ellos, haya
tenido como
fines la defensa
de los intereses
de la clase
trabajadora y
fiel exponente
de sus demandas.
Casi siempre
encaminadas a
mejoras
salariales,
jornadas de ocho
horas de
trabajo, buenas
condiciones
laborales, trato
humanizado por
parte de los
empleadores,
etc. Valiéndose
de diferentes
armas, los
trabajadores han
logrado parte de
sus objetivos,
unas veces por
medio de
arbitraje y
otras,
utilizando
mecanismos de
presión y fuerza
conocidos,
hablemos de
brazos caídos,
huelgas,
manifestaciones
y en último caso
la violencia.
A pesar de los
gobiernos
corruptos
existentes en la
historia de
nuestra
república, la
C.T.C
(Confederación
de Trabajadores
de Cuba) logró
poderío y supo
traer a su seno
a la mayoría de
los sindicatos
existentes en la
isla. Varios de
sus líderes
gozaron de
reputación y
respeto dentro
de la clase
obrera y se
destacaron por
sus valientes
posiciones,
pagando incluso
con el precio de
sus vidas
aquellos
ejemplares
liderazgos.
No tiene como
objetivo
realizar un
estudio
histórico sobre
el movimiento
sindical cubano
el trabajo que
hoy les traigo,
mi propósito es
hablar del
actual
sindicato, el
creado a partir
de la llegada de
la revolución.
Para nadie es un
secreto los
intereses
manifiestos del
comunismo
internacional en
convertir a los
sindicatos en
una organización
con su tendencia
política,
enmascarados
como defensores
de la clase
obrera, pero
buscando el
objetivo que
siempre han
perseguido, el
apoyo de esa
parte tan
importante de
cualquier
sociedad. En
Cuba, este
detalle aparece
reflejado en
varias partes de
la historia del
movimiento
sindical
criollo, las
labores de
penetración
ideológica de
los comunistas
al movimiento
obrero, tiene
sus orígenes
mucho antes de
la llegada de
Castro al poder,
uno de sus más
destacados
exponentes lo
fue el polaco
Fabio Grobart,
cumpliendo
órdenes de los
“comunistas” de
su tiempo.
Castro, una
persona con
destacadas dotes
para la
manipulación
oportuna, fue
quien le dio el
tiro de gracia
al movimiento
sindicalista
cubano.
Participa con un
discurso en la
apertura del X
Congreso de la
CTC el 18
Noviembre del
1959, acción que
no había
realizado
gobernante
alguno hasta la
fecha. Tres días
después y
alertado sobre
las
contradicciones
que existieron
en aquel
congreso, Castro
retorna y ofrece
un discurso de
clausura donde
aniquila a todos
sus adversarios
con un discurso
de corte
populista y
amenazador.
…Los que estén
de acuerdo
conque sea el
compañero David
Salvador (LOS
COMPAÑEROS
LEVANTAN LAS
MANOS). Yo
quisiera que se
compruebe si es
por unanimidad
el acuerdo o es
por mayoría.
- Compañeros:
Hay la
proposición del
voto de
confianza a
David Salvador.
-Un momento,
compañeros.
Siéntense todos.
Que levanten la
mano los que
estén de acuerdo
con el voto de
confianza,
levantando la
tarjeta azul
(LOS COMPAÑEROS
LEVANTAN LAS
MANOS)…
Esto ocurrió en
aquel congreso
mientras Fidel
les dirigía un
discurso, quedó
elegido el nuevo
líder sindical
cubano por el
método de “manos
alzadas”. La
jugada realizada
puede
considerarse
magistral, casi
perfecta. Pocos
años después él
sería el único
elector, quita y
pone a los
líderes
sindicales a su
antojo.
A nivel de base
el “partido”
elige quién
ocupará la plaza
de secretario
del sindicato,
como es obvio,
debe ser un
militante de esa
organización.
Posteriormente
se le baja una
orientación a
las
organizaciones
subordinadas a
ellos, me
refiero a la UJC
y FMC donde se
les ordena votar
por la persona
seleccionada. En
la asamblea del
centro de
trabajo, uno de
sus militantes
hace la
proposición que
inmediatamente
es apoyada por
el resto de la
militancia.
Situación que es
aceptada por el
resto de los
trabajadores por
indiferencia,
miedo, etc.
¿Qué es el
sindicato cubano
en la
actualidad? Solo
existe una
respuesta, un
órgano
gubernamental
utilizado para
reprimir a los
trabajadores,
una maquinaria
al servicio del
gobierno y el
partido, una
fuente de
información para
los órganos de
seguridad del
estado, un
policía vestido
de civil. Cuba
fue convertida
en uno de los
pocos lugares
del mundo donde
el obrero es
“obligado” a
pagar a sus
verdugos..
El actual y
sometido
sindicato, se ha
comportado como
cómplice directo
de la dictadura
cubana y coautor
de cuantas
medidas se
impusieron en
contra de la
clase obrera.
Han sido ellos
los principales
promotores o
vehículos
utilizados en la
supresión de
logros
alcanzados por
los trabajadores
al precio de
innumerables
sacrificios y
batallas. Fue el
actual sindicato
“revolucionario”
quien llevó a
efecto la
eliminación de
las horas
extras, horas
extras pesadas,
nocturnidad,
escalafón,
antigüedad y
otras de las
ventajas
logradas por los
trabajadores
cubanos antes de
1959.
Hundidos en la
miseria durante
medio siglo,
muchos artículos
de primera
necesidad
incluyendo la
vivienda, eran
repartidos por
“méritos
laborales” de
acuerdo a un
programa
establecido por
el gobierno y en
apariencias
creado por el
sindicato. Poco
importaban las
condiciones
infrahumanas en
la que pudiera
vivir una
familia cubana
para optar por
uno u otro de
esos artículos.
Se premiaba la
incondicionalidad
al sistema y se
condenaba a
otros infelices
por los
supuestos
errores de sus
padres,
convirtiendo de
esa forma a la
“revolución” en
una fábrica de
producción
continua de
enemigos. Para
los cubanos no
es secreto
alguno la
enajenación y
aberración
experimentada en
aquellas
asambleas donde
se discutía el
derecho a
comprar un
efecto
eléctrico, una
vivienda o
sencillamente un
descanso en una
base de
campismo. Todos
los aspirantes
terminaban como
enemigos en
aquellas
degradantes
asambleas donde
salían a la luz
trapos sucios
ajenos a la vida
laboral,
material de
difamación para
una demanda
judicial en
cualquier país
civilizado del
mundo.
Durante medio
siglo Castro ha
quitado y
colocado a los
dirigentes
sindicales
conforme a sus
caprichos e
intereses.
Ellos, la máxima
dirigencia de la
clase obrera
cubana, ha
formado parte de
la élite del
gobierno con
todos los
privilegios
comprendidos a
ese nivel. Nunca
se ha encontrado
tan desamparada
la clase obrera
cubana y por
mucho que se
acuda a la
figura de Mujal
cuando se hace
referencia a
traiciones, las
posiciones
serviles
asumidas por la
dirigencia del
movimiento
sindical cubano
a partir de
1959, comenzando
por el fundador
de la CTC y me
refiero a Lázaro
Peña,
estremecerían
las tumbas de
Jesús Menéndez,
Aracelio
Iglesias,
Margarito
Iglesias y todos
aquellos
valientes
hombres,
recordados con
admiración por
los viejos
trabajadores
cubanos.
La pérdida de
esa larga
historia de
lucha de
nuestros
movimientos
sindicales, su
actual pasividad
y complicidad
con el régimen,
es otro de los
altos precios
pagados por los
cubanos en esa
loca aventura
llamada
“revolución”.
… De ahí la
importancia del
aparato, porque
si el aparato no
fuera importante
no habría
ocurrido lo que
ocurrió en estos
siete años, que
en los obreros
había una
tremenda
inconformidad y,
sin embargo, los
obreros no
podían hacer
absolutamente
nada porque el
aparato estaba
al servicio de
la tiranía…
Fidel Castro, 21
de Nov. De 1959.
Discurso de
clausura del X
Congreso de la
CTC.
¡Hummm! Los
obreros llevan
cincuenta años
sin poder hacer
absolutamente
nada, el aparato
se rompió.