Ya el comandante
no habla, solo
escribe, y
bueno, resulta
más beneficioso
para el pueblo,
nadie puede
limpiarse con un
discurso, pero
el sabor del
Granma todos los
cubanos lo
conocemos, que
siga escribiendo
entonces, dirá
la gente de mis
barrios. No
pudiera imaginar
a los canallas
cortándole levas
en cada una de
esas
defecaciones tan
frecuentes, los
recreo sentados
en sus baños
realizando
aquellas tareas
tan humanas que
Dios nos obligó
a realizar
diariamente,
casi siempre de
mañana y
posterior al
traguito de
café. El pedazo
del periódico
entre los dedos
y pujos
provocados por
un natural
estreñimiento,
letras rojas y
negras cuelgan
en el espacio de
aquellos pocos
metros que
suspenden un
solo
pensamiento. Con
la parte de las
rojas o por el
lado de las
negras, hay que
preguntarle al
culo si se
encuentra de
acuerdo, eso es
democracia.
El asunto es un
poco más
complicado de lo
que parece y nos
obliga a pensar.
-¿Por qué la
imagen carente
de voz?
-¡El enemigo!
Grita alguien.
-No se le puede
ofrecer esa
oportunidad, el
comandante se
encuentra tan
viejito,
maltratado,
incoherente,
habla tantas
mierdas que
pueden ser
utilizadas por
sus detractores.
-¡Es mejor que
escriba!
¿Y si no puede?
Que lo haga
Randy Alonso o
cualquiera de
sus asesores,
total, nadie
sabrá si es
verdad o
mentira. ¡Pero
hay que
desinformar!
Propuso otro y
el ancianito
estuvo de
acuerdo, no sabe
exactamente qué
rayos aprobó con
su movimiento de
cabeza. Todos
asumieron que
aprobó para no
perder más
tiempo, el viejo
cansa con sus
babosadas,
pensaron a la
vez, el tiempo
apremia y sus
asesores
escriben sobre
cualquier
porquería que
forme parte de
la vida diaria,
la suya, vestida
con chaquetas
Adidas.
¡Querido Randy!
Le envía una
fotico con pose
artística que
corresponde al
siglo pasado y
la firma como si
fuera un
autógrafo de
Shakira, bien
pájara esa
actitud de un ex
-de todo, un ex
-chacal. Al
menos, así se
encuentra
presentado por
el periódico
Trabajadores,
otra de las
marcas de papel
sanitario que
existen en la
isla. Ahí mismo
comienza su
diarreica
reflexión y
comienza con la
pelota, pero
salta sin darse
cuenta y brinca
hacia otros
temas y mezcla
mangos con
calabazas, es
precisamente en
ese punto donde
rompen a reírse
los canallas de
mis barrios. Por
lo menos sirve
para alegrarnos
el día, me
escribió Pepito,
no hay mejor
payaso que él.
Me comentan
algunos socios
que todas esas
anormalidades
pueden ser
intencionales,
total, si ya el
vejete está
servido y no
raciona mucho,
porque bueno, si
se encontrara
como el
caguairán de
duro, coño,
pusieran su voz
y no lo
presentaran como
una novelita de
Corín Tellado en
los tiempos del
cine silente.
Pero en algo
están claros
allá’rriba, es
demasiada la
mierda del viejo
y no la soporta
en su bolsita.
Dice el tipo que
no le interesan
las medallas, ni
las glorias, que
todo se hace por
la salud física
y mental. ¡Coño!
¿Qué nos deja
para los que no
practicamos
deporte? Digo yo
que siempre fui
amante del trago
y las jevas, y
como yo hay
muchos, lo que
no pueden
hablar. Así que
nunca le
interesó nada de
eso, ahora no
cabe la menor
duda de que se
encuentra
decrépito, ¿así
que salud física
y mental? ¡Su
madre! Me perdí…
como dicen los
socios del
barrio. Hablan y
a mí no me
crean, están
utilizando a
este viejo cagón
para presentarlo
como el demonio.
De que lo es, lo
es, pero en su
estado
cagalitrozo ya
no puede hacer
mucho. Dicen los
socios y de
ellos no dudo
nada porque
tienen maldad de
la calle, cada
día le echan un
poco de mierda
al tibol de
comandante para
limpiar a su
hermanito y eso
me pone a
pensar. ¡Coño,
verdad que sí!
El viejo
cagandante es el
responsable de
todo y el
hermanito es de
lo más bueno,
hasta un santo
parece ese
cabrón borracho
que carga en sus
espaldas una
pila de
fusilamientos.
Que si es
pragmático, buen
papá, chistoso,
hasta preocupado
por la jama de
la gente, no
solo eso, muy
comprometido con
los culos,
¡claro!, tienen
que ser culitos
revolucionarios.
¡Qué bueno es
este cabrón!
¡Qué hijoputa es
su hermano! Los
socios del
barrio no
cuadran, no
entienden, dicen
que los dos son
iguales y yo les
doy la razón.
Los meses pasan
y nada cambia,
el vejete
continúa con sus
cagaleras y
reflexiones de
porquerías. Los
chinos son
buenos, los
americanos
violan la
privacidad de
sus ciudadanos,
las FARC aplican
métodos crueles
de secuestros y
su viejo romance
con el Gabo,
sirven para
limpiar el
trasero de
millones de
cubanos que no
tienen moneda
fuerte para
comprar papel
sanitario. Algo
queda
demostrado, la
inmovilidad
continúa y
existe toda la
intensión de
culpar al viejo
cagandante, que
ya no es nadie
en los papeles,
pero se comporta
como un fantasma
útil para
justificar que
no existen
cambios y la
situación no
mejora. Al
carajo se fueron
todas las
predicciones de
inteligentes
politólogos
cubanos que,
pronosticaron un
cambio inmediato
con la llegada
al poder del
segundón.
Demostrado está
que solo nació
para medalla de
plata y le teme
al fantasma de
su hermano,
sigue siendo tan
timorato como en
sus tiempos de
la Sierra,
dependiente y
carente de poder
de decisiones,
porque de lo
contrario, si de
verdad hubiera
deseado un
cambio que
beneficiara a
Cuba, hacía rato
que debió
sepultar la
molesta sombra
de su
hermanísimo.
El pueblo debe
continuar
soportando el
estercolero en
el cual se ha
visto obligado a
vivir, y lo
peor, contar con
la complicidad
de un mundo
exterior que
necesita
mantener vivo
ese sistema como
faro hacia donde
apuntar la mira.
¡Cuba es un
ejemplo! Gritan
y escriben todos
esos cabrones.
¿De qué coño?
Preguntamos
nosotros los
cubanos, el país
se derrumba
sobre nuestras
cabezas.